Por Robin Emmott
BRUSELAS (Reuters) – Once meses antes del hist ‘rico estrech ‘n de manos entre el presidente Barack Obama y Ra ?l Castro, Europa ya hab -a celebrado su propio gesto de amistad con Cuba.
Y aunque con menor notoriedad, la demostraci ‘n europea puede ayudar mucho m ¡s a terminar con el aislamiento de la isla de Gobierno comunista.
Todo sucedi ‘ un c ¡lido d -a de enero del a +/-o pasado en una Cumbre UE-Am (c)rica Latina organizada en Chile. Castro salud ‘ cort (c)smente al presidente de la Comisi ‘n Europea, Jos (c) Manuel Barroso, para la foto oficial del evento y luego la canciller alemana, Angela Merkel, le estrech ‘ la mano.
El gesto europeo fue discreto en comparaci ‘n con el estrech ‘n de manos entre los mandatarios de Estados Unidos y Cuba cuando se saludaron el pasado 10 de diciembre tras medio siglo de hostilidad entre ambos pa -ses.
Pero todo ese calor mostrado en el funeral del l -der sudafricano Nelson Mandela no ha llevado a un cambio radical, mientras se mantiene intacto el embargo comercial que Washington aplica desde 1962 a La Habana.
La Uni ‘n Europea, en cambio, acord ‘ este mes poner en marcha las negociaciones con la isla caribe +/-a para incrementar el comercio, las inversiones y el di ¡logo.
La acci ‘n marcar ¡ contactos m ¡s cercanos tras a +/-os de tensi ‘n por los derechos humanos en Cuba, un tema por el cual la UE le impuso sus sanciones hasta que las levant ‘ en el 2008.
Aunque cualquier acuerdo ser ¡ modesto, La Habana dijo que considerar -a la invitaci ‘n de la Uni ‘n Europea (UE) para abrir las conversaciones de manera constructiva.
El presidente cubano, Ra ?l Castro, necesita socios comerciales en su intento por asegurar la supervivencia de la revoluci ‘n cubana, que lider ‘ su hermano Fidel, transitando desde un sistema comunista de l -nea dura a un modelo econ ‘mico m ¡s pragm ¡tico.
El gesto de Merkel, quien creci ‘ en la ya desaparecida Alemania del Este, fue un tanto m ¡s notable, tomando en cuenta que su pa -s y otros miembros de la UE, como Polonia y la Rep ?blica Checa, han sido reacios a tratar con Cuba debido a su propio pasado comunista.
El vicepresidente del Parlamento Europeo, Gianni Pittella, quien asisti ‘ a la Cumbre de Santiago, dijo que la decisi ‘n de buscar negociaciones con Cuba es parte de un largo proceso iniciado cuando se reunieron durante su estad -a en Chile.
La estrategia de Europa es estimular a un cambio.
“Adem ¡s del comercio y las inversiones, espero que sea posible iniciar un di ¡logo con la sociedad civil cubana y con los que apoyan una transici ‘n pac -fica en la isla”, dijo Pittella, quien le entreg ‘ el a +/-o pasado el premio de la UE a los derechos humanos al disidente cubano Guillermo Fari +/-as.
Seg ?n funcionarios de la UE, el acuerdo propuesto dar -a a Bruselas un papel m ¡s importante en las reformas orientadas al mercado que ha emprendido el Gobierno cubano y permitir -a a sus empresas posicionarse en la isla cuando se den las condiciones para una mayor apertura en la econom -a.
Europa podr -a presionar, adem ¡s, por las libertades pol -ticas en la isla.
CAPITALISMO CARIBE ?O
La UE es el principal inversor extranjero en Cuba, pero las divisiones despu (c)s de la Cumbre casi que terminan con las propuestas apenas antes de que comenzaran a cristalizar.
Despu (c)s de que la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Pol -tica de Seguridad, Catherine Ashton, regres ‘ de Chile, el plan para un acuerdo con La Habana languideci ‘ por meses en el edificio de m ¡rmol rojo del Consejo Europeo en Bruselas, incapaz de ganar el apoyo de los 28 miembros del bloque.
Adem ¡s de los gobiernos de Berl -n, Varsovia y Praga, Suecia tambi (c)n manifest ‘ sus dudas debido a que considera que La Habana ejerce represi ‘n pol -tica a la disidencia. El Gobierno comunista califica a los disidentes como mercenarios y dice que son pagados por Washington, su enemigo ideol ‘gico.
“Cuatro pa -ses estimaron que a ?n no era el momento”, dijo un funcionario de la UE que pidi ‘ no ser identificado. “Al final, la mayor -a fue capaz de convencerlos de que la negociaci ‘n con Cuba ser -a una forma m ¡s eficaz de lograr un cambio”, a +/-adi ‘.
