Skip to content
Participantes de la novena temporada de Nuestra Belleza Latina, el 25 de febrero de 2015. GUSTAVO CABALLERO | GETTY
Gustavo Caballero / Getty Images
Participantes de la novena temporada de Nuestra Belleza Latina, el 25 de febrero de 2015. GUSTAVO CABALLERO | GETTY
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

CHICAGO_

Hace una década en su investigación

“Mujeres y los medios de comunicación: Una relación controvertida”,

la periodista y militante feminista Cristina Fraga, Presidenta de la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), destacaba que “la presencia de la mujer en los medios de comunicación sigue siendo escasa en sus dos vertientes, como profesional de la información y como objeto protagonista de la información”.

Hay actualmente en los medios, un perfil de mujer que aspira a ser comunicóloga, periodista, reina de belleza, personalidad mediática, modelo, cantante y bailarina -folclórica o hasta exótica, en el “tubo”-.

Ese perfil lo vemos en el reality “Nuestra Belleza Latina” de Univision.

Lo hemos visto en nueve temporadas y ahora, en su edición VIP al aire.

Un modelo con aciertos para beneficio de la cadena y de las participantes. La cadena ha visto en NBL su caldo de cultivo de talentos para la cadena y hacer del programa una especie de cuento de hadas de cenicientas modernas; para las chicas, tener “la oportunidad de su vida”, que es ser parte de la cadena, o usarla como trampolín para otros medios.

Pero como medio masivo, este modelo limita la imagen de las mujeres latinas en los medios.

Bien lo destaca ONU Mujeres, organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en el artículo “Las mujeres y los medios de difusión”: Hay muchas posibilidades de encontrar estereotipos que perpetúan la discriminación de género.

“En todo tipo de medios de comunicación, las mujeres suelen estar delgadas y aparecer sexualizadas. Hablan menos que los hombres. Tienen menos opiniones. Y en la industria del entretenimiento todavía es más difícil que desempeñen un papel protagonista o de profesional, o incluso como mujeres que trabajan para ganarse la vida”, recalca el artículo.

Ese modelo de programa, limita también la expectativa para cualquier estudiante de periodismo que aspire a algún día ser talento de los medios y en general, de las mujeres que aspiren a algo más.

En un comercial que se transmitió durante el segundo episodio del programa, transmitido el domingo pasado, la historia principal era sobre una niña que añoraba de grande, portar la corona de NBL, algo que choca con lo que otros medios han tratado de cambiar: La imagen de la mujer princesa.

En la actualidad, cuando Disney ha cambiado la historia de sus princesas, Barbie ha diversificado su figura, y cuando más latinas van a la universidad y se preparan para una carrera en la que ser reina o tener cierto tipo de belleza no es requisito, cuando hay más mujeres independientes y cabeza de familia, pero también en la cual los índices de violencia son altos -y para lo cual las imágenes que proyectan a la mujer como objeto es parte del problema-, es necesario acabar con estereotipos.

Como mujer, encuentro sumamente limitante la idea de que solo se sueñe con una corona o que esa sea sinónimo de triunfo o medio.

Claro, hay niñas que sueñan con eso, pero muchas otras sueñan con ser presidentas, abogadas, bomberas, astronautas y también necesitan que se les representen sus sueños. Y más en una comunidad como la nuestra.

Es ahí donde los medios de comunicación y las cadenas más importantes tienen una misión más allá: Cambiar y mostrar más historias de mujeres, sin drama y no con un solo prototipo de belleza o personalidad.