* Paciencia empieza a terminarse en pa -ses en centro de
crisis
* Ven que resignaci ‘n se esfumar -a en seis a nueve meses
* Derrotas electorales, huelgas, protestas si panorama
empeora
Por Barry Moody y Fiona Ortiz
ROMA/MADRID, 2 abr (Reuters) – La mayor -a de la gente del
sur de Europa ha permanecido hasta ahora sorprendentemente
estoica ante algunos de los recortes presupuestarios m ¡s
dolorosos de los que tenga memoria, pero hay se +/-ales de que la
paciencia pronto podr -a acabarse.
Una huelga general en Espa +/-a con un respaldo inesperadamente
amplio el jueves y la creciente oposici ‘n al primer ministro
italiano, Mario Monti, se encuentran entre los indicadores de
que la resistencia est ¡ creciendo en una regi ‘n que est ¡ en el
centro de las preocupaciones sobre un recrudecimiento de la
crisis de la deuda de la zona euro.
Portugal sigue siendo muy moderado por el momento, e incluso
Grecia, escenario de repetidas protestas callejeras violentas,
se ha aquietado recientemente. Pero hay se +/-ales de que los
l -deres pol -ticos pronto estar ¡n directamente en la l -nea de
fuego en toda Europa, especialmente si se necesitan m ¡s recortes
para reducir la deuda soberana.
La atm ‘sfera parece una combinaci ‘n de dos tendencias
opuestas: la aceptaci ‘n del mensaje de que los recortes
profundos son la ?nica manera de salvar a sus pa -ses de la
cat ¡strofe econ ‘mica y una sensaci ‘n creciente de que el pueblo,
que sufre privaciones y miseria, no podr -a soportar un mayor
sufrimiento.
El problema para los pol -ticos como Monti y Mariano Rajoy de
Espa +/-a es que las medidas de austeridad impuestas para reducir
la deuda por presi ‘n de los l -deres de la zona euro podr -an
profundizar la recesi ‘n y crear una necesidad de realizar
recortes a ?n m ¡s severos.
Se podr -an dejar pasar s ‘lo unos pocos meses para que las
reformas comiencen a dar fruto antes de que la gente, ya sea en
las elecciones o tom ¡ndose las calles, emprenda represalias.
Los inversores est ¡n empezando a mostrar nuevamente
preocupaci ‘n tanto por las dificultades econ ‘micas como por la
incertidumbre pol -tica en Espa +/-a e Italia, con los rendimientos
de los bonos que empiezan a subir despu (c)s de haber estado bajo
control a principios de a +/-o.
“Hay una especie de aceptaci ‘n resignada, pero esta
resignada aceptaci ‘n no es una posici ‘n de equilibrio estable.
La gente se harta de que la hagan sentir culpable por su
horrible situaci ‘n”, dijo el profesor Erik Jones, de la
Universidad Johns Hopkins de Bolonia.
Jones dijo que la gente estaba dispuesta a mantener en
suspenso su juicio sobre los pol -ticos y aceptar el sacrificio
si cre -a que habr -a ganancia en el largo plazo, pero no
indefinidamente.
SOLO UNOS MESES PARA RECIBIR BENEFICIOS
“Nosotros s ‘lo tenemos unos seis meses antes de que los
votantes comiencen a mirar a sus pol -ticos y se quiten las gafas
color de rosa”, agreg ‘ Jones.
“Una vez que eso ocurra, vamos a ver no s ‘lo una r ¡pida
rotaci ‘n de gobiernos que tengan que ir a las urnas, sino
tambi (c)n un aumento en el nivel general de inquietud que se
expresa en forma de huelgas y otras formas de desobediencia
civil”, agreg ‘.
Jean-Paul Fitoussi, profesor de econom -a en el Instituto de
Ciencias Pol -ticas de Par -s, dijo a periodistas en una
conferencia de negocios en el norte de Italia el viernes que las
medidas de austeridad son “un enfoque peligroso que podr -an
provocar disturbios sociales”.
Muchos espa +/-oles parecen resignados al feroz apriete de
cintur ‘n de Rajoy, cuyo gobierno conservador fue elegido por una
mayor -a abrumadora en noviembre pasado con el pleno conocimiento
de que planeaba aplicar austeridad.
El viernes, el Gobierno anunci ‘ un ahorro de 27.000 millones
de euros (36.000 millones de d ‘lares) del presupuesto del
Gobierno central, lo que equivale al 2,5 por ciento del Producto
Interno Bruto.
Una reciente encuesta mostr ‘ que la mitad de los adultos
espa +/-oles aceptar -a recortes en la asistencia p ?blica de salud y
los servicios de educaci ‘n si eso era lo que se necesitaba para
que la econom -a vuelva a la pista.
Los sindicatos representan s ‘lo una quinta parte de los
trabajadores y muchas personas cruzaron los piquetes de
huelguistas el jueves por temor a perder sus puestos de trabajo.
