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En esta imagen del 16 de septiembre, los alemanes Erik Heil y Thomas Ploessel compiten en la modalidad varonil de vela ligera skiff 49er en los Campeonatos de Vela en Perth, Australia. Heil tuvo que recibir tratamiento en un hospital de Berlín por infeciones por estafilococo resistente a la meticilina (MRSA), poco después de participar en un evento olímpico de prueba en agosto pasado en Río de Janeiro Brasil, donde pruebas realizadas por The Associated Press revelaron una elevada contaminación en aguas que se utilizarán durante los Juegos Olímpicos de 2016. (Foto AP/Theron Kirkman, Archivo)
Theron Kirkman / AP
En esta imagen del 16 de septiembre, los alemanes Erik Heil y Thomas Ploessel compiten en la modalidad varonil de vela ligera skiff 49er en los Campeonatos de Vela en Perth, Australia. Heil tuvo que recibir tratamiento en un hospital de Berlín por infeciones por estafilococo resistente a la meticilina (MRSA), poco después de participar en un evento olímpico de prueba en agosto pasado en Río de Janeiro Brasil, donde pruebas realizadas por The Associated Press revelaron una elevada contaminación en aguas que se utilizarán durante los Juegos Olímpicos de 2016. (Foto AP/Theron Kirkman, Archivo)
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RIO DE JANEIRO (AP) – El atleta y navegante olímpico Erik Heil propuso una idea novedosa para protegerse de las aguas contaminadas en donde competirá en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro el año que viene: usar unos trajes de plástico y quitárselos cuando los veleros se alejen un poco de la costa.

Heil, quien tiene 26 años, fue tratado en un hospital de Berlín por MRSA, una bacteria que se come la carne poco después de participar en una prueba preolímpica en agosto en Río. Pero su estrategia para evitar infectarse nuevamente no limitaría necesariamente los riesgos.

Una nueva ronda de estudios y análisis realizados por The Associated Press indicó la presencia de patógenos incluso en aguas alejadas de la costa, donde desembocan ríos fétidos con aguas residuales y desagües de tormentas. Esto quiere decir que el peligro no desaparece adentro en la bahía o en la laguna donde se realizarán competencias olímpicas y que los atletas que competirán allí, como los navegantes, correrán riesgos.

“El nivel de los virus es muy amplio. No se limita a la costa sino que están en otros sitios y va a aumentar la exposición de la gente que entre en contacto con esas aguas”, dijo Kristina Mena, experta en virus acuáticos y profesora de salud pública del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas. “Es un ambiente muy extremo, con una contaminación tan alta que la exposición es inminente y las posibilidades de infección muy probables”.

Una primera ronda de estudios y análisis de la AP en julio detectó la presencia de virus que causan enfermedades directamente relacionados con las aguas residuales a niveles hasta 1,7 millones de veces lo que sería considerado muy alarmante en Estados Unidos o Europa. Expertos afirman que los atletas competirían en el equivalente viral a aguas residuales y que era casi seguro que estarían expuestos a peligrosos riesgos para la salud.

Los resultados estremecieron a la comunidad deportiva del mundo y las autoridades deportivas se comprometieron a hacer sus propios análisis para garantizar que las aguas no representarán un peligro para la salud para los Juegos Olímpicos que se celebran el año entrante. Esas promesas cobraron mayor urgencia en agosto cuando se realizaron pruebas preolímpicas de remo y vela en Río y dieron lugar al doble de las enfermedades que serían aceptables para nadadores en aguas recreativas en Estados Unidos.

Sin embargo, dirigentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de los Juegos Olímpicos no han cumplido promesas de que realizarían el análisis de la presencia de virus a la luz de la investigación de AP en julio.

Ahora, los análisis más recientes revelan no sólo que la calidad del agua no ha mejorado, sino que la contaminación abarca una mayor extensión de la que se pensaba. La cantidad de virus hallados a un kilómetro de la costa en la Bahía de Guanabara, donde los navegantes compiten altas velocidades y son salpicados por grandes cantidades de agua, son similares a las encontradas en la costa, cerca de los desagües de aguas residuales.

“Los niveles de virus son tan altos en estas aguas”, dijo Mena, “que si se registrasen en playas de Estados Unidos, las autoridades cerrarían oficialmente esas playas”.

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Dirigentes brasileños, de los Juegos Olímpicos y de la OMS dicen ahora que Brasil debe hacer análisis en busca de bacterias para verificar la calidad del agua, empleando patrones usados en todo el mundo.

“La salud y la seguridad de los atletas es siempre la mayor prioridad. No hay duda de que el agua de las zonas de competencia satisface todos los patrones relevantes”, dijo el comité organizador de los juegos en un comunicado enviado el martes. “Río 2016 respeta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, cuyos lineamientos para Ambientes Acuáticos Recreativos Seguros recomienda clasificar el agua a partir de un programa de control microbial de calidad del agua”.

En años recientes, los avances tecnológicos han hecho que sea más sencillo y menos costoso verificar los niveles de virus.

Es por ello que muchos en las comunidades científicas de Estados Unidos y Europa promueven legislaciones que requerirían controles de virus, sólo de bacterias, en las aguas. Aducen que numerosos estudios, a lo largo de las últimas décadas, revelan o hay poca o no hay correlación alguna entre los niveles de patógenos bacteriales en el agua, los cuales se descomponen rápidamente en condiciones salinas y soleadas como las de Brasil, y la presencia de los virus, que pueden durar meses, sino años, según se ha comprobado.

Estudios realizados hace décadas han revelado que existe una escasa o nula relación entre los niveles de patógenos bacterianos en el agua, que se degradan rápidamente en condiciones de salinidad y sol como las que existen en un país tropical como Brasil, y la presencia de virus, que se sabe perduran durante meses o incluso años.

Esta disparidad se hizo visible en los análisis de la AP en Río, donde el agua a menudo tiene niveles de bacterias fecales aceptables, pero al mismo tiempo hay muestras de agua con niveles de virus comparables a los de las aguas residuales. Muchos de los controles muestran picos en la contaminación bacterial, especialmente en la laguna olímpica y en la marina desde donde zarpan los veleros.

Las vías acuáticas de Río, igual que las de muchas naciones en desarrollo, están muy contaminadas porque la mayor parte de las aguas residuales no son tratadas ni recogidas. Enormes cantidades desembocan en la Bahía de Guanabara. La Laguna Rodrigo de Freitas y la famosa playa Copacabana están también muy contaminadas.

Río consiguió la sede de los Juegos Olímpicos con la promesa de limpiar las vías acuáticas a partir de una mejoría en la sanidad. Ese hubiera sido uno de los grandes legados de la justa.

Las autoridades brasileñas admiten ahora que eso no sucederá.

Los primeros resultados que publicó la AP se basaron en muestras tomadas en la costa de la laguna donde tendrán lugar las pruebas de remo y canotaje. También se analizaron muestras de la marina de la que zarpan los veleros y de la playa de Copacabana, donde se llevarán a cabo el maratón acuático y la prueba de natación del triatlón. También se hicieron análisis en la playa de Ipanema, popular centro turístico y donde se esperan hasta 350.000 visitantes que seguramente se pegarán un chapuzón.

Desde entonces, la AP expandió sus estudios para incluir aguas más alejadas de la costa pero adentro del circuito olímpico en la Bahía de Guanabara y en centro de la laguna donde se colocaron los carriles de las pruebas de remo y canotaje en los recientes eventos preolímpicos.