¿Quién dijo que ser niño es fácil?, Las tareas, las actividades extraescolares y en ocasiones la familia pueden generar estrés y ansiedad.
Si bien la buena comunicación con los padres y las actividades deportivas son importantes para sobrellevar la etapa emocional que experimentan los niños entre 7 y 14 años, el arte favorece la creatividad y la inteligencia emocional, explica la terapeuta Lía Quevedo.
“El arte ayuda a los niños a expresar la tristeza, la felicidad, el enojo y previene que durante la adolescencia existan problemas que trunquen el desarrollo personal”, agrega Quevedo, especialista en artererapia.
A través de actividades lúdicas como el dibujo, la pintura y la escritura, los niños en etapa escolar expresan sus emociones, para posteriormente aprender a identificarlas y comunicarlas en terapia.
“Un arteterapeuta no interpreta los dibujos, sino que trabaja en conjunto con los niños para que estos puedan identificar sus emociones, al mismo tiempo que desarrollan su capacidad para explicarlas y aprender de ellas”, detalla.
Es importante determinar si hay un factores que detonen estrés. En ocasiones hay niños que no logran adaptarse a ciertos sistemas educativos impuestos en el colegio, y es responsabilidad del papá y del educador proveer al estudiante de un ambiente que beneficie el aprendizaje y desarrollo social, incluso, si es necesario, cambiándolo de colegio.
“A veces es complicado desprenderse de los padres, además la sociedad puede ser exigente y esto dificulta la adaptación a nuevos entornos, por eso es importante trabajar la inteligencia emocional”, dice la experta.
Este tipo de inteligencia, que ya se enseña en muchos institutos, favorece el autoconocimiento, sana sentimientos y ayuda a potenciar las habilidades de los niños para, cuando entren a la adolescencia, puedan tomar decisiones.
“El arte es sanador. Lo que sucede es que vamos grabando todo lo que vivimos a través de imágenes en nuestro cerebro; si quieres recordar algo, lo primero que se te viene a la mente es una imagen. Un niño con mucho estrés puede tener almacenadas imágenes que detonan comportamientos negativos y en terapia las transformamos en algo positivo”, explica Quevedo.
Desde casa
Una forma de desconectar la mente de las preocupaciones y conducir al niño a su mundo interior es coloreando mandalas, un pasatiempo que ha ganado seguidores.
“Dibujar causa un efecto parecido a la meditación, te relaja, te hace sentir mejor. Yo recomiendo hacerlo siempre, sin olvidar que no se trata de una terapia, una terapia sólo la puede guiar un experto”, resalta la terapeuta.
Mandala quiere decir círculo, dentro de éste se representan formas de la naturaleza. Culturas como la budista y la hinduista lo consideran sagrado porque contienen s mbolos espirituales y rituales del ser humano y el universo.
Ya sea que se trace con compás y reglas o se compren en libros para colorear, niños, jóvenes y adultos expresan sus sentimientos y ánimo, desarrollan su habilidad artística y se liberan de cualquier presión llenado de color estos círculos.
_Por Álvaro García




