Skip to content
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

Por Nicol ¡s Misculin

BUENOS AIRES (Reuters) – La p (c)rdida de rentabilidad del negocio agr -cola en Argentina por los crecientes costos de producci ‘n est ¡ haciendo bajar estrepitosamente el costo de alquilar los campos, dando un respiro a los atribulados arrendatarios de cara a la campa +/-a 2013/14.

Pese a los buenos precios internacionales de la soja y del ma -z, los dos cultivos m ¡s importantes de uno de los principales exportadores mundiales de alimentos, los agricultores est ¡n obligados a ajustar sus costos para absorber la alta inflaci ‘n en el pa -s.

“El margen (de ganancia) para el que siembra se ha achicado por el alto costo que hay de implantaci ‘n. Por la inflaci ‘n tenemos precios superiores a los que ven -amos pagando, as – que lo ?nico que se puede tocar (ajustar) en este momento es el alquiler”, explic ‘ a Reuters Daniel Chiesa, un agricultor de la regi ‘n productora n ?cleo.

La ca -da en el precio de los alquileres puede beneficiar indirectamente a la producci ‘n argentina, ya que al gastar menos en arrendar la tierra los agricultores evitan tener que sacrificar insumos como fertilizantes y herbicidas -que mejoran el rendimiento de los cultivos- para reducir sus costos.

El 60 por ciento de la cosecha del pa -s se produce en campos arrendados. Argentina es el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercero de granos de ma -z.

Con la campa +/-a 2012/13 a punto de terminar, los chacareros ya est ¡n negociando los arrendamientos para el pr ‘ximo ciclo agr -cola. El costo del alquiler puede representar hasta un tercio de lo que un productor recibe por su cosecha.

“El a +/-o pasado ya tuvimos una baja en el alquiler y este a +/-o vamos a andar entre el 15 y 20 por ciento por debajo del a +/-o pasado. La tendencia es esa y ahora se empieza a negociar”, dijo Chiesa, que habitualmente alquila entre 5.000 y 6.000 hect ¡reas en General Villegas para producir soja y ma -z.

En la campa +/-a que est ¡ terminando, la ca -da en el precio del arrendamiento estuvo en muchos casos entre el 10 y el 15 por ciento.

Gracias al auge de la soja en el pa -s, los precios de las tierras agr -colas se dispararon en la ?ltima d (c)cada y tocaron su techo en la cosecha 2008/2009, lo que, seg ?n los expertos, da actualmente a esta variable un margen de ajuste.

El alquiler de una hect ¡rea para sembrar soja o ma -z en la regi ‘n m ¡s f (c)rtil del pa -s fue de aproximadamente 552,5 d ‘lares en el ciclo 2012/13, frente a los 200 d ‘lares que se pagaban 10 a +/-os antes, de acuerdo con datos de la Compa +/- -a Argentina de Tierras.

Seg ?n la firma, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, un ¡rea ¡rida dedicada al trigo y a la soja, la renta de una hect ¡rea de tierra cost ‘ en promedio 155 d ‘lares en el 2012/13. Con una rebaja del 20 por ciento, el valor ser -a ahora de 124 d ‘lares por hect ¡rea.

“Va a haber una ca -da de los precios (de arrendamiento) porque la rentabilidad del sector cay ‘. Los costos han aumentado mucho. Creo que los arrendatarios van a intentar compartir un poco el riesgo con los due +/-os de la tierra, alquilando a porcentaje (de cosecha)”, dijo Claudio Mej -a, director y socio de la Compa +/- -a Argentina de Tierras.

Bajo esta modalidad, quienes alquilan el campo garantizan al rentista un porcentaje de la cosecha obtenida, de modo que el ingreso del propietario var -a seg ?n el volumen de la producci ‘n.

Mej -a estim ‘ que en las zonas agr -colas marginales los valores de los alquileres caer ¡n hasta un 15 por ciento, mientras que en la regi ‘n n ?cleo la baja ser -a menor.

ALTOS COSTOS

La estructura de propiedad concentrada que tiene Argentina desfavorece a los productores de baja escala, que en muchos casos pagan altos precios por alquilar las tierras para cultivar.

Por una parte, sus ingresos -atados al d ‘lar- apenas crecen a +/-o a a +/-o de la mano de una lenta devaluaci ‘n del peso y de los precios internacionales, y por otra la elevada inflaci ‘n, que ronda el 25 por ciento anual seg ?n c ¡lculos de economistas privados, ha incrementado fuertemente sus gastos hasta dejarlos cerca del ahogo.

Con rendimientos promedio de soja a nivel nacional cercanos a las 3 toneladas por hect ¡rea -un volumen que es superior en el ¡rea n ?cleo-, Chiesa dijo que los costos totales pueden alcanzar actualmente el valor de hasta 2,8 toneladas de la oleaginosa.

Sin embargo, el alza de los costos tambi (c)n golpe ‘ a los grandes jugadores del sector agr -cola, muchos de los cuales est ¡n reduciendo sus operaciones en Argentina.

El Tejar, una de las firmas de producci ‘n agr -cola m ¡s importantes del mundo, con cerca de 700.000 hect ¡reas cultivadas en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, reducir ¡ dr ¡sticamente la superficie que alquilaba para sembrar -su principal negocio- en el pa -s austral.

“Lo que se ve es que la rentabilidad es cada vez m ¡s baja. Hoy hay una ca -da de precios internacionales, ten (c)s incertidumbre (econ ‘mica), no van a bajar los derechos (impuestos) de exportaci ‘n y ten (c)s alza de costos: la ecuaci ‘n es horrible”, afirm ‘ Gustavo L ‘pez, de la consultora Agritrend.

El a +/-o pasado, la tambi (c)n argentina Los Grobo confirm ‘ su tendencia a reducir su negocio en el pa -s y a crecer en Brasil.

“Este a +/-o en particular los jugadores grandes que interven -an en la disputa de tierras para alquilar se est ¡n retirando, as – que va a haber bastante menos demanda”, destac ‘ Mej -a, de la Compa +/- -a Argentina de Tierras.

(Editado por Javier L ‘pez de L (c)rida. LEA)