
DES MOINES, Iowa, EE.UU. (AP) – Si Hillary Clinton llega a la Casa Banca, muchas miradas estarán atentas a sus promesas electorales. A lo largo de la campaña presidencial contra el republicano Donald Trump, Clinton ha hecho algunas promesas específicas sobre lo que hará y lo que no hará. Esas promesas pudieran volverse una carga para Clinton, porque si llega a la Casa Blanca gobernará en un ambiente políticamente polarizado.
Republicanos y demócratas liberales estarían atentos para ver si cumple su palabra.
“Creo que los republicanos van a estar acosándola cada vez que se acerque a algo que suena como una promesa de campaña que es incumplida”, dijo la estratega republicana Katie Packer, que no respalda a Trump.
Charles Chamberlain, director ejecutivo de Democracy for America, dijo que los liberales van a mirar cómo Clinton lidia con los problemas y dijo que “la clave es ver si ella realmente pelea, en lugar de insistir en que tiene que lograr ese objetivo”.
Complicándole la ruta a Clinton está la realidad de que los mejores planes pueden cambiar. El presidente George H.W. Bush, por ejemplo, prometió que no habría nuevos impuestos, pero al final llegó a un acuerdo presupuestario con los demócratas que incluyó algunos aumentos de impuestos. Perdió la reelección ante el demócrata Bill Clinton.
Una mirada a algunas promesas hechas por Hillary Clinton en el último debate presidencial y lo que podrían significar para su presidencia:
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IMPUESTOS
“No voy a subir los impuestos para nadie que gane 250.000 dólares o menos. Tampoco voy a añadir un centavo a la deuda pública”.
Clinton ha centrado su campaña en las familias trabajadoras y de clase media y ha prometido elevar los impuestos a los ricos para financiar programas sociales, pero ha reiterado en varias ocasiones que quienes ganan 250.000 dólares o menos estarán exentos. Ese es el límite identificado por su campaña para proteger a la clase media. Clinton dice que al elevar los impuestos a los ricos, no va a crear nueva deuda, aunque no ha dicho que reduciría la deuda actual.
Esa promesa significa que cualquier nuevo gravamen o costo para las familias de bajos ingresos sería escrutado. Sobre la deuda nacional, Packer apuntó que “hay muchas formas diferentes de hacer esos cálculos que muestran que es una promesa muy difícil de cumplir”.
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ACUERDO TRANSPACIFICO
“Estoy en contra del acuerdo ahora. Voy a estar en contra tras la elección. Voy a estar en contra como presidenta”.
Esto es vital para Clinton. Ella habló contra el acuerdo comercial del año pasado en medio de presiones crecientes de los liberales. Previamente, como secretaria de Estado, había elogiado el acuerdo, calificándolo como “el punto de referencia” de los acuerdos comerciales. Clinton ha respaldado algunos pactos comerciales y rechazado otros.
Los progresistas van a observar a Clinton si gana, no solamente después del 20 de enero, sino también durante la transición, para ver si monta oposición a una votación en la última sesión del actual Congreso.
“Va a ser crucial que ella intervenga, que diga que no va a ser aprobada por el Congreso saliente”, dijo Chamberlain, que añadió que si Clinton no adopta esa posición “para muchas personas va a estar incumpliendo una promesa”.
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DEFENSA
“No voy a apoyar el despliegue de soldados estadounidenses en Irak como fuerza ocupadora”.
Clinton ha dejado claro que no quiere que haya más soldados estadounidenses en combate en el Oriente Medio. En estos momentos hay en Irak varios miles de soldados estadounidenses como entrenadores y asesores de las fuerzas armadas iraquíes. Ella ha hecho declaraciones similares sobre Siria, donde decenas de miembros de las fuerzas especiales estadounidenses participan en operaciones. Aun así, dice Chamberlain, los liberales ven “demasiado espacio de maniobra. El movimiento progresista quiere que haya menos acciones militares, así de simple”.




