
CHICAGO- Es bien conocido despedir cada año en EEUU con una cuenta regresiva mientras se ve descender la bola de Times Square en Nueva York desde las televisiones de cada rincón del país y besar a su pareja inmediatamente después.
Pero ver caer la bola Times Square o la nueva tradición a partir de este año, de ver ascender una estrella si resides en Chicago, son sólo dos formas más de celebrar la entrada del nuevo año. Aunque brindar a la voz de un ‘Feliz Año Nuevo’ sea, probablemente, lo que más suene a lo largo y ancho del planeta, hay tradiciones que describen pequeñas zonas territoriales del mundo. Por ello, les recopilamos algunas tradiciones curiosas a lo largo del globo recopiladas por el diario español ABC.
Italia
En italia, comer un buen platillo de lentejas en la última cena de cada año es símbolo de riqueza y dinero. Los italianos consideran que cuantas más lentejas se coman esa noche, más dinero se ganará. Una creencia que viene de lejos, puesto que los romanos regalaban a principio de año estas legumbres con la intención de que se convirtieran en monedas de oro que incrementarán la riqueza.
Dinamarca
La manera en la que los daneses dan la bienvenida al nuevo año es una mezcla entre peligrosa y desestresante. La tradición manda romper los platos tras la cena de Nochevieja.
Antiguamente –y todavía en algunas zonas– la vajilla se estampaba contra la puerta de los seres queridos, que quedaban encantados con la acción puesto que representa cariño y buenos presagios para el año siguiente.
Curioso también el rito de saltar desde lo alto de una silla a las 12 en punto. Esta tradición afirma que trae buena suerte a todo el que lo hace.
Filipinas
Lucir estampados de lunares es la tradición para la noche de Año Nuevo en Filipinas. En este país se asocian los lunares con las monedas debido a su forma circular. También se vincula este tipo de telas a la buena suerte, por lo que las calles filipinas se visten de lunares durante el 31 de diciembre.
Además, las prendas deberán llevar al menos un bolsillo. En él se meterán unas cuantas monedas que se harán sonar cuando el reloj anuncie la media noche.
Escocia
Edimburgo no se conforma con una única fiesta. Esta ciudad escocesa ofrece una despedida única cada año en la que las calles se llenan de gente que acude para disfrutar del Hogmanay, una celebración de tres días y que está plagada de costumbres ancestrales de la que no se conoce la procedencia exacta. La palabra que da nombre a esta fiesta también trae de cabeza a los expertos, que desconocen con precisión si es de origen francés, celta o normando.
La fiesta engloba un desfile llamado Torchlight Procession lleno de luz, fuego y actores vestidos de vikingos que enciende la Royal Mile, calle por excelencia de Edimburgo. La exhibición de danzas “Off Kilter” tampoco defrauda, que engloba desde baile contemporáneo hasta bailes antiguos con la tradicional kilt –falda escocesa–. Además gaiteros, teatro callejero, fuegos artificiales acompañan la fiesta en las calles.
Reino Unido
Reino Unido es conocido popularmente como el país de la puntualidad dado que para los británicos, llegar tarde a una cita es señal de mala educación.
Quizá por ello, se podría entender mejor su tradición de Fin de Año, llamada “First Footing”.
Esta costumbre consiste en ser el primero en visitar a familiares o amigos después de que el reloj marque las 12 am. La persona que llegue antes a la casa de la celebración será la portadora de la buena suerte durante el resto del año. Debe ir acompañado de algún tipo de regalo –la tradición popular destacaba entre ellos dinero, pan o carbón– para asegurar que la familia no tendrá carencia de estos productos que simbolizan la riqueza, la comida y el calor.
Sudáfrica
Un día después de Año Nuevo, las calles de Ciudad del Cabo se visten de arcoiris para pasear su “Tweede Nuwe-Jaar”. Literalmente, el nombre que recibe este carnaval tiene que ver con el momento en el que se celebra, puesto que significa Segundo Año Nuevo.
Cientos de personas salen a disfrutar de la música, el colorido y las comparsas que transitan por las avenidas. Bailes, disfraces, comida típica es tradición en esa ciudad pesquera de Sudáfrica.
Latinoamérica y España
Comer “las doce uvas de la suerte” a la vez que se dan 12 campanadas es una tradición de origen español, extendida a otros países latinoamericanos como México, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia o Costa Rica. Se celebra también en Hay Flat, en el sur de Australia.
Según dice la tradición española, el origen de esta práctica se remonta a 1909, fecha en la que hubo un excedente de cosecha de uvas y en las casas se aprovechó esta fruta para tomarla en la última noche del año. Algunas referencias apuntan a que, incluso en el siglo XIX, los burgueses ya habían instalado la costumbre de tomar este producto para dar la bienvenida a 365 nuevos días.
El número de uvas coincide con dos puntos clave. En primer lugar, doce son los meses del año. Además, las doce es una hora que coincide con el final del año y el principio del siguiente, por lo que ese número está cargado de un fuerte simbolismo al que los más supersticiosos le auguran todo lo bueno.
Japón
En Japón también despiden el año con campanadas pero no doce. La tradición –que recibe el nombre de “joya no kane”– obliga a que durante la transición de Nochevieja a Año Nuevo se toquen hasta 108 veces las campanas de los templos budistas nipones. Con cada tañido del metal se esfuma uno de los 108 pecados que, según sus creencias, el ser humano tiene por defecto en la mente, y evita así caer en la tentación de llevarlos a cabo. Entre estos pecados estaría la ira, la envidia o el deseo.
Respecto a las costumbres gastronómicas, es muy típico comer unos fideos llamados toshikoshi-soba con la esperanza de que la fortuna de la familia se extienda tanto como este tipo de fideos largos.




