
CHICAGO –
La historia de amor de una chica buena, común y corriente y además virgen y un mutimillonario guapo, pero “destrozado” emocionalmente, parece la descripción de una telenovela de esas de “vivieron felices para siempre” que se han repetido hasta el cansancio en nuestra historia.
Pero no: Es la trama de la que quieren vendernos como la película erótica y romántica para las nuevas generaciones y basada en el “éxito literario” de ventas: Fifty Shades of Grey.
Que Fifty Shades of Grey se estrene justo para el fin de semana del Día de San Valentín, no hace más que reafirmarnos su estatus de película rosa, porque dejemos muy claro: Esta no es una película erótica, pero tampoco es lo que el escritor Stephen King calificó como “porno para mamás”.
Es un fenómeno de ventas más.
Cuando salió la “novela erótica” Fifty Shades of Grey en 2011 y se volvió un éxito de ventas literarias, dudé de su contenido. Cuando lo leí, reafirmé que no tenía nada de erótica, ni de novela, ni de literatura.
Cierto, el libro narra escenas con cierto contenido erótico explícito, hablando de elementos de las prácticas sexuales que involucran bondage, disciplina, dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.
La narrativa de su autora, E.L. James la encontré repetitiva, fantasiosa, pueril. Personalmente, me pareció como una telenovela mal escrita, machista, limitante y hasta como una mofa.
Era como si la escritora de novelas románticas, la española Corín Tellado -esas que se publicaban en la revista Vanidades- le hubiese dado por mezclar el romance con el erotismo.
Fifty Shades of Grey presenta una historia de amor fantasiosa de principio a fin. Como protagonista tiene a Anastasia Steele, una estudiante de 21 años que cursa la carrera de literatura, una chica común y corriente pero “con algo especial” que logrará cautivar a Christian Grey, un hombre guapo, millonario y misterioso.
Lo que comienza como una relación de códigos y contratos, se convierte poco a poco en una historia de amor.
El filme, más ‘light’ que el libro
La versión cinematográfica de Fifty Shades of Grey, dirigida por Sam Taylor-Wood, resulta una telenovela. Con desnudos y escenas de sexo ligeras, pero al final, una telenovela.
E incluso hay novelas y filmes que sin desnudos, logran hablar y transmitir más erotismo que ésta.
El problema que tiene es la falta de química entre sus personajes, interpretados por Dakota Johnson -hija de Don Johnson y Melanie Griffith- y el actor y modelo inglés Jamie Dornan. Claro, son atractivos, pero juntos no logran transmitir nada en pantalla.
Aún así, este filme representa una gran oportunidad en su carrera y un escenario perfecto para su crecimiento profesional.
Habrá a quien esta película, como los libros, le parecerán lo máximo. Personalmente no soy el público para este tipo de contenidos.
Claro, tiene sus líneas y momentos curiosos, que logran entretener, pero en cierto momento, se vuelve tediosa y larga, sólo despertando la curiosidad un poco cuando los protagonistas entran a “la habitación roja”, donde Christian Grey lleva a sus sumisas para darles placer.
Aún así, este filme más que entretener, parece dar la lección a las mujeres que hay que ser sumisas y obedecer a su “amo” para que les de protección y fidelidad, que para lograr el placer hay que experimentar el dolor, pero hasta en eso falla tanto el filme como el libro, porque nada de eso es lo que realizan en las prácticas sexuales que muestra el filme.
Pero no todo está dicho en Fifty Shades of Grey. Porque esta fue su primera entrega.
Oh, sí, como en el libro, habrá secuela.
Quizá Fifty Shades of Grey sea el vehículo para que las películas de tono rosa o hasta erótico regrese al interés del público. Y no, no para ser catalogadas como “porno para mamás”. Son sólo fantasías como lo son los cuentos de hadas.
Filmes de contenido erótico y de romance podrían ser títulos como
1972); “
(1996) o “
(1992) este último basado en la novela de Marguerite Duras.
Hasta los títulos españoles como “Las edades de Lulú” (1990) y “Jamón Jamón” (1992) de Bigas Luna o “Átame” (1989) de Pedro Almodóvar.
Y sobre todo, el filme que presenta al primer Mr. Grey. Edward Grey. Este es
” (2002) protagonizada por Maggie Gyllenhaal y James Spader. Esta sí es la auténtica historia de sadomasoquismo y luego, amor.




