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Por Eyanir Chinea

CARACAS (Reuters) – El presidente Nicol ¡s Maduro nombr ‘ al pragm ¡tico jefe del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, como su nuevo ministro de Finanzas, con la intenci ‘n de hacer realidad el “milagro de prosperidad” socialista que prometi ‘ al iniciar un desafiante mandato marcado por grandes retos econ ‘micos.

En el disputado resultado electoral que consagr ‘ a Maduro la semana pasada influy ‘ el descontento de los venezolanos ante una inflaci ‘n disparada, el persistente desabastecimiento de alimentos por los controles cambiarios y de precios as – como una menor bonanza econ ‘mica tras la reciente devaluaci ‘n.

El primer gabinete de Maduro mantiene otras piezas clave que hered ‘ de su maestro Hugo Ch ¡vez, pero la elecci ‘n de Merentes en la cartera de Finanzas -disminuyendo la influencia del profesor Jorge Giordani, un socialista ortodoxo- manda una se +/-al al sector privado y a los mercados internacionales.

“Merentes trae nuevas fuerzas, trae nuevas ideas (…) vamos a crear nuevas zonas econ ‘micas, tanto socialistas como mixtas para el desarrollo de las fuerzas productivas: invito a todos los inversionistas, nacionales, p ?blicos y privados, e internacionales”, dijo el mandatario el domingo.

Matem ¡tico y docente de 58 a +/-os, el nuevo ministro es visto como un “t (c)cnico” de izquierda del chavismo, m ¡s accesible y dialogante que Giordani, apodado “El Monje” por sus h ¡bitos austeros y su dedicaci ‘n al trabajo.

Aunque es dif -cil que pueda desmontar los controles de precios y de cambios que son la piedra angular de la transici ‘n hacia la econom -a socialista, podr -a suavizar las relaciones con la empresa privada, presionada por la hiperregulaci ‘n estatal y las nacionalizaciones masivas.

“Seguimos insistiendo en ese concepto, gobernar la econom -a, dirigir la econom -a: una econom -a compleja, de transici ‘n al socialismo”, repiti ‘ el domingo el fornido ex conductor de autob ?s, de 50 a +/-os, quien gan ‘ la semana pasada al l -der opositor Henrique Capriles por menos de 300.000 votos.

Merentes ocup ‘ varios ministerios y puestos clave en la administraci ‘n de Ch ¡vez, incluyendo dos veces la cartera de Finanzas, desde donde supervis ‘ en 2005 la creaci ‘n del Fonden, un multimillonario y pol (c)mico fondo parapresupuestario manejado por la presidencia de la Rep ?blica.

Tambi (c)n fue el primer jefe del Banco Central que gobern ‘ la entidad despu (c)s de que Ch ¡vez le quitara autonom -a con una reforma legal.

Para reemplazar a Merentes al frente de la autoridad monetaria, el presidente anunci ‘ el lunes que propondr ¡ ante la Asamblea Nacional a la ex ministra de Comercio Edmee Betancourt. El Poder Legislativo a ?n tiene que ratificar el nombramiento.

El Gobierno espera cerrar el a +/-o con inflaci ‘n del 16 por ciento y un crecimiento de 6 por ciento, aunque los analistas pronostican una desaceleraci ‘n de la expansi ‘n y unos mayores precios tras la devaluaci ‘n del 32 por ciento y las persistentes dificultades del sector privado para obtener divisas.

POR LAS BUENAS O…

Maduro hereda una econom -a vol ¡til con las arcas p ?blicas exhaustas despu (c)s de tres comicios en seis meses y sin el escudo carism ¡tico del “Comandante” para sortear el descontento ante los bajones econ ‘micos y las fallas de Gobierno.

El respaldo del nuevo l -der de la revoluci ‘n bolivariana se diluy ‘ tras 120 d -as de gobierno interino y una fugaz campa +/-a en la que no logr ‘ renovar la confianza de casi 700.000 electores que apostaron por el socialismo de Ch ¡vez en octubre y se decantaron por el modelo m ¡s moderado de su rival en abril.

“No le toca f ¡cil. Deber ¡ haber un proceso de restauraci ‘n de confianzas que no sabemos si Maduro est ¡ dispuesto a dar”, opin ‘ Henkel Garc -a, de la firma local Econom (c)trica.

“La coyuntura econ ‘mica exige alianzas con todos los actores, incluso los privados, en un contexto interesante porque ya no podr ¡ echarle la culpa de los problemas al Gobierno anterior”, agreg ‘.

La ajustada victoria electoral reduce el margen de maniobra del Gobierno, que deber ¡ hacer malabarismos para reducir el d (c)ficit fiscal sin recortar el gasto p ?blico o golpear el bolsillo de los venezolanos, que ya sufrieron los efectos de una fuerte devaluaci ‘n a principios de a +/-o.

Por el momento, Maduro ha mandado se +/-ales mixtas, tendiendo una mano para trabajar con los empresarios, pero record ¡ndoles que son sospechosos de boicotear al Ejecutivo acaparando mercanc -a para generar escasez y especulando con los precios.

“Nosotros por las buenas somos buenos, y trabajamos. Bienvenido todo el que quiera trabajar. Pero no vamos a aceptar m ¡s nunca un saboteo de ning ?n tipo”, dijo el ex sindicalista. “Vamos a trabajar juntos (pero) a trabajar, no a gobernar. Aqu – gobierna el pueblo”, remat ‘.

EFICIENCIA O NADA

Antes de desaparecer de la vista p ?blica en diciembre, Ch ¡vez deline ‘ su ?ltima gran consigna para desterrar la corrupci ‘n, frenar el derroche y acabar cientos de proyectos inconclusos: “eficiencia o nada”.

“Hay cambios culturales y mayores expectativas de eficiencia en la gesti ‘n”, dijo el encuestador Oscar Schemel, aludiendo a la mayor intolerancia de los venezolanos hacia los problemas cotidianos, sobre todo los econ ‘micos.

Con una econom -a anclada en los precios del crudo, con tendencia a la baja ante la menor demanda global, y con una costosa deuda internacional, el pa -s depende m ¡s que nunca de las importaciones de todo tipo de bienes y servicios, que el a +/-o pasado batieron un r (c)cord de 59.339 millones de d ‘lares.

Para minimizar riesgos, Maduro tiene una espinosa agenda que comienza por normalizar la asignaci ‘n de divisas que tiene en jaque el abastecimiento y la operatividad de muchas compa +/- -as, la recuperaci ‘n de las empresas p ?blicas y la resoluci ‘n de una veintena de contratos colectivos en la administraci ‘n.

Eso s -, consciente de que su escueta victoria en las urnas no tendr ¡ “luna de miel” postelectoral.

“Yo a Maduro no lo quiero mucho, yo al que quiero es a Ch ¡vez. Pero aprender (c) a querer a Maduro y m ¡s si se deja querer”, dijo Maruja Bello, una vendedora ambulante de jugos de 50 a +/-os, quien endos ‘ su voto para el nuevo presidente.

(Con reporte adicional de Mario Naranjo y Marianna P ¡rraga en Caracas, y Ana Isabel Mart -nez en Ciudad de M (c)xico. Editado por Enrique Andr (c)s Pretel)