Por Victoria Klesty y Walter Gibbs
OSLO, 17 abr (Reuters) – Cuando comenz ‘ el juicio Anders Behring Breivik,
fiscales y psiquiatras nombrados por el tribunal le estrecharon la mano
sonriendo. Un psiquiatra incluso se inclin ‘. El asesino de 77 personas devolvi ‘
las sonrisas.
Pocos noruegos se sorprendieron.
Bienvenidos al juicio de un asesino masivo, al estilo noruego, un drama
legal que combina una de las peores atrocidades vistas en Europa en tiempos de
paz desde la Segunda Guerra Mundial con una educaci ‘n exquisita que dice mucho
sobre la tranquila confianza de Noruega en su sociedad y su sistema judicial.
En contra de esta escandinava reserva y hu -da de la confrontaci ‘n, el saludo
con el pu +/-o en alto del pistolero el lunes, en su primera comparecencia ante el
tribunal, pareci ‘ surrealista y fuera de lugar. El martes, el juicio prosigui ‘
con el mismo g (c)lido civismo.
” ¿Est ¡ cerca de su conclusi ‘n, se +/-or Breivik?”, pregunt ‘ la jueza al asesino
confeso cuando (c)ste disertaba durante m ¡s de una hora sobre la amenaza del
islam, el “infierno” multicultural europeo y por qu (c) dispar ‘ a docenas de
adolescentes en julio pasado en una isla tur -stica.
“Seis p ¡ginas m ¡s”, respondi ‘.
El juicio se ha presentado en Noruega como una forma de aportar el “cierre”
emocional a un pa -s orgulloso de su tolerancia y decidido a no dejar que la
amenaza de ataques destruya su sociedad abierta.
Pero tambi (c)n ha hecho que los espectadores, en especial los extranjeros, se
pregunten si el sistema legal noruego -que t (c)cnicamente puede imponer una pena
m ¡xima de s ‘lo 21 a +/-os en prisi ‘n- est ¡ siendo manipulado por un hombre
desquiciado y astuto para difundir su mensaje racista.
LISTA DE MUERTOS
En el primer d -a de juicio, la fiscal del estado apenas flaque ‘ al leer una
larga relaci ‘n de muertes con tanto detalle expl -cito que las cadenas noruegas
de televisi ‘n cortaron algunas partes. Breivik escuch ‘ impasible, comprobando
los documentos de la acusaci ‘n en su mesa.
Casi la ?nica emoci ‘n que ha llegado a la superficie en el juicio hasta
ahora se produjo cuando Breivik contuvo las l ¡grimas al ver uno de sus videos
propagand -sticos, que inclu -a im ¡genes de cruzados medievales y m ?sica de fondo.
Aqu – no hay gestos teatrales al estilo de los juicios estadounidenses, ni
abogados paseando por la sala como si fuera un escenario.
En p ?blico no se ven brotes de emoci ‘n de las familias de las v -ctimas, ni
peticiones de venganza, solo un tranquilo estoicismo.
“Somos un pueblo estoico”, explic ‘ John Hestnes, que lidera un grupo de
apoyo para sobrevivientes del coche bomba que hizo detonar Breivik ante una sede
gubernamental para distraer la atenci ‘n de su posterior tiroteo.
“No gritamos o estallamos en l ¡grimas por esto o por otro. Lo que pensamos
para adentro es otra cuesti ‘n. Pero (c)sta es una sala solemne de tribunal y as –
es como debe ser. Creemos que es importante que pueda decir lo que quiera”,
agreg ‘.
El respeto reina y algunos sobrevivientes llevan chapas en las que dicen
educadamente: “Entrevistas no, por favor”.
En lugar de hablar en voz alta, muchos acuden al consuelo del silencioso
mensaje de texto.
“Recib – mensajes todo el tiempo (durante el juicio)”, dijo Hestnes. “Dec -an
‘Esto es horrible. Esto duele'”, concluy ‘.
(Reporte adicional de Balazs Koranyi. Escrito por Alistair Scrutton, Traducido
por la Redacci ‘n de Madrid. Editado por Lucila Sigal)




