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El político italiano Roberto Vannacci en un encuentro en Roma el 14 de junio del 2026. (AP foto/Gregorio Borgia)
El político italiano Roberto Vannacci en un encuentro en Roma el 14 de junio del 2026. (AP foto/Gregorio Borgia)
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Por GIADA ZAMPANO

ROMA (AP) — En un auditorio abarrotado a pocos pasos del Vaticano, Roberto Vannacci —el exgeneral del ejército italiano conocido por sus simpatizantes como “Il Generale”— está movilizando a los seguidores de su incipiente partido, presentándose como un outsider mientras reconfigura la derecha italiana y desafía a la primera ministra Giorgia Meloni.

El partido “Futuro Nazionale” de Vannacci está en rápido ascenso, introduciendo una nueva incertidumbre en el bloque conservador que ha sostenido al gobierno de Meloni y dejando al descubierto tensiones de cara a las elecciones generales de 2027.

La pregunta, dicen analistas, ya no es si Vannacci influirá en el voto, sino si Meloni puede contener, cooptar o superar en maniobras a un rival que está abriéndose espacio político a su derecha.

La aparición de un rival a la derecha de Meloni también podría poner a prueba la estabilidad de su gobierno y amenazar el enfoque más moderado y proeuropeo que la primera ministra ha adoptado hasta ahora en el cargo.

El ascenso de Vannacci se produce mientras los partidos de extrema derecha y nacionalistas ganan terreno en toda Europa, reconfigurando el panorama político y centrando la atención en asuntos polarizantes como la migración y la seguridad.

“La verdadera derecha”

“Con nosotros, Italia volverá a ser la casa de los italianos”, afirmó Vannacci en la asamblea fundacional de su partido este fin de semana en Roma. “Todos deben sentirse seguros en su propia casa”.

Describió con orgullo a sus legisladores principales como “la docena sucia”, subrayando su papel de outsider.

Vannacci, de 57 años, irrumpió políticamente con su libro autopublicado en 2023, “Il mondo al contrario” (El mundo al revés), que generó controversia por sus duros ataques contra las personas LGBTQ+, los migrantes y las minorías.

Ingresó en política un año después con la Liga de Matteo Salvini, obteniendo más de 530.000 votos de preferencia en las elecciones al Parlamento Europeo. Dejó la Liga en febrero para lanzar su Futuro Nazionale, una ruptura que Salvini calificó de “traición”.

Desde entonces, Vannacci ha consolidado apoyos. El partido asegura que ha superado los 100.000 afiliados y que ahora cuenta con ocho diputados, incluidos tránsfugas de la Liga y de la centrista Forza Italia, lo que subraya el malestar dentro de la coalición de Meloni.

Rechaza la etiqueta tradicional de “extrema derecha”, y llama a su movimiento “la verdadera derecha”; además, ha acusado a Meloni de no convertir prioridades compartidas en políticas. Por ahora, descarta una posible alianza.

La plataforma de Vannacci se centra en posturas de línea dura sobre seguridad y migración, incluidas llamadas a la “remigración” de extranjeros que considera no integrados; la oposición a políticas de la Unión Europea como el Pacto Verde; y críticas a las sanciones occidentales contra Rusia.

Un posible “comodín”

Analistas señalan que el ascenso de Vannacci en Italia refleja un cambio político y cultural.

“Está liderando una especie de incursión política para captar votos de la derecha dura dentro de los principales partidos de la coalición”, indicó Massimiliano Panarari, profesor de política en la Universidad de Módena y Reggio Emilia. “La estrategia de Meloni era no tener a nadie a su derecha. Ahora sí lo tiene”.

Panarari describió a Vannacci como “comerciante del miedo”, cuya retórica impulsa temas que Meloni ya no puede abrazar abiertamente desde el gobierno, como posturas abiertamente antigay y antifeministas.

Lorenzo Pregliasco, analista político y experto en encuestas en YouTrend, señaló que este desarrollo introduce “algo nuevo: una oposición desde la derecha al gobierno actual”.

“Ahora hay una fuerza fuera de la mayoría que la desafía en temas populares como la migración, la seguridad y las guerras culturales”, apuntó.

Ese giro tiene peso electoral. Las encuestas sitúan a Futuro Nazionale de Vannacci en torno al 4% y casi el 5%, una cuota potencialmente decisiva con los principales bloques de centroderecha y centroizquierda de Italia.

“Podrían ser la diferencia entre terminar por delante o por detrás”, apuntó Pregliasco, al describir a Vannacci como un posible “comodín”.

El dilema de Meloni

Para Meloni, el dilema es estratégico.

“En términos de debate político, introduce inestabilidad en la derecha”, explicó Pregliasco. “Ella y sus aliados deben decidir si lo absorben dentro de la coalición, pero eso crearía problemas”.

Al dirigirse al Parlamento a principios de esta semana, Meloni acusó a legisladores alineados con Vannacci de socavar al gobierno y favorecer a la izquierda, mientras que su partido Hermanos de Italia y sus aliados centristas han descartado acuerdos electorales.

Por ahora, Meloni ha evitado una confrontación directa, una estrategia vista tanto como un cálculo como una apuesta a que el impulso de Vannacci podría desvanecerse.

“El problema es qué hacer con este Vannacci, un cañón suelto, que podría arrastrar a la derecha de vuelta hacia la extrema derecha”, sostuvo Panarari.

“No estoy seguro de que le convenga a Meloni desplazarse más a la derecha antes de las elecciones generales. Su enfoque probablemente estará marcado por la ambigüedad y la ambivalencia, el mayor tiempo posible”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.