Skip to content
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

Por Diego Or (c)

CARACAS (Reuters) – Los venezolanos conmemoraron el D -a del Trabajo profundamente divididos y en un ambiente cargado de tensi ‘n pol -tica por los enfrentamientos tras los disputados comicios presidenciales, cuyo ?ltimo cap -tulo fue la feroz trifulca que se vivi ‘ la v -spera en el Parlamento.

Las consignas pol -ticas ahogaron la tradicional defensa de los trabajadores, que el mi (c)rcoles marcharon separados para evitar choques entre los que respaldan al presidente Nicol ¡s Maduro y quienes apoyan al l -der opositor Henrique Capriles.

La jornada transcurri ‘ sin novedad, pero con los ¡nimos caldeados despu (c)s de que diputados oficialistas atacaran a la bancada opositora cuando protestaban en el hemiciclo con pitos y cornetas al veto impuesto por el jefe de la Asamblea tras desconocer la ajustada victoria de Maduro por 1,5 puntos.

Capriles dijo que solicitar ¡ el lunes la impugnaci ‘n de los comicios ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), mientras Maduro trata de activar su Gobierno para sortear la inestabilidad pol -tica que todav -a reina en el pa -s petrolero.

“Hay un peque +/-o grupo de la derecha fascista que ha secuestrado a la oposici ‘n venezolana y los est ¡ conduciendo a un proyecto fascistoide, de ultraderecha, extremista, de la burgues -a rancia de los amos del valle”, clam ‘ el fornido mandatario de 50 a +/-os vitoreado por sus seguidores.

Maduro, que se autodefine como el “primer presidente obrero” por su pasado de chofer de autob ?s, decret ‘ un aumento del salario m -nimo del 20 por ciento y firm ‘ el reglamento de una pol (c)mica Ley del Trabajo impulsada por su mentor, el fallecido Hugo Ch ¡vez, que reduce la jornada laboral a 40 horas semanales.

Capriles, gobernador de Miranda, critic ‘ el incremento por “insuficiente” para compensar una de las mayores inflaciones del mundo y una moneda fuertemente devaluada, mientras denunci ‘ amenazas de despido en la administraci ‘n por motivos pol -ticos.

“Quiero mandarle un abrazo a todos los trabajadores p ?blicos, aquellos que durante los ?ltimos d -as han sido objeto de persecuci ‘n feroz, solamente propia de los gobiernos fascistas”, dijo a periodistas en una marcha en Caracas, donde se ve -an lemas contra el “p -rrico aumento” salarial.

ESTADO DE INTOLERANCIA

La denuncia de fraude de la oposici ‘n y la acusaci ‘n de intento de golpe de Estado del chavismo han dejado a la naci ‘n sudamericana inmersa en un conflicto pol -tico en el que ninguno de los bandos acepta reconocer al otro, como demostr ‘ el terrible incidente el martes en la Asamblea Nacional.

“D (c)jenme decirlo claramente: la violencia no tiene lugar en un sistema democr ¡tico representativo y es particularmente inapropiada dentro de la Asamblea”, dijo el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Patrick Ventrell.

Im ¡genes grabadas por diputados opositores mostraron c ‘mo sus rivales les encararon agresivamente cuando desplegaron una pancarta que dec -a “Golpe al Parlamento” haciendo sonar pitos y bocinas, lo que desencaden ‘ una batalla campal en el hemiciclo.

La oposici ‘n dijo que al menos ocho de sus legisladores resultaron heridos en la “emboscada” oficialista, uno de ellos hospitalizado por graves contusiones, mientras el chavismo asegura que respondi ‘ a una provocaci ‘n y que tambi (c)n tres de sus diputados sufrieron lesiones en la refriega.

“Se les han ca -do las caretas”, dijo lo legisladora Mar -a Corina Machado, con la nariz todav -a amoratada y un collar -n, despu (c)s de que fuera duramente golpeada y pateada en el suelo.

” ¡El mundo entero, por motivos de dinero o de pol -tica, no puede seguir ignorando lo que pasa en Venezuela!”, agreg ‘, acusando al jefe del Parlamento, Diosdado Cabello, de re -r complacido en lugar de intentar detener la pelea.

El episodio atiza de nuevo la tensi ‘n postelectoral, luego de que activistas de oposici ‘n se lanzaran a las calles a gritar fraude y el Gobierno denunciara un intento de golpe de Estado en el que, seg ?n dijo, murieron nueve militantes socialistas.

“Quieren poner la violencia de nuestro lado, cuando la violencia es del lado de ellos”, dijo Cabello. “Esto fue un montaje”, asegur ‘, argumentando que no intervino personalmente para evitar caer en la trampa de sus enemigos.

El oficialismo inici ‘ una investigaci ‘n para responsabilizar a Capriles y sus aliados por los disturbios, y prometiendo que el gobernador opositor acabar ¡ entre rejas.

“Estamos aqu – celebrando todos los logros de 14 a +/-os, las nuevas leyes y los beneficios que hemos obtenido con el Gobierno revolucionario”, dijo Melanie Curvelo, empleada p ?blica de 37 a +/-os, en medio de la gran marcha roja del chavismo, donde se ve -an pancartas de “Capriles: asesino fascista”.

El general retirado Antonio Rivero fue el primer dirigente opositor en ser detenido acusado de conspirar contra el Gobierno e instigar las revueltas, lo que la oposici ‘n considera el comienzo de una persecuci ‘n pol -tica generalizada encabezada por el Parlamento, la Fiscal -a y los cuerpos policiales.

“Venezuela ya tuvo 14 a +/-os de enfrentamientos. Ha llegado el momento de la paz y a eso se llega sin caer en provocaciones”, dijo L ¡zaro G ‘mez, estudiante de 23 a +/-os, con la cara pintada con las palabras “Libertad y Progreso”.

(Con reporte adicional de Eyanir Chinea, Girish Gupta, Marianna P ¡rraga en Caracas; y Arshad Mohammed en Washington. Editado por Enrique Andr (c)s Pretel y Silene Ram -rez)