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Lionel Messi celebra tras anotar el segundo gol de Argentina en la victoria 3-2 ante Egipto en los octavos de final del Mundial, el martes 7 de julio de 2026, en Atlanta. (AP Foto/Colin Hubbard)
Lionel Messi celebra tras anotar el segundo gol de Argentina en la victoria 3-2 ante Egipto en los octavos de final del Mundial, el martes 7 de julio de 2026, en Atlanta. (AP Foto/Colin Hubbard)
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Por TIM REYNOLDS

MIAMI GARDENS, Florida, EE.UU. (AP) — Otra vez. Como siempre.

Con casi un siglo de existencia, el primer Mundial fue en 1930, el torneo lleva 22 ediciones. Los campeones: 12 de Europa, 10 de Sudamérica, cero del resto del planeta en conjunto.

El elenco de cuartos de final de este año: seis de Europa, uno de Sudamérica, uno de África. No es precisamente un conjunto que rompa con la historia.

Dicho esto, parece que incluso algunos de los mejores jugadores de Europa están sorprendidos de lo bien que le ha ido a este Mundial.

“Pensé que no era posible hacer algunas cosas. Supongo que me equivoqué”, dijo el astro noruego Erling Haaland, después de que su doblete fulminó a Brasil para avanzar a los cuartos de final, la primera vez que su país llega tan lejos en un Mundial. “Pensé que no era posible hacer algunas cosas. Supongo que me equivoqué”.

Se equivocó para bien. Los anfitriones del torneo naufragaron en los octavos de final.

América del Norte tuvo tres oportunidades de dar el gran salto este año en un Mundial de 48 equipos, el más grande de la historia, con Estados Unidos, México y Canadá como coanfitriones.

Ninguno de esos equipos siquiera llegó a los cuartos de final.

“Tenemos que superar ese siguiente obstáculo. Intentar competir y vencer a los mejores del mundo, ese es nuestro próximo paso… Todavía hay otro paso que tenemos que dar”, comentó Christian Pulisic, el jugador referente de Estados Unidos, tras la abultada derrota 4-1 ante Bélgica en los octavos de final que mostró cuánto le falta todavía a América del Norte.

Los tres anfitriones superaron con facilidad la fase de grupos y la nueva ronda de dieciseisavos de final. Entre sí, Estados Unidos, México y Canadá ganaron nueve de 12 partidos, con un acumulado de 20 goles. Como mínimo, las cosas parecían prometedoras.

Luego llegaron los octavos. Y se estrellaron contra rivales de fuste.

Inglaterra eliminó 3-2 a México, Estados Unidos fue arrollado por Bélgica en un partido que fue desigual desde el inicio y Canadá sucumbió 3-0 ante Marruecos.

“Diferencias de nivel”, dijo la leyenda francesa Thierry Henry en su papel de analista en Fox tras la derrota de Estados Unidos. “El Mundial es distinto en la fase de grupos. La ronda de 32 no existía antes. Todos hicieron historia en la ronda de 32. No existía antes… Lamentablemente, un anfitrión, dos anfitriones, tres anfitriones, fuera. Eso es exactamente lo que no quieres en un Mundial. Eso me molesta”.

Si a Henry le molesta, imagínense cómo se sienten los canadienses, los mexicanos y los estadounidenses.

No ha habido un equipo de la CONCACAF — la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol — en los cuartos de final del Mundial desde Costa Rica en 2014.

Antes de eso, fue Estados Unidos en 2002, en su mejor actuación en un Mundial desde que terminó tercero en 1930. Canadá nunca ha pasado de los octavos de final. México ha jugado en cada uno de los últimos nueve mundiales: llegó a los octavos en ocho de ellos, sin avanzar más en ese lapso.

“No es fácil cruzar esa barrera como todos piensan, pero vamos por buen camino y hay que aprender de los errores el proceso que viene será mejor que este”, dijo el volante mexicano Erik Lira. “Esta vez fue diferente porque es una de las mejores selecciones en funcionamiento nos vamos con la cara en alto”.

Eso parece ser un estribillo que se repite cada cuatro años para todos los lugares que no sean Europa y Sudamérica.

Hubo cierta diversidad en la composición del grupo de cuartofinalistas del Mundial de 2002, con cinco confederaciones — Europa, Sudamérica, Asia, África y América del Norte — representadas ese año.

Fue una anomalía. De las 48 plazas disponibles de cuartos de final en los seis Mundiales desde entonces, Europa se ha quedado con 30, Sudamérica con 14, África con tres y América del Norte con uno.

Marruecos carga ahora con las esperanzas de África, y ese continente salió de la fase de grupos con pinta de estar listo para dar el salto. Envió 10 equipos al torneo; nueve se metieron en la ronda de 32.

Y luego, la mayoría de los equipos vio terminar sus esperanzas al recibir goles en los minutos finales.

Costa de Marfil, Sudáfrica y Congo encajaron goles decisivos a partir del minuto 86 o después, en lo que terminó siendo su salida de la fase de eliminación directa. El recorrido mágico de Cabo Verde terminó tras conceder un autogol ante Lionel Messi y la campeona defensora Argentina en el minuto 111. Y para Senegal y Egipto, los finales fueron particularmente duros: ambos ganaban 2-0 avanzada la segunda mitad, y luego cayeron por 3-2 ante Bélgica y Argentina, respectivamente.

Egipto sintió que las decisiones arbitrales les perjudicaron.

“Quizá querían mantener al campeón del mundo en la competencia. Quizá querían que Messi siguiera en la competencia”, dijo el técnico de Egipto Hossam Hassan.

El contrapunto a eso fue cómo, una vez más, una potencia como Argentina encontró la manera de ganar. Por quinta vez en los últimos seis mundiales, el equipo de Messi está en los cuartos de final.

Hay cosas que simplemente no parecen cambiar.

“No es fácil levantar 2-0 en contra”, sostuvo Messi. “Pero, como siempre digo, este grupo no baja los brazos nunca y lo intentamos hasta el final”.

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