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CHICAGO –

Después del impresionante concierto de fútbol que el

Barcelona

ofreció el

21 de noviembre en el Bernabéu

, la sabiduría popular anda por el terreno de que el

Madrid

ha hecho implosión y acabará su temporada en desgracia, y que el Barcelona lo ha ganado ya todo.

Ni una cosa, ni otra. Partidos como el Clásico de España suelen ser únicos aún en el contexto de la Liga. Hay que poner ese 0-4, por espectacular que haya sido, en el contexto de la rivalidad entre blaugranas y merengues y no dejarse engañar por espejismos.

La temporada es larga: no hemos llegado ni a la mitad, faltan muchas etapas en Champions. Faltan muchas cosas.

Recordemos que la temporada comenzó mal para el Barcelona: vapuleado por el Athletic en la Supercopa de España, y con una larga lista de lesionados (Bravo, Alba, Messi, Iniesta, Vermaelen, Sergi Roberto, Rafinha, Rakitic) y sin poder incorporar a sus nuevos fichajes (Vidal y Arda Turan).

Y el Madrid empezó fuerte: no le hacían gol, y Cristiano Ronaldo los metía de a cuatro o cinco.

Y recordemos esto: la temporada anterior, el Madrid ganó el Clásico en casa y luego ganó el Mundialito de Clubes. Y acto seguido se desplomó y se quedó sin Liga, sin Copa del Rey y sin Champions. Y ahora el Barcelona va al Mundialito.

El Barcelona ciertamente puede sentirse feliz: con la excepción de Rafinha todos los lesionados, incluyendo a Messi, están de vuelta. Y en enero se incorporan Turan y Vidal y, previsiblemente, uno o dos refuerzos más.

El equipo ha recuperado su identidad: toque de balón, posesión, defensa y gol. Neymar y Suárez están a otro nivel, lo mismo que Bravo, Busquets e Iniesta.

Y el Madrid pasa por un momento complicado, con un técnico que no consigue que el equipo funcione como antes, con un Cristiano Ronaldo al que sólo le interesa trabajar para sí mismo, un Bale que nunca ha podido mostrar su calidad, un Benzema distraído; y sin un medio centro que organice al equipo, que saque el balón hacia adelante.

En el Clásico fue claro: el Barcelona se paseaba a placer por el terreno mientras los jugadores blancos no sabían ni dónde pararse.

Pero si algo nos ha enseñado la Liga española es que la segunda vuelta es muy distinta a la primera, y que Barcelona y Madrid también se ven muy afectados por las rachas, tanto las buenas como las malas. Y que la Champions y la próxima Eurocopa pesan. Y que el Atlético de Madrid ya es segundo, a cuatro puntos del Barcelona.

El sábado 21 de noviembre, el Barcelona dio un zarpazo y el Madrid se escondió a lamerse las heridas. Pero nada está escrito, y la temporada es larga.