Sin embargo, la huelga tuvo un impacto mucho m ¡s grande que
un paro anterior de hace 18 meses, en una se +/-al de que la
paciencia puede estar desgast ¡ndose en el pa -s con la mayor tasa
de desempleo de la Uni ‘n Europea.
Cientos de miles de personas asistieron a las marchas de
protesta y detuvieron f ¡bricas y puertos. Hubo peque +/-os brotes
de violencia en las calles.
“Un mont ‘n de gente acepta la austeridad como una especie de
castigo divino. Pero cuando la alta tasa de desempleo se
prolonga, estoy convencido de que las protestas sociales van a
despegar “, dijo Jos (c) Antonio Garc -a Rubio, secretario econ ‘mico
de la Izquierda Unida, un partido minoritario de izquierda que
le fue bien en las elecciones generales de noviembre.
Rajoy tambi (c)n sufri ‘ un rev (c)s inesperado en una elecci ‘n
regional en Andaluc -a el 25 de marzo, otra se +/-al de que su
margen de maniobra no es tan grande como se pensaba
anteriormente.
TERMINA LA LUNA DE MIEL DE MONTI
En Italia, el ex comisario europeo Monti se ha ganado los
aplausos de Europa, Estados Unidos y otros pa -ses por su
experiencia econ ‘mica y por actuar con rapidez para frenar la
crisis de deuda.
Pero (c)l tambi (c)n se ha puesto en problemas por una reforma
laboral que est ¡ en el centro de su programa para retomar el
crecimiento de una econom -a con estancamiento cr ‘nico.
Los sindicatos est ¡n planeando protestas y una huelga
general, sus -ndices de aprobaci ‘n han ca -do y se ha envuelto en
una ca ‘tica pol (c)mica con los partidos pol -ticos de los que
depende la aprobaci ‘n de las leyes.
Los problemas pol -ticos son en parte producto de las
elecciones locales en mayo, los pol -ticos est ¡n ansiosos por
salir de la sombra del tecn ‘crata Monti y mejorar sus niveles
lamentables de estima p ?blica antes de una elecci ‘n general en
la pr ‘xima primavera.
Los pol -ticos tambi (c)n podr -an ser castigados en Grecia,
donde se espera una elecci ‘n general el 6 de mayo, despu (c)s de
que el pa -s se vio obligado a tragarse recortes a ?n mayores en
pensiones, salarios y servicios a cambio de un segundo rescate
internacional.
Aparte de una violenta protesta en febrero, cuando las
tiendas y bancos fueron incendiados, Grecia ha estado
relativamente tranquila recientemente en contraste con las
manifestaciones casi diarias del verano pasado por decenas de
miles de personas en las afueras del Parlamento.
Los griegos parecen estar esperando para castigar a la
desacreditada clase pol -tica en los comicios, con casi un tercio
de electores que planean abstenerse o votar en blanco, seg ?n las
encuestas.
“El a +/-o pasado, me pas (c) todo el verano protestando frente al
Parlamento, pero nada cambi ‘. Nadie est ¡ escuchando”, dijo
Angeliki Koutsioumba de 58 a +/-os de edad.
“Malditos sean todos. Debemos castigarlos con nuestro voto
en las elecciones “, dijo, agregando que ella sufri ‘ un ataque
cardiaco el a +/-o pasado despu (c)s de que un banco se neg ‘ a darle
un pr (c)stamo.
Los portugueses han sido los m ¡s resignados al sufrimiento
por la austeridad tras un rescate internacional. Una huelga
general de protesta el 22 de marzo tuvo poco impacto en la
econom -a.
“Este tipo de huelgas no ayudan a nadie, no son la soluci ‘n.
S ‘lo el trabajo nos sacar ¡ de este agujero”, dijo la dise +/-adora
Filipa Almeida a Reuters en Lisboa.
Sin embargo, Antonio Costa Pinto, profesor de investigaci ‘n
en el Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa, dijo que el
estado de ¡nimo de resignaci ‘n no va a durar para siempre.
“El descontento est ¡ all -, as – que si no hay se +/-ales de
recuperaci ‘n, si la desaceleraci ‘n europea impide que la
econom -a portuguesa comience a recuperarse hacia el final del
a +/-o, esta aceptaci ‘n ser ¡ dif -cil de mantener, especialmente si
son necesarias m ¡s medidas de austeridad “, dijo.
Esa es la imagen en toda Europa. “Social y pol -ticamente, la
gente est ¡ aceptando la austeridad, pero es necesario tener la
luz al final del t ?nel”, dijo el economista estadounidense
Nouriel Roubini – apodado “Dr Doom” despu (c)s de predecir la
crisis subprime.
“Crecimiento, empleo, ingresos, de lo contrario la reacci ‘n
pol -tica y social, es decir las manifestaciones, las huelgas, la
ca -da de los gobiernos d (c)biles”, dijo a periodistas en una
conferencia de negocios en Cernobbio, a orillas del lago de
Como.
(Reporte adicional de Lisa Jucca en Cernobbio, Alvarenga
Daniel y Andrei Khalip en Lisboa, Renee Maltezou en Atenas,
Editado en espa +/-ol por Ignacio Badal)
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