Skip to content
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

CHICAGO – Rubén Chávez, un inmigrante michoacano, quien ha presidido clubes y organizaciones de oriundos, habla de su empresa de jardinería Yuritzy Landscaping Inc., y cómo junto con familiares lograron establecerla y convertirla en una fuente de empleo.

Yuritzy es el nombre de mi niña. El negocio abrió cuando mi hija tenía unos meses, en 1991, así que decidimos poner su nombre, que es de origen purépecha, viene de Michoacán y significa Reina de la luna. El nombre nos encanta porque la región de donde viene es hermoso, hay mucha vegetación, árboles, agua

¿Cómo surgió la idea de emprender el negocio?

Mi hermano había trabajado en el mundo de la jardinería en otra compañia y mi tío trabajaba en ello por cuenta propia, así que con la experiencia de ambos se fundó.

¿Cuándo lo fundaron?

Llevamos 23 años. Empezamos sin clientes pero poco a poco fuimos creciendo y ganando clientela.

¿Por qué decidieron invertir en la compra de un local?

Lo compramos con la idea de expandir el negocio y poder traer las plantas directamente de los viveros para nuestro uso y para ofrecerlas al público. Ya llevamos seis años.

¿Qué ofrecen?

Vendemos productos para el jardín como flores, plantas, y también traemos macetas de Michoacán. Desde hace mucho tiempo hemos intentado que el negocio sea más lucrativo para poder ayudar a los agricultores que se dedican a producir

en Michoacán aunque ha sido difícil porque no hemos contado con el apoyo del gobierno mexicano para que ayude a esos pequeños productores a organizarse y que puedan sacar los permisos que necesitan para poder exportar sus productos fuera de México.

Uno de los grandes problemas que tenemos es que los productos cumplan las normativas para poder traerlos a EEUU. Por ejemplo, las macetas tienen pinturas con plomo y no está permitido en EEUU, por lo que tenemos que traerlas sin pintar y terminar el producto aquí. Ello encarece el producto al doble porque la mano de obra es más cara que en México.

¿Cómo aprendió a administrar?

La parte manual la aprendí de mi hermano y la parte administrativa porque ya había administrado algunos negocios en México. Trabajé en una compañía como supervisor, en otra de administrador, en otra en la dirección de la compañía así que combinamos las dos cosas.

¿Dónde iniciaron?

Empezamos en Chicago, por la zona de Cícero y nos fuimos expandiendo. Pero cuando nos piden un trabajo grande en los suburbios, también lo hacemos. Hemos ido incluso a Indiana durante una semana para llevar a cabo trabajos a gran escala.

¿Qué ha sido lo más difícil?

La competencia que creamos entre los propios latinos al bajar más y más los precios para hacernos competitivos en vez de competir en calidad. Para ello necesitamos educarnos en esta profesión. Tenemos que tener cursos o seminarios para conocer más sobre plantas o materiales para ofrecer un buen producto, un buen servicio y un buen trabajo.

¿Qué tipo de clientela tienen?

La mayoría de nuestros clientes son anglosajones u otras comunidades no latinas. A la comunidad hispana nos gusta hacer este tipo de trabajo físico a nosotros mismos, por eso no tenemos muchos clientes latinos.

¿Qué hacen en el invierno?

En invierno esta industria se paraliza. Lo que hacemos es quitar nieve aunque ese tipo de servicio es más de urgencia.

¿Cree que es importante acercarse a una institución financiera cuando se abre un negocio?

Sí lo es. Con la combinación de dinero y trabajo es más fácil hacer prosperar tu negocio. Cuando creamos la empresa lo hicimos gracias al financiamiento que nos ofrecía la empresa que nos vendió la maquinaria. Empezamos con un crédito de $10,000 que, en unos cuantos meses ya habíamos pagado y, además, habíamos creado nuestra propia línea de crédito.

Cuando pedimos financiamiento nos pidieron un aval, en caso de que no pudiéramos afrontar la deuda y tuvimos la suerte de tener a alguien. Pero una empresa no sólo necesita financiamiento, sino también se necesita formación para saber administrar tu negocio y eso es algo que en nuestra comunidad falla.

¿Cuánta gente emplean?

Empleamos entre 40 y 50 trabajadores que están dispersos en diferentes pequeñas empresas creadas por la familia. Consideramos que es mejor crecer cada familiar por nuestra cuenta a crear una gran compañía con todos nosotros.

¿Cómo te sientes siendo una persona que puede ofrecer trabajo a otros?

Es muy gratificante. Este trabajo nos ofrece que podamos ganar más que si trabajáramos para otras compañías.

¿Qué consejos le darías a una persona para crear un negocio?

Que tenga perseverancia y dedicación. Empezar un negocio es fácil pero mantenerlo es lo que cuesta trabajo y solo se consigue con el esfuerzo. Crear empresas hace que nuestra comunidad crezca y se enriquezca más y por ello tenemos que ser emprendedores.