CHICAGO –
Es originario de la “Ciudad de la Eterna Primavera” y lleva casi la mitad de su vida dedicada a lo que él considera es “compartir” lo que sabe en cuanto al baile.
Emprendedor desde joven -a los 16 años tuvo su primer negocio- Guillermo García Orozco ha vendido autos, fue forcador, trabajó para el desaparecido Instituto Federal Electoral y ahora es instructor de ritmos latinos en The Ruth Page Center for the Arts.
García, de 40 años, llegó a Estados Unidos desde Cuernavaca, Morelos, empujado por la misma razón que muchos mexicanos en la última década: La violencia.
Asegura que nunca fue intención venir en busca del “Sueño Americano”. “Eso lo tenía yo en México, pero mi familia ha sido víctima en nueve ocasiones de secuestro o intento de secuestro”, contó.
¿Cómo surge tu pasión por el baile?
Desde muy pequeño. Los festivales en primavera en las escuelas son algo muy común en Cuernavaca. Desde entonces existe la necesidad de desarrollar proyectos.
¿En dónde más das clases aparte de Ruth Page?
También estoy en Kareem Fitness Team, en donde va la gente a la que le gusta hacer deporte. Ahora está de moda el ‘crossfit’ y están desarrollados en desarrollar otras habilidades como el baile.
¿Qué tipos de baile enseñas?
Es lo que aquí se conoce como ritmos latinos, pero es básicamente salsa, bachata, cumbia, merengue y kizomba, que son son los más populares.
¿Cómo llegas a The Ruth Page?
Me considero una persona bendecida. Víctor