Lo que ayud ‘ a que reconsideraran su posici ‘n fue el progreso en Cuba, inmersa en la implementaci ‘n de un plan de reformas de cinco a +/-os que lanz ‘ en el 2011, que ha flexibilizado el control del Estado en la econom -a.
Esto ha sido acompa +/-ado por la flexibilizaci ‘n de las restricciones a los viajes y el uso de Internet para extranjeros, as – como un descenso en el n ?mero de presos pol -ticos.
Un acuerdo con Cuba, que podr -a lograrse a fines del pr ‘ximo a +/-o, hab -a sido un objetivo de la UE desde 1996 a pesar de que Bruselas lo considera modesto por el momento, y s ‘lo un punto de partida.
La UE sostiene que Cuba tiene potencialidades para convertirse en una din ¡mica econom -a como la de Rep ?blica Dominicana, otra naci ‘n del Caribe que una vez dependi ‘ de las exportaciones de az ?car. Ha diversificado su industria manufacturera aprovechando las zonas de libre comercio que atraen a los inversores.
El problema de Cuba es que, aparte del n -quel, los puros y ron, vende poco al mundo exterior. Las exportaciones hacia la UE ascendieron s ‘lo a 739 millones de euros (1.000 millones d ‘lares) en el 2012, cifra ligeramente superior a la de una d (c)cada atr ¡s.
Sin embargo, hay sectores para ser explotados. Las exportaciones pesqueras se han duplicado en la ?ltima d (c)cada y Cuba est ¡ tratando de atraer a buques de gran calado en las aguas profundas del Mariel, un puerto cerca de La Habana.
Aunque es demasiado pronto para que la UE y Cuba discutan la liberalizaci ‘n del comercio, un acuerdo similar con Centroam (c)rica hace 10 a +/-os le ofrece acceso libre de impuestos a 500 millones de consumidores del bloque europeo.
PRAGMATISMO
Los derechos humanos siguen siendo el mayor obst ¡culo. Las relaciones con Cuba se tensaron cuando Europa impuso una serie de sanciones a la isla en el 2003, en respuesta a largas condenas de c ¡rcel a 75 disidentes.
Con posterioridad, todos quedaron en libertad y la mayor -a viaj ‘ exiliado a Espa +/-a, aunque Human Rights Watch dice que Cuba a ?n castiga a los opositores con torturas y amenazas de largas condenas de c ¡rcel.
Los diplom ¡ticos coinciden en afirmar que cualquier violaci ‘n grave en el tema de los derechos humanos podr -a interrumpir las negociaciones.
Polonia, la Rep ?blica Checa y Alemania han insistido en que el acuerdo propuesto establece los pasos que Cuba -el ?nico estado unipartidista en el hemisferio occidental- debe emprender para alentar la democracia.
Funcionarios de la UE leen la apertura de La Habana a un acuerdo como un reconocimiento a las reformas que ha impulsado Castro, quien reemplaz ‘ a su convaleciente hermano Fidel en la presidencia del pa -s en el 2008.
Y adem ¡s sostienen que Cuba no puede sobrevivir para siempre sobre la base de sus v -nculos ideol ‘gicos con los gobiernos de izquierda de Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Los cubanos hacen una observaci ‘n similar. “Cuba se est ¡ volviendo m ¡s y m ¡s realista en la b ?squeda de socios econ ‘micos”, dijo Carlos Alzugaray, ex embajador ante la UE. “La pol -tica ser ¡ matizada por un enfoque m ¡s pragm ¡tico y realista”, agreg ‘.
Fidel Castro aprendi ‘ una dura lecci ‘n cuando confi ‘ en un solo aliado y cuando colaps ‘ en 1991 la Uni ‘n Sovi (c)tica, su principal benefactor, la econom -a dom (c)stica de Cuba qued ‘ sumida en una crisis.
En la actualidad, Venezuela es el mayor socio comercial de Cuba, pero los graves problemas econ ‘micos y pol -ticos surgidos en el pa -s petrolero significan preocupaciones para La Habana, opini ‘n que rechaz ‘ esta semana uno de los dirigentes hist ‘ricos de la revoluci ‘n cubana.
“No tengo la menor preocupaci ‘n. Tenemos un bloqueo hace 55 a +/-os y hemos resistido. Desapareci ‘ la Uni ‘n Sovi (c)tica y aqu – estamos. Y pensamos que -bamos a desaparecer y aqu – estamos m ¡s fuertes que nunca”, dijo a periodistas Jos (c) Ram ‘n Balaguer, funcionario del gobernante Partido Comunista de Cuba.
(1 d ‘lar estadounidense = 0,7272 euros)
(Reporte adicional de David Adams en Miami, Martin de Santa en Bruselas y Ben Blanchard en Pek -n. Traducci ‘n de Nelson Acosta en La Habana.; Editado en espa +/-ol por Silene Ram -rez)




