
El mundo de los negocios no es un lugar sencillo, si este lo combinamos con el mundo de los deportes tenemos una mezcla con potenciales explosivos, difíciles de entender y que han cambiado drásticamente en los últimos años.
“Cuando uno dirige un equipo deportivo, no es sencillo, pues hay que hacer que el equipo sea rentable, pero además representamos la identidad y la pasión de millones de aficionados…”, comento alguna vez Florentino Pérez, director del Real Madrid y quien ha sido también muy exitoso en el negocio de la construcción.
Los dueños de los equipos de la NFL son por lo general millonarios que han comprado el equipo como negocio secundario, y en ocasiones no importa si el equipo está en números rojos, lo importante es que estos tengan buen desempeño. Para ellos es invaluable tener uno de los 32 equipos de la NFL. Es como tener una propiedad en una bahía exclusiva donde solo hay cabida para 32 mansiones de lujo -en ocasiones no hay dinero que compre esa propiedad, pues el terreno es finito.
La administración de personal y financiera en un equipo de béisbol es quizá más complicada. A diferencia de la NFL, en donde los talentos vienen principalmente de los equipos colegiales, los equipos de béisbol tienen equipos de triple A, doble A, y equipos a los que están afiliados a nivel nacional e internacional. Es decir, los equipos de la MLB están todo el tiempo al tanto de algún talento que puede surgir en República Dominicana, Japón o Australia, o de algún talento local que tardó en “madurar” y que a los 24 o 26 años de pronto lo llaman a las ligas mayores. Recordemos que estos equipos de AA y AAA son profesionales: Los jugadores cobran un sueldo por lo que ellos conservan el sueño de subir a las Grandes Ligas por muchos años más.
Los White Sox no han sido precisamente unos genios en la administración de sus recursos los últimos años. Por lo general un equipo tiene dos opciones: Apostarle al “presente” y darle buenos salarios a jugadores veteranos, o apostarle al “futuro”, llenándose de talento joven y vendiendo a los veteranos ya probados. Sin embargo, los patipálidos han estado los últimos años sin una estrategia definida, los resultados han sido acordes, pues han estado a media tabla los últimos 10 años.
La semana pasada hicieron un par de transacciones que finalmente marcan el rumbo de la organización. Primero que nada, intercambiaron a su mejor jugador y quizá el mejor lanzador que se han visto en los últimos años Chris Sale a los Boston Red Sox por dos lanzadores, un jugador de cuadro y un jardinero. Estos son prospectos que los aficionados rezan por que rindan frutos en un par de años. A Adam Eaton lo cambiaron unos días después por tres jugadores de los Washington Nationals.
Con el campeonato de los Cubs, los del sur escogieron este año para reconstruirse, pues no es novedad que los ojos de la ciudad estarán con los Cachorros, que tienen equipo para rato.




