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Con un emotivo evento enmarcado por el atardecer hawaiano, más parecido a una ceremonia ritual que a uno de esos espectáculos de apabullante producción que Disney acostumbra, se inauguró oficialmente el primer resort de la casa del ratón Mickey sin parque de diversiones que le sirva de pretexto.

Aulani, a Disney Resort & Spa Ko Olina Hawai’i es, lo que se le podría llamar, un destino en sí mismo, que se suma a la apuesta frontal de la empresa por la industria del turismo familiar, abordada un poco también desde la visión de parque temático.

La palabra Aulani se refiere a un mensajero que viene de parte de una figura de autoridad.

Se eligió Hawai porque, dicen los organizadores, comparten la visión de Hawai como un paraíso, al que le pusieron sólo un toque de la magia de Disney para hacerlo perfecto.

Todos los detalles del hotel hacen un sobrio homenaje a la tradición de estas tierras, particularmente a aquella de contar historias a través de símbolos, de noches en Ohana (familia) y de arte.

De hecho, casi sin querer, Aulani se convirtió en una galería que alberga una de las mayores colecciones de arte hawaiano contemporáneo.

Y la búsqueda de los menehune o “gente pequeña” de la tradición hawaiana es todo un leitmotiv del hotel; los niños gritan entusiasmados cuando encuentran uno nuevo.

Cuando se termine la última fase, estarán listas las 359 habitaciones y 481 villas en la extensa propiedad de casi 8.5 hectáreas.

Como cuento de hadas

Atención especial ha merecido la producción de bodas tipo cuento de hadas, los alimentos saludables (¡nada frito para los pequeños!) y el primer spa que ofrece experiencias especialmente diseñadas para los niños y jóvenes.

Thomas Staggs, director de Walt Disney Parks and Resorts, dijo que si bien el lanzamiento del primer crucero se parecía mucho a “comenzar desde cero”, esta vez lograron con este hotel en el que se involucraron muchos equipos creativos, un lugar en el que las familias tienen la oportunidad de dejar de lado esa alienación que la explosión tecnológica ha ocasionado en el siglo 21, y volver a ser una familia compartiendo experiencias.

La aventura en Aulani se complementa con un río-alberca, una montaña, rincones de lava humeante, un arrecife artificial y otros proyectos de conservación que también sirven para aleccionar a los visitantes sobre la importancia del cuidado de la naturaleza.

Haydé Murakami/ OAHU, Hawai