CHICAGO-Con discursos, declaraciones y toma de decisiones fuera de lo tradicional el papa Francisco muestra su radicalidad y la manera en la que busca la transformación de la Iglesia católica, según Austen Ivereigh, autor de la única biografía autorizada del pontífice.
“El Papa pertenece a una tradición de reforma radical católica”, explicó Ivereigh, íntimo conocedor de Francisco y escritor de la biografía ‘El gran reformador. Francisco, retrato de un papa radical’.
“Hace un llamado a la Iglesia para que se enfoque en su misión esencial que es ofrecer a Jesucristo al mundo pero sin las distracciones del ego, del poder o del estatus. Sino que es ofrecer el amor de Dios directamente a través de las acciones sencillas y los gestos sencillos”, agregó.
Uno de los mensajes del Pontífice desde su llegada al Vaticano es que la Iglesia es de los pobres. Lo dejó claro en una entrevista con el periodista italiano Eugenio Scalfari al cuestionar a la propia Iglesia católica al decir que ésta debería enfocarse en los pobres y no en la institución misma y los temas que la dividen como el matrimonio del mismo sexo y el aborto.
“Los jefes de la Iglesia a menudo son narcisistas, halagados y queridos por sus cortesanos. El tribunal es la lepra del papado. La Iglesia debe volver a ser la comunidad de la gente de Dios y los sacerdotes, pastores y obispos -que tienen la cura de almas- deben estar al servicio del pueblo de Dios”, le dijo el Papa a Scalfari.
Lo reitero Ivereigh al explicar que el Papa “quiere devolver la Iglesia a la raíz, a la esencia de su misión y no tiene problemas en enfrentarse con intereses que se ofenden cuando intenta hacer eso”, agregó.
Describe al papa Jorge Mario Bergoglio -su nombre completo de nacimiento- fuera de la sotana como “la misma persona que es dentro” de ella. “No hay diferencia entre la persona pública y la persona privada”, dijo Ivereigh. “(El Papa) es una persona tremendamente cálida y le importa mucho la persona ante él”.
Lo cual atribuye a su mensaje radical de paz y amor para lograr cambiar el mundo. Aunque por otro lado, el escritor también lo describe como un hombre “muy político”.
“Como adolescente, creo que no sabía si su vocación era el sacerdocio o la política”, contó Ivereigh. “Mientras era arzobispo trabajó mucho con los políticos para establecer lazos de confianza que después podría utilizar para enfocar más la política hacia el bien común”, analizó el escritor.
De acuerdo al autor de su biografía, los jesuitas decían que el carácter del Papa lo hacían una mezcla de santo y Maquiavelo y es “por eso que tiene una capacidad increíble de gobernar”.
“Los cardenales sabían cuando lo eligieron que tenía capacidad de reformar la curia romana, el Vaticano donde hay intereses y resistencias muy fuertes”, dijo Ivereigh.
El escritor explicó que el título del libro “El gran reformador” se refiere a ese liderazgo visionario que caracteriza al pontífice.
“Es una manera de predecir que este pontificado va a ser un pontificado clave en la Iglesia moderna”, mencionó el escritor. “Que va a ser un pontificado reformador cuyos efectos se van a ver en futuras generaciones porque está poniendo los cimientos de unos cambios profundos que, a largo plazo, cambiarán la Iglesia,” agregó.
Como ningún otro papa, Francisco no vive en el lujoso apartamento papal y proclamó que se debe amar y respetar a los homosexuales. Y esas son sólo algunos de los aspectos que muestran su manera radical de liderar el Vaticano.
Desde un principio, el papa Francisco captó la atención de la comunidad católica al ser el primer papa latinoamericano en la historia.
Francisco logra crear una conexión genuina con los feligreses “el efecto Francisco” es real,” explicó Ivereigh. “La gente mira nuevamente a la Iglesia especialmente a los jóvenes les encanta Francisco”.
Describió este fenómeno como “la gente que va a las parroquias y dice a los sacerdotes que les interesa volver a la Iglesia porque viven la manera en la que el Papa lidera la Iglesia católica. El papa Francisco quiere una Iglesia más misionera, más enfocada en las necesidades de la gente y con las puertas abiertas”.
Ivereigh se preguntó a sí mismo si el Papa se cuestiona si los feligreses realmente revivieron su fe y si las parroquias han cambiado sus hábitos y se respondió a sí mismo “es una pregunta difícil de contestar y creo que no vamos a saberlo durante muchos años”.
“Lo que sí sabemos es que él provoca un gran efecto en la percepción de la Iglesia y que hay algo que la gente ve en él, algo que creo que, en el fondo, les recuerda a Jesús”, concluyó.



