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CHICAGO_

En el argot venezolano, se le dice “cangrejo” a un crimen que no se puede resolver.

Y no porque no existan pruebas o culpables, sino como explica el director venezolano Samuel Henríquez, porque durante el paso de la investigación ésta comienza a avanzar como los cangrejos, hacia atrás.

Con esta definición -y su respectiva oficial de la Real Academia de la Lengua Española- es que Henríquez le da la introducción al espectador al comienzo de su filme “Km 72”, su ópera prima que presenta en la trigésimo segunda edición del Festival de Cine Latino.

“Km 72” se presentará en el Festival en dos funciones, el sábado 16 de abril a las 7:45 p.m. y el lunes 18 de abril a las 8:30 p.m.

Cuenta la historia de Don Diego Verástegui (Gustavo Rodríguez, 1947-2014) quien ha sido asesinado en su casa y le han sustraído un maletín que guardaba en su caja fuerte. Cuando su escolta Dimas (Frank Spano) llega al recinto, se encuentra con el cuerpo y tres sospechosos: Carlos (George Akram), el hijo de Don Diego; Anna Karina (Indra Santamaría) y Andrés (Jesús Núñez) un mago.

Para dar con la verdad, Dimas interrogará a cada uno de los sospechosos quienes narrarán su versión de los hechos.

De ahí el efecto “cangrejo” que describe Henríquez, quien hace un par de cameos en su propia película.

“Cuando más se indaga, más va uno va hacia atrás. Tener una explicación absoluta y clara no es el fin de la historia sino que existen múltiples interpretaciones”, comentó en entrevista a HOY.

El filme hace un doble homenaje. Primero al actor Gustavo Rodríguez, quien falleció cuando faltaban pocas escenas del rodaje, y al género del cine negro.

“Siempre pensé en Gustavo Rodríguez como el protagonista porque fue un gran actor con una trayectoria importante en Venezuela. Él falleció durante el rodaje y hubo que repensar las escenas que faltaron. Era un actor con mucha presencia, (de alguna forma) se interpreta a sí mismo; en la vida real era muy similar a Diego Verástegui”, agregó el director.

Fiel al estilo del género negro, “Km 32” es como un rompecabezas, en el que las piezas y pistas están sueltas y van tomando forma conforme avanza la trama donde el director hace referencia al filme japonés de culto “Rashomon” (1950) del director Akira Kurosawa (1910-1998), pero dice, de una manera más filosófica sobre la subjetividad de la verdad.

De figuras paternas, lealtades y Venezuela

Para Dimas, Don Diego más que su jefe, es su figura paterna. Su progenitor murió asesinado sin que él, siendo policía pudiera evitarlo.

“Dimas fracasa como policía cuando un motorizado mata a su padre. Antes de eso era una persona diferente y luego del asesinato, se destapa algo en él que lo termina incendiando, y que no está muy lejano de la Venezuela que estamos viviendo, que pareciera es una violencia tarantinesca (al estilo del cine de Quentin Tarantino) pero que en el cine se queda corta con lo que vivimos”, resaltó el director sobre su país.

En el filme el realizador buscaba mostrar de una manera sutil a la sociedad venezolana actual, pero sin que fuera un filme de realismo social. La violencia está ahí, pero no es la protagonista.

Como venezolano a Samuel Henríquez le ha tocado ser víctima de la violencia.

“Uno siente rabia cuando escucha historias de personas que han sido víctimas de la violencia. A mí me ha sucedido. Me han puesto una pistola en la cabeza dos veces, me tocó ver un linchamiento porque ahora la gente está tomando la justicia por sí misma. Me quedé en shock, pero por más violencia que haya en una película, no supera a la ficción”.

El “Km 72” será para Dimas su comienzo y fin, el sitio donde cierra ciclos. Una especie de altar, precisa Henríquez. Para él su filme es un reflejo del absurdo de la realidad venezolana donde la violencia da pie al miedo hasta de salir a la calle.

La industria cinematográfica en Venezuela, comenta, se ha diversificado en los últimos años, pero sin embargo los cineastas venezolanos enfrentan el mismo problema que otros realizadores latinoamericanos han venido comentando en los últimos años durante su paso por el Festival de Cine Latino de Chicago: Hace falta distribución.

“En Venezuela, la crisis energética derivó en que se tomaran medidas como cerrar los centros comerciales -donde se encuentran la mayoría de las salas de cine- más temprano, lo que además de la fuerte presencia de grandes producciones, limita la proyección de los filmes”, compartió.

De ahí que los festivales de cine como el de Chicago, dice, sean relevantes para lograr la distribución fuera de su país. “Espero que este festival sirva como trampolín”, recalca.

El Festival de Cine Latino de Chicago se realiza hasta el 21 de abril en el complejo cinematográfico AMC River East 21 – 321 E. Illinois St-.

En las dos funciones de “Km 72”, tanto Henríquez como el actor Frank Spano estarán presentes para participar en la sesión de preguntas y respuestas con el público que se realiza al final de la proyección del filme.

Más informes en

www.chicagolatinofilmfestival.org

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