Se dice que el valor sagrado de las obras está en el origen del poder de consagración que permite a los artistas reconocer y ser reconocidos por sus obras. El músico debe desprenderse de la ilusión de la fama, y vincularse al culto que lo vincula al juego: tocar por el gusto de hacerlo. Pero sin olvidar que esta ilusión de la fama formará parte de su realidad, y de la cual, se tratarán de desprender en un futuro no muy lejano. Porque Los Llévame ya están ahí.
El vaho de la “des-generación” emerge de las alcantarillas, en los suelos de la Ciudad de las Peñas, donde los otomíes jugaban al gran juego de la pelota, y que hoy urden percusiones con los pies conchados en los charcos de agua cenagosa, con máscaras de guerreros ebrios por la savia del maguey. Música “Pank” que augura la reencarnación del dios “Yo Khwa” (Dos Conejo), deidad del pulque, es la de estos guías o llevadores de la cadencia, que rememoran la borrachera prehispánica de un pueblo que entregó las rocas pero no el espíritu; por eso aún baila, se despierta, se arrebata cada que alguien en este plano o en cualquier otro, reproduce un track de Los Llévame.

Los Llévame es una banda de Querétaro, México, que emerge de la tradición musical, la gráfica y el humor azteca, en yuxtaposición con ritmos contemporáneos. La banda tiene una trayectoria de más de ocho años de experiencia, compartiendo escenarios con artistas de talla internacional, siendo bien recibidos en países como Guatemala, Argentina, Colombia y Reino Unido. Los Llévame van rescatando tradiciones y símbolos que se ven plasmados en la lírica de sus canciones, son juglares a la inversa: en su música está el sentir y no el ver. La eufonía de Los Llévame —llámese rock o tragicomedia mexicana (a lo José Agustín)— no sólo expresa los contenidos jocosos de épocas determinadas, sino que sirve de impulso generador a nuevas tendencias musicales, las que ordenándose en el tiempo, arpegian del modo más objetivo las tradiciones de los pueblos, sus máscaras, sus vinculaciones con el pasado, sus exigencias presentes y sus necesidades sonoras para el futuro.
Porque la poesía, el baile y la música lo demandan para sí, Los Llévame son una forma de perfección alcanzada por la vida, en los momentos de su más plena intensidad.




