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El arzobispo Bernard Hebda y los cardenales Robert McElroy, Christophe Pierre y Joseph Tobin celebran una misa en solidaridad con los migrantes en la capilla de Santo Tomás de Aquino, el viernes 27 de febrero de 2026, en St. Paul, Minnesota. (AP Foto/Mark Vancleave)
El arzobispo Bernard Hebda y los cardenales Robert McElroy, Christophe Pierre y Joseph Tobin celebran una misa en solidaridad con los migrantes en la capilla de Santo Tomás de Aquino, el viernes 27 de febrero de 2026, en St. Paul, Minnesota. (AP Foto/Mark Vancleave)
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Por GIOVANNA DELL’ORTO

ST PAUL, Minnesota, EE.UU. (AP) — Dos cardenales estadounidenses y el nuncio apostólico en Estados Unidos denunciaron las deportaciones masivas en Minnesota en el marco de la batida del gobierno federal contra la inmigración, pero instaron a todos a reparar las relaciones tensas y a trabajar juntos en busca de soluciones humanitarias.

El cardenal Robert McElroy, de Washington, abordó el viernes en St. Paul la creciente preocupación por las redadas migratorias, al tiempo que subrayó la necesidad de ser constructores de paz en torno a este tema polarizante, luego de una misa en honor de los migrantes que celebró junto con otros prelados y el arzobispo de las Ciudades Gemelas.

McElroy describió el aumento de operativos en este invierno como “casi un asedio” que se desarrolló “literalmente en el corazón de nuestro país”.

“La enseñanza católica respalda el derecho de la nación a controlar su frontera y, en estos casos, a deportar a quienes han sido declarados culpables de delitos graves”, afirmó. “Intentar deportar a millones de hombres, mujeres y niños —familias que a menudo han vivido aquí durante décadas, muchos niños que no conocen otros países— es contrario a la fe católica y, de manera más fundamental, contrario a la dignidad humana básica”.

McElroy se sumó al cardenal Joseph Tobin, de Newark, Nueva Jersey; al cardenal Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos; al arzobispo Bernard Hebda, de St. Paul y Minneapolis, y a más de dos docenas de otros obispos católicos para la misa. Como parte de su muestra de solidaridad con los migrantes, la misa matutina se celebró en la capilla de la Universidad de St. Thomas, donde asistían a una conferencia.

“Me siento muy orgulloso, personalmente, de ver a nuestra Iglesia estar del lado de quienes sufren”, manifestó Pierre, y añadió que el papa León XIV está de acuerdo con el apoyo que los obispos de Estados Unidos dan a los migrantes.

En su homilía, Hebda habló de su enojo cuando las comunidades migrantes tenían demasiado miedo para ir a la iglesia mientras “hombres enmascarados” —una referencia a las fuerzas federales— recorrían las calles y estallaba la violencia durante la batida migratoria de este invierno en las Ciudades Gemelas.

Pero alentó a los fieles —incluyendo a los seminaristas, a los miembros de la comunidad universitaria y a los directores de escuelas que llenaban los bancos— a cultivar la bondad y centrarse en la paz.

“Ese ministerio de reconciliación tiene que ser nuestro, en las Ciudades Gemelas y en todo el mundo”, predicó Hebda.

Cómo se desarrolló la campaña migratoria en Minnesota

Minnesota se convirtió en un foco de tensiones a nivel global debido a los arrestos y las deportaciones. Un aumento de operativos de control migratorio provocó enfrentamientos diarios entre miles de agentes federales y activistas y manifestantes, dos de los cuales —Renee Good y Alex Pretti, ambos ciudadanos estadounidenses— fueron asesinados en Minneapolis a principios de año.

Muchos líderes religiosos de distintas confesiones se sumaron a las protestas, entre ellos alrededor de 100 curas que fueron detenidos por negarse a acatar órdenes de dispersarse en el aeropuerto más grande de Minnesota durante una de las jornadas de mayor movilización el mes pasado.

Sin embargo, el liderazgo católico local adoptó un tono más conciliador.

Inmediatamente después de ambos tiroteos mortales, Hebda subrayó la necesidad “de rebajar la temperatura de la retórica” y “de arrancar de nuestros corazones los odios y prejuicios que nos impiden vernos unos a otros como hermanos y hermanas”. Y señaló que era una actitud válida tanto “para nuestros vecinos indocumentados” como “para los hombres y mujeres que tienen la ingrata responsabilidad de hacer cumplir nuestras leyes”.

De igual forma, los prelados hablaron el viernes de rezar por todos los que se han visto afectados: desde las familias de los fallecidos hasta los migrantes y quienes los ayudan, y también “los hombres y mujeres de ICE”, en palabras de McElroy, en referencia a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.

“Todos debemos involucrarnos en la sanación y la reconciliación”, apuntó. “Tomará mucho tiempo”.

Política, fe y opiniones sobre inmigración se mezclan en EEUU

Preguntados sobre si los católicos —la mayoría de los cuales votó por el presidente Donald Trump en 2024— podrían considerar la defensa de los migrantes como participación de la Iglesia en política, los cardenales afirmaron que tanto la religión como la política deben velar por el bien de la sociedad.

La primera lealtad es solo a Dios, añadió Tobin, pero las Escrituras exhortan más a menudo a no hacer daño al extranjero y a acoger al forastero que a amar al prójimo.

“El Creador calculó que había una mayor posibilidad de que amáramos a las personas que creíamos que se parecían a nosotros. Teníamos que ser recordados con frecuencia acerca de todos los demás”, manifestó.

La defensa de los migrantes era una prioridad para el difunto papa Francisco, quien había chocado con Trump debido a las políticas fronterizas de Estados Unidos desde que el republicano fue candidato a la Casa Blanca por primera vez hace una década.

Con León XIV, el primer pontífice estadounidense, la Iglesia católica ha seguido pidiendo un trato humanitario para los inmigrantes en todo el mundo y una reforma migratoria en Estados Unidos en concreto, algo que el Congreso no ha logrado en décadas.

“Cuanto más tiempo nos neguemos a abordar este tema en el ámbito político, más divisivo y violento se vuelve”, afirmó Hebda en enero.

McElroy y Tobin, junto con el cardenal Blase Cupich, de Chicago, criticaron recientemente al gobierno de Trump por la moralidad de su política exterior. En una declaración de enero, señalaron que la acción militar estadounidense en Venezuela, las amenazas sobre Groenlandia y los recortes en la ayuda exterior corrían el riesgo de provocar un sufrimiento inmenso en lugar de paz.

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La cobertura de religión de The Associated Press recibe apoyo mediante la colaboración de la AP con The Conversation US, con financiamiento de Lilly Endowment Inc. AP es la única responsable de este contenido.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.