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Por Alicia B ¡rcena

(Reuters) – Despu (c)s de arduas negociaciones, los ministros de 159 naciones que integran la Organizaci ‘n Mundial del Comercio (OMC) cerraron varios acuerdos de importancia a principios de diciembre en Indonesia.

Y eso es una muy buena noticia.

El principal logro es el nuevo Acuerdo sobre Facilitaci ‘n del Comercio: es el primer instrumento multilateral alcanzado desde la creaci ‘n de la OMC en 1995. Cuando entre en vigor, se agilizar ¡n los procedimientos aduaneros y la circulaci ‘n de bienes a trav (c)s de las fronteras.

La Organizaci ‘n para la Cooperaci ‘n y el Desarrollo Econ ‘mico (OCDE) estima que la plena implementaci ‘n de los compromisos contenidos en el acuerdo reducir -a los costos asociados al comercio en un 10 por ciento en los pa -ses industrializados y en un 16 por ciento en nuestra regi ‘n.

La OCDE calcula que una reducci ‘n del 1 por ciento en los costos asociados al comercio aumentar -a el ingreso mundial en m ¡s de 40.000 millones de d ‘lares. Dada la tendencia mundial a estructurar la producci ‘n en cadenas de valor, la agilizaci ‘n de los procedimientos aduaneros gana especial relevancia.

Cada vez es m ¡s frecuente que los bienes finales sean producidos en varios pa -ses en vez de uno solo, por eso aumenta la importancia de la fluidez en los procedimientos de importaci ‘n y exportaci ‘n.

Hoy Latinoam (c)rica tiene la oportunidad de mejorar su inserci ‘n en las cadenas de valor, tanto regionales como globales.

SEGURIDAD ALIMENTARIA

Otro aspecto destacado son los acuerdos alcanzados en materia agr -cola, sobre todo el que permitir ¡ a los pa -ses en desarrollo resguardar su seguridad alimentaria mediante la constituci ‘n de existencias p ?blicas de alimentos. De acuerdo con lo pactado, estos programas no podr ¡n ser cuestionados ante el mecanismo de soluci ‘n de diferencias de la OMC.

En Bali tambi (c)n se adoptaron medidas para favorecer las exportaciones de los pa -ses menos adelantados. Estas naciones, las m ¡s pobres del mundo, se concentran sobre todo en frica.

M ¡s all ¡ de la cuesti ‘n t (c)cnica, los acuerdos alcanzados en Bali tienen un profundo valor pol -tico. Se insertan en el marco de la Ronda de Doha para el Desarrollo, que comenz ‘ en noviembre del 2001, pero sufri ‘ tantos obst ¡culos que ha sido imposible hasta ahora su conclusi ‘n.

Parte de esas dificultades tienen que ver con las profundas transformaciones acaecidas en la ?ltima d (c)cada, en particular la irrupci ‘n de los pa -ses emergentes como el principal polo de dinamismo de la econom -a mundial.

El sistema multilateral de comercio, hist ‘ricamente dominado por los pa -ses industrializados, a ?n est ¡ en proceso de ajustar sus mecanismos de toma de decisiones a la nueva realidad, con econom -as como Brasil, China y la India reclamando un rol m ¡s protag ‘nico.

Ante el prolongado ‘impasse’ de Doha, han surgido nuevas iniciativas lideradas por pa -ses industrializados y conducidas fuera de la OMC, como el Acuerdo de Asociaci ‘n Transpac -fico (TPP) y el Acuerdo Transatl ¡ntico sobre Comercio e Inversi ‘n (TTIP) entre Estados Unidos y la Uni ‘n Europea.

Estas negociaciones buscan definir las reglas del juego para el nuevo mundo de las cadenas globales de valor. Y tendr ¡n importantes consecuencias para la inserci ‘n internacional de los pa -ses en desarrollo, incluida la gran mayor -a de ellos que no participa de dichas negociaciones.

ESPALDARAZO A LA OMC

En este escenario, los acuerdos logrados en Bali son un fuerte respaldo al rol de la OMC como el principal foro para establecer las reglas del comercio mundial, sobre una base inclusiva, transparente y poniendo siempre en el centro las necesidades de los pa -ses en desarrollo.

Se trata asimismo de un espaldarazo a la causa del multilateralismo en general, que en el mundo multipolar de hoy es m ¡s necesario que nunca.

Es de esperar que este impulso permita avanzar en el resto del Programa de Doha, a fin de cerrar la agenda pendiente del siglo XX y as – permitir que la OMC pueda empezar a abordar los temas del siglo XXI, tales como una adecuada gobernanza de las cadenas de valor y los v -nculos del comercio con la propiedad intelectual, la Internet, el cambio clim ¡tico, el medio ambiente y el trabajo decente.

Debe ser motivo de profundo orgullo para nuestra regi ‘n que un latinoamericano, Roberto Azevedo, sea quien encabece a la instituci ‘n en este per -odo de enormes desaf -os. El liderazgo y visi ‘n que demostr ‘ en Bali, reconocidos un ¡nimemente, permiten tener confianza ante las importantes tareas que deber ¡ enfrentar en los pr ‘ximos a +/-os.

(Alicia B ¡rcena es la secretaria ejecutiva de la Comisi ‘n Econ ‘mica para Latinoam (c)rica y el Caribe, CEPAL, de las Naciones Unidas)