CARLOS VALDEZ y PAOLA FLORES
LA PAZ, Bolivia (AP) — Seguidores del exmandatario Evo Morales anunciaron el lunes que reforzarán las protestas sociales en reclamo de la renuncia del presidente Rodrigo Paz después de que comenzaran a perder fuerza en La Paz y a otras ciudades del occidente de Bolivia.
“No vamos a traicionar la lucha, la decisión de nuestras bases el fin de semana es de continuar la lucha y vamos a reforzar las protestas”, dijo desde la zona del Chapare el dirigente cocalero Vicente Choque.
La Administradora Boliviana de Carreteras reportó el lunes menos cortes de ruta que la semana pasada. Varias carreteras fueron despejadas y comenzaron a ingresar más alimentos a La Paz, aunque sus precios se mantienen elevados.
Pero todavía se observan kilométricas colas de coches en estaciones de servicio debido a que la escasez de combustibles es crítica, según conductores de vehículos que deben dormir en la fila para abastecerse.
En el resto del país la situación es de relativa normalidad.
Paz dijo el sábado que varios bloqueos de rutas fueron levantados “gracias a la voluntad de dialogar, dejando atrás la confrontación y la conspiración” y aseguró que estaba ingresando combustible.
El conservador gobernante ha descartado utilizar el uso de la fuerza o declarar el estado de excepción para evitar que el conflicto se profundice.
La llegada de Paz al poder en noviembre del año pasado marcó un cambio de ciclo político tras 20 años de gobiernos de izquierda que, según el mandatario, dejaron al país “en la quiebra”.
Morales, que gobernó entre 2006 y 2019, redobló la apuesta desde su feudo cocalero del Chapare. “No vamos a levantar los bloqueos hasta ganar esta batalla…vamos a continuar en la lucha porque abandonar sería dejar que el gobierno siga vendiendo Bolivia”, declaró el expresidente durante el fin de semana.
El gobierno acusa al dirigente indígena de alentar las protestas presuntamente para desestabilizarlo y lograr impunidad. Morales resiste en el Chapare una investigación judicial por presunto abuso de una menor cuando era mandatario.
El sindicato rural Tupac Katari decidió por su lado mantener los bloqueos en el altiplano de La Paz, aunque su líder, el campesino indígena David Mamani, admitó que se percibe “un debilitamiento y un cansancio en las protestas”.
La Central Obrera Boliviana, que lideró desde un primer momento las movilizaciones, también se ha debilitado y muchos de los sindicatos que la integran se han replegado, entre ellos los obreros.
Las protestas comenzaron el 1 de mayo con demandas salariales de la COB y quejas por la gasolina de mala calidad que importó el gobierno. Fueron escalando hasta pedir la renuncia de Paz, al que los movilizados acusan de dilatar soluciones para resolver la peor crisis económica del país en 40 años y de inclinarse a favor de sectores conservadores en detrimento de los populares que apoyaron su ascenso al gobierno.
Organizaciones de derechos humanos han reportado el fallecimiento de 17 personas, la mayoría por causa de los bloqueos carreteros y tres durante operativos para despejar rutas. Cerca de 4.000 camiones todavía permanecen atrapados, según la Cámara del Transporte.
A su vez, la Cámara Nacional de Industrias estimó pérdidas por más de 2.000 millones de dólares.






