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* Ex dictador enfrenta cargos de genocidio

* Jefes del narcotr ¡fico fueron capturados y extraditados

Por Mike McDonald

CIUDAD DE GUATEMALA, 29 mayo (Reuters) – Efra -n R -os Montt

se salv ‘ por casi 30 a +/-os de haber sido enjuiciado por las

masacres perpetradas durante su Gobierno militar en los tiempos

de la guerra civil de Guatemala, hasta que una diminuta mujer

con voz suave entr ‘ en su vida.

Desde que Claudia Paz y Paz fue nombrada fiscal general de

Guatemala hace 18 meses, el descanso del ex dictador se vio

interrumpido por los esfuerzos de la mujer para que responda por

las atrocidades cometidas durante el conflicto armado m ¡s

sangriento de la historia moderna de Am (c)rica Latina.

En enero, a instancias de su despacho, un juez orden ‘ juzgar

a R -os Montt por genocidio y cr -menes de lesa humanidad, pero el

caso qued ‘ en suspenso por las apelaciones presentadas por sus

abogados.

Sus detractores temen que el general de 85 a +/-os no ocupe el

banquillo de los acusados mientras su equipo legal pueda seguir

demorando el proceso.

Sin embargo, la semana pasada otra investigaci ‘n deriv ‘ en

un segundo llamado a juicio por las masacres perpetradas desde

el Estado bajo el mando de R -os Montt durante 1982 y 1983.

El ex dictador niega los cargos en su contra y ha

argumentado que no controlaba las operaciones en el campo de

batalla y que cada comandante era responsable de las decisiones

en su propio puesto.

Pero, al colocarlo bajo arresto domiciliario, Paz y Paz

envi ‘ el mensaje de que Guatemala juzgar ¡ los abusos a los

derechos humanos cometidos durante la guerra civil de 1960-1996

que dej ‘ 250.000 muertos y caus ‘ profundas heridas en la naci ‘n

centroamericana.

Muchos casos vinculados a la guerra civil, que se estancaron

por 15 ‘ 20 a +/-os, tambi (c)n est ¡n avanzando.

El a +/-o pasado, en el primer procesamiento en la historia por

una masacre en la guerra, una corte conden ‘ a cuatro soldados a

6.060 a +/-os de prisi ‘n por la muerte de 201 personas en 1982 en

la localidad de Dos Erres.

Las fuerzas especiales del Ej (c)rcito mataron a casi todos los

habitantes del pueblo -incluyendo mujeres y ni +/-os- usando armas

o golpe ¡ndolos y los arrojaron a un pozo.

Luego le siguieron otros juicios con condenas igual de

largas.

“Claudia Paz y Paz ha sido una salvadora para Guatemala.

Hemos tenido sentencias que antes pens ¡bamos que no eran

posibles en nuestro pa -s. Ahora tenemos a R -os Montt enfrentando

juicio por genocidio”, dijo a Reuters Blanca Hern ¡ndez,

activista de derechos humanos, cuyo hijo fue detenido por las

fuerzas de seguridad y desde entonces no ha sido visto por su

familia.

Los esfuerzos de la fiscal para revisar el conflictivo

pasado guatemalteco le han dejado varios enemigos, quienes la

acusan de consentir los caprichos de izquierdistas en busca de

venganza por los sufrimientos de la guerra.

Soldados retirados y sus familias han atacado a Paz y Paz

diciendo que se ha centrado demasiado en los cr -menes del

pasado, que ha politizado a la justicia y que ha mostrado un

sesgo en contra de las fuerzas armadas.

“Por su experiencia y su historia, Claudia Paz y Paz ha

dejado crecer dentro del Ministerio P ?blico a grupos con

intereses particulares y se deja llevar por la presi ‘n de

ellos”, dijo a Reuters el abogado Telesforo Guerra, que defendi ‘

con (c)xito al ex presidente Alfonso Portillo en un intento de la

fiscal de procesarlo por malversaci ‘n el a +/-o pasado.

La oficina de la fiscal ha rechazado las cr -ticas y asegur ‘

que realiza su trabajo sobre la base del respeto a la ley.

Tambi (c)n apunt ‘ que est ¡ confrontando a la violencia ilegal en el

presente persiguiendo a narcotraficantes aliados con los

c ¡rteles mexicanos.

MEJORAS

Con 39 homicidios por cada 100.000 personas -casi ocho veces

m ¡s que la tasa en Estados Unidos-, Guatemala es uno de los

pa -ses con m ¡s asesinatos en el mundo, y Paz y Paz est ¡ lidiando

tanto con los cr -menes actuales como con los m ¡s arraigados, con

un presupuesto limitado.

Desde que comenz ‘ su gesti ‘n en diciembre del 2010, la tasa

de homicidios en Guatemala cay ‘ en un 5 por ciento y el n ?mero

de casos resueltos casi se duplic ‘ en s ‘lo un a +/-o.

“Hemos capturado a personas que antes se pensaban

intocables”, dijo la mujer de 45 a +/-os que tiene cabello

ondulado. “El nivel de impunidad en nuestro pa -s es una

verg 1/4enza. Pero hemos hecho avances en Guatemala que antes se

pensaban imposibles”, agreg ‘.

Nacida en una familia de clase media, Paz y Paz estudi ‘

derecho en una universidad privada cuando la guerra civil

llegaba a su fin y trabaj ‘ como asesora legal de la oficina de

derechos humanos del arzobispado, que document ‘ testimonios de

las v -ctimas de los abusos de las fuerzas armadas.

El director del proyecto, el obispo Juan Gerardi, fue

asesinado en 1998 poco despu (c)s de que sus hallazgos fueron

publicados.

Paz y Paz creci ‘ entre izquierdistas de l -nea dura y fue

nombrada fiscal general por el ex presidente de centroizquierda

Alvaro Colom.

Por eso, muchos cre -an que perder -a su puesto cuando en

noviembre pasado fue electo Otto P (c)rez, un general de derecha

retirado que comand ‘ a las tropas durante los peores a +/-os de la

guerra civil.

Pero P (c)rez, de 61 a +/-os, el primer militar en gobernar

Guatemala desde el retorno de la democracia en 1986, ha dicho

que Paz y Paz puede cumplir con el resto de su gesti ‘n de cuatro

a +/-os.

Guatemala est ¡ bajo presi ‘n internacional para castigar a

los responsables de las atrocidades cometidas en la guerra y

P (c)rez prometi ‘ durante su campa +/-a electoral que no intervendr -a

en los casos de genocidio.

Las v -ctimas esperan que honre su compromiso si R -os Montt

va a juicio tal como se prev (c) en agosto.

Al mismo tiempo, Paz y Paz ha impulsado las investigaciones

y procesado a decenas de traficantes de droga.

En febrero, Guatemala decidi ‘ que dos de los principales

narcotraficantes del pa -s fueran extraditados a Estados Unidos.

Bajo su cargo, cinco de los 10 criminales m ¡s buscados fueron

atrapados.

(Editado en espa +/-ol por Silene Ram -rez)