
CHICAGO-
Los nacionalismos se destapan. Y más el mexicano con la victoria del director en los Oscar. Cierto, sólo dos mexicanos ganaron,
, “El Negro” y
, pero sí hay mucho por qué festejarlos y ponerlos de ejemplo.
El año pasado,cuando
estuvo nominado al Oscar por Gravity y luego cuando ganó el Oscar a Mejor Director, salió esa misma ola de nacionalismo y decir, sobre todo los mexicanos (los que radican en México) en Twitter, que el Oscar era para México.
En ambos casos, tanto Iñárritu como Cuarón aclararon que el Oscar no era para México ni sus películas son mexicanas. Tampoco tienen ni qué cargar con la responsabilidad de convertirse en modelos a seguir, embajadores o portavoces de México. Lo que sí pueden y han hecho, es aprovechar su espacio para hablar de lo que creen es justo.
Iñárritu, en esta su tercera nominación -su primer coqueteo con los Oscar fue hace 15 años con “Amores Perros”- . Su “Birdman” le valió a él tres premios: Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión, más el cuarto Oscar para “El Chivo” en Mejor Cinefotografía.
“¿Quién le dio la tarjeta verde (green card) a este hijo de puta?”, se preguntó Sean Penn justo antes de anunciar que “Birdman” ganaba el Oscar a Mejor Película, claro, en tono de sarcasmo.
Antes de recibir el premio, Iñárritu bromeó sobre su inglés -con acento mexicano, claro-, y que para él ese momento era como en cámara lenta.
Y sí aprovechó su espacio al recibir el Oscar a Mejor Película para hablar de México, de los mexicanos de “México” y los inmigrantes de EEUU. Recordemos que de acuerdo a los últimos datos del censo de EEUU, en este país habitamos más de 33 millones de individuos de origen mexicano. Iñárritu se acordó de sus amigos realizadores Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, sus amigos y apoyo durante su carrera, y aprovechó el momento para hablar de México y de la situación migratoria en Estados Unidos.
Aprovechó para bromear sobre la victoria de él la de Cuarón. Sugirió que quizá el Gobierno de EE.UU. acabaría imponiendo leyes a la Academia de Hollywood para impedir que se repita.
“Dos mexicanos seguidos es sospechoso”, bromeó.
Sin nacionalismos, lo logrado en el Oscar 2015 sí es algo histórico. Dos mexicanos seguiditos, ganan el Oscar a Mejor Director. Y Emmanuel Lubezki, otro mexicano, gana también, dos Oscar consecutivos por mejor cinematografía. En 2014 con Cuarón por Gravity. Ahora con Iñárritu y Birdman.
No quieran convertir ni a Cuarón, ni a Iñárritu, ni al Chivo, en los nuevos próceres de la patria, héroes o mártires. Pero sí celebremos su herencia y su trabajo, que es una demostración, como en cualquier nacionalidad, de algo se puede lograr.




