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Por SAM METZ

JERUSALÉN (AP) — Abdelrahman Badr contó que escuchó pasos afuera de su casa en Hebrón, Cisjordania –un territorio palestino bajo ocupación de Israel–, poco después de la 1 de la madrugada del miércoles. Instantes después había soldados israelíes en su puerta. Buscaban a su esposa.

Los soldados israelíes se llevaron a Itaf Badr, quien forma parte de la junta directiva de una destacada organización benéfica de salud, y le dijeron que era requerida para ser interrogada, según Abdelrahman, antes de trasladarla en plena noche.

Ella fue una de cinco mujeres palestinas detenidas por fuerzas de seguridad israelíes en distintos puntos de Cisjordania el miércoles. Las redadas de madrugada tuvieron como objetivo varias ciudades, entre ellas Hebrón, Ramala, Nablus y Belén, según dijeron las familias de las mujeres y grupos palestinos de derechos humanos.

Durante la mayor parte de las décadas de ocupación israelí en el territorio palestino, los hombres y los niños han sufrido la mayor parte de las operaciones militares israelíes, y han sido detenidos en masa o han pasado años en prisión por arrojar piedras a tropas israelíes.

Pero los soldados israelíes están deteniendo a más mujeres y niñas, señaló Abdullah Al-Zaghari, jefe del Club de Prisioneros Palestinos, una organización no gubernamental que apoya a presos políticos en cárceles israelíes.

Más mujeres están siendo arrestadas

Las mujeres representan ahora una proporción pequeña pero creciente de los aproximadamente 9.300 palestinos que se encuentran actualmente detenidos, según el grupo israelí de derechos Hamoked, que obtiene datos del Servicio Penitenciario de Israel.

La cifra de mujeres y niñas palestinas en detención israelí se ha duplicado con creces desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás, y aumentó un 80% desde el comienzo de 2026. Quince han sido arrestadas desde principios de junio, lo que eleva el total a 99, según datos del Club de Prisioneros.

Algunas fueron detenidas después de publicar mensajes en redes sociales, incluidos algunos contra la ocupación israelí de Cisjordania o contra la guerra en Gaza. Otras eran integrantes de las ramas estudiantiles de partidos políticos palestinos en sus universidades, explicó Al-Zaghari.

Muchas han sido encarceladas sin cargos formales bajo lo que Israel denomina detención administrativa, que permite a las autoridades retener a palestinos por periodos renovables de hasta seis meses.

El mes pasado, soldados israelíes arrestaron al menos a otras cinco mujeres jóvenes, entre ellas cuatro integrantes de la selección nacional palestina de fútbol y una palestino-estadounidense de 20 años, Sama Saif.

El ejército dijo que esas mujeres eran sospechosas de “promover actividades terroristas”. Al menos una fue liberada después. Las otras aún no han sido acusadas, según sus abogados. El arresto de Saif ha suscitado críticas de varios senadores de Estados Unidos, quienes han exigido su liberación inmediata.

El miércoles, el ejército israelí remitió las preguntas sobre los arrestos en Ramala y Nablus a la Policía de Fronteras de Israel, que también opera en Cisjordania. Señaló que estaba verificando información sobre el arresto de Itaf en Hebrón, pero no respondió a una solicitud de comentarios sobre por qué fue detenida.

Familias palestinas dicen que no saben por qué detuvieron a sus parientes

Los familiares de las mujeres detenidas el miércoles dijeron que no estaban seguros de por qué se las llevaron.

En Nablus, Wael al-Faqih contó que su esposa, Maiser al-Faqih, fue arrestada en su casa por soldados israelíes. Ella es una exdetenida y, al igual que Itaf, anteriormente estuvo vinculada a la Unión de Comités de Trabajo Médico, una organización benéfica que brinda atención médica en comunidades de bajos ingresos.

Israel ha acusado al grupo de tener vínculos con el Frente Popular para la Liberación de Palestina, al que ha designado como organización terrorista. La organización benéfica niega las acusaciones.

“Todavía no sabemos de qué se trata”, declaró Wael en una entrevista. Relató que las fuerzas israelíes lo registraron a él y a su hijo y luego le pidieron a Maiser que se pusiera el hiyab antes de llevársela.

Abdelrahman dijo que creía que el trabajo de su esposa Itaf con la organización benéfica la ponía en riesgo. Contó una historia similar sobre su arresto.

Primero la sacaron y luego la esposaron en la calle.

“Los miraba desde la ventana; me gritaron a mí y a mi hijo”, relató. Luego, “la agarraron, le vendaron los ojos y la metieron en el vehículo militar”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.