* Izquierdista S ¡nchez Cer (c)n encabeza primeros conteos, pero
podr -a ir a balotaje
* Derechista Quijano, que marcha de segundo, promete mano
dura contra pandillas
(Actualiza con conteo, detalles)
Por Anah – Rama y Nelson Renter -a
SAN SALVADOR, 2 feb (Reuters) – El ex comandante guerrillero
Salvador S ¡nchez Cer (c)n sacaba ventaja el domingo en las
elecciones presidenciales de El Salvador para mantener a la
izquierda en el poder, pero no alcanzaba la mayor -a absoluta
necesaria para evitar una segunda vuelta con su rival de extrema
derecha.
Con sus promesas de continuar los planes sociales de su
partido gobernante, el ex rebelde del Frente Farabundo Mart – de
Liberaci ‘n Nacional (FMLN), S ¡nchez obten -a un 49,16 por ciento
de los votos con m ¡s del 49,56 por ciento de los centros de
votaci ‘n procesados.
Lo escoltaba Norman Quijano, de la opositora y derechista
Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que se abr -a camino
con propuestas de mano dura para acabar con las violentas
pandillas del pa -s, con 38,84 por ciento de los votos.
Pero para poder evitar la segunda ronda el 9 de marzo,
S ¡nchez, actual vicepresidente de 69 a +/-os, tiene que obtener la
mayor -a absoluta de votos en un pa -s que todav -a est ¡ dividido
por las cicatrices de la guerra civil.
En caso de llegar a un balotaje, analistas han dicho que la
izquierda podr -a contar con el apoyo del tercero en la carrera,
el ex presidente Antonio Saca.
S ¡nchez, que dej ‘ hace a +/-os la clandestinidad y la lucha
armada, ha prometido profundizar los populares programas
sociales del mandatario Mauricio Funes, como el reparto de
?tiles y uniformes escolares as – como garantizar un vaso de
leche diario a cada ni +/-o en edad escolar.
El programa escolar tuvo gran impacto en un pa -s donde la
pobreza alcanza casi al 30 por ciento de la poblaci ‘n y la falta
de empleos es cr ‘nica por la baja inversi ‘n.
Pero el hecho de haber estado vinculado a la guerra civil,
que dur ‘ 12 a +/-os hasta 1992 y dej ‘ unos 75.000 muertos, ha
generado el rechazo de algunos salvadore +/-os por S ¡nchez.
Del otro lado del ring, su rival Quijano ha confesado su
admiraci ‘n por el fundador de su partido, Roberto D’Aubuisson,
un hombre que fue acusado de ser el organizador de escuadrones
de la muerte culpables de masacres durante la guerra civil.
Tratando de dejar los viejos fantasmas del conflicto de
lado, S ¡nchez dijo que su gobierno estar ¡ abierto a sumar a
todos aquellos que quieran apoyarlos.
“Mi gobierno va a ser un gobierno abierto (…) con
participaci ‘n de todos aquellos sectores que se han decidido a
acompa +/-arnos, va a ser un gobierno de participaci ‘n, un gobierno
del pueblo y para el pueblo”, dijo S ¡nchez luego de votar el
domingo por la ma +/-ana.
FUEGO CRUZADO
Durante los d -as previos a las elecciones el propio
presidente Funes busc ‘ sacar partido y ganar adeptos con un caso
supuesta corrupci ‘n del ex presidente de Arena, Francisco Flores
(1999-2004), que hasta hace unos d -as fue asesor de Quijano por
presunto desv -o de 10 millones de d ‘lares donados por Taiw ¡n
para asistir a v -ctimas de dos terremotos.
Funes, un locuaz periodista de televisi ‘n no afiliado
previamente al FMLN, dio la primera victoria electoral a la
antigua guerrilla en el 2009, pero esta vez el partido decidi ‘
ir con uno de sus antiguos comandantes.
Quijano dirigi ‘ sus bater -as en contra de las pandillas o
maras, a las que asegur ‘ combatir -a movilizando todo el Ej (c)rcito
si es necesario.
Y esto, a pesar de que las dos principales organizaciones
delictivas, la Mara Salvatrucha y el Barrio 18, se encuentran en
una tregua acordada en marzo del 2012 que permiti ‘ una fuerte
reducci ‘n de los homicidios.
Los asesinatos entre maras, que libraban encarnizadas luchas
entre s -, se redujeron desde una tasa de 66 por cada 100.000
habitantes en 2010, una de las m ¡s altas del mundo, a 40 por
100.000 el a +/-o pasado, seg ?n datos del Gobierno, aunque peque +/-os
empresarios se quejan de que los siguen extorsionando.
Quijano denuncia que el Gobierno pact ‘ con las maras al
haber trasladado a sus principales jefes, que est ¡n en prisi ‘n,
a penales con condiciones m ¡s ben (c)volas de reclusi ‘n a cambio de
que acordaran la tregua.
(Reporte adicional de Hugo S ¡nchez y Michael O`Boyle. Escrito
por Anah – Rama; Editado por Silene Ram -rez)




