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Rahm Emanuel, alcalde de Chicago, acostumbra visitar primarias y secundarias y dictar clases. El viernes ofreció una de civismo a estudiantes del barrio de Las Empacadoras, quienes aprovecharon para preguntarle por qué cerró escuelas, cuánto poder tiene para detener las deportaciones y qué retos enfrentó para ocupar el cargo.

El grupo, primera generación de la recién inaugurada Back of the Yards College Preparatory High School, 2111 W. 47th St., siguió con atención la clase sobre empoderamiento y escucharon recomendaciones sobre la importancia de prepararse para empoderarse a sí mismos, a su comunidad y a su país.

Sonriente, el alcalde entró al salón de clase y con esto cumplió una promesa que hizo cuando inauguró el plantel hace algunos meses. Ahí, en un salón fresco y muy iluminado por la luz de sus grandes ventanales, lo esperaban impacientes poco más de 20 estudiantes, interesados en conocerlo.

Al llegar, se quitó el saco, saludó e inició la clase en el plantel que basa su curriculum en el programa de Bachillerato Internacional (IB) y tiene una población 87% hispana, 6% afroamericana, 2% blanca, y el resto son estudiantes de origen chino.

Para entrar en el tema, Emanuel empezó hablando de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que en 1942 inició como una alianza de 26 países y que facilita la cooperación en asuntos de derecho internacional, paz, seguridad, desarrollo económico y social. Dijo que era un ejemplo de unidad, fortaleza y empoderamiento.

También les contó que proviene de una familia de inmigrantes, que se enfocó en graduarse de una carrera, que trabajó con el ex alcalde Richard Daley, y más tarde con el ex presidente Bill Clinton, luego fue representante federal de un distrito del noroeste y recientemente jefe de gabinete del presidente Barack Obama.

Ahora “tengo el mejor trabajo que pudiera tener”, indicó el alcalde.

Emanuel explicó a los estudiantes cómo el participar e involucrarse en asuntos de importancia para su comunidad puede empoderar y hacer una diferencia; ejemplificó con el caso de los vecinos organizados en el barrio de Pilsen, quienes por años lucharon para que cerraran las plantas generadoras de energía con carbón que pusieron en riesgo la salud de los residentes.

Tras la presión de los residentes las empresas acordaron con el alcalde cerrar las plantas de Pilsen y La Villita; e indicó que trabaja con la comunidad para determinar qué se construirá en esos lugares para beneficio de sus residentes,”eso es empoderamiento”, agregó.

Y les dio un ejemplo más, mencionó que trabaja con organizaciones, líderes comunitarios y religiosos para controlar la violencia, mencionó que ellos tienen el poder de influir y con un llamado para concienciar a la comunidad pueden hacer de Chicago un lugar más seguro para vivir, con menos crimen “eso es empoderamiento” y ha dado resultado, indicó.

Con timidez, Sonia Villa preguntó ¿qué poder tiene para detener las deportaciones?. “Muy poquito”, respondió el alcalde, y le explicó que se trata de un asunto en manos del gobierno federal con el que la municipalidad no puede hacer mucho; sin embargo, mencionó que en cierta medida sí se puede actuar y colaborar para mantener a las familias unidas. Emanuel indicó que desde que asumió el cargo se aseguró de hacer de Chicago una ciudad en la que sus autoridades policiacas no colaboren para deportar gente; y de ofrecer apoyo y oportunidades a los dreamer, que ahora pueden trabajar para la municipalidad.

Verónica Yesenia González le preguntó que retos enfrentó para ser electo alcalde, Emanuel dijo que tuvo que pelear en corte su derecho a ser candidato para el cargo -en vista que había rentado su casa para ir a Washington a desempeñarse como jefe de gabinete de Obama- y tuvo que demostrar en corte que seguía siendo residente de la ciudad, pues el plan familiar no era vender la casa, sino regresar a habitarla.

Y ¿por qué cerró tantas escuelas?, le preguntó Lizeth Álvarez. Emanuel respondió que la infraestructura del sistema de educación pública de Chicago estaba establecido para más de 500,000 estudiantes, y que en el momento había poco más de 400,000. Y agregó que de esa manera los recursos podían enfocarse en otras necesidades como proveer un programa universal para los niños de kinder.

Patricia Brekke, directora del plantel, mencionó que la visita del alcalde fue motivadora para el estudiantado, “proviene de una familia de inmigrantes, y eso nos hace pensar que nosotros como inmigrantes podemos llegar lejos”.

El alcalde mencionó que visita con regularidad primarias y secundarias en diferentes barrios para hablar con los estudiantes y dar clases; dijo que es una costumbre que adoptó desde que era congresista y que a la misma vez cumple una promesa que les había hecho a los estudiantes cuando inauguró la escuela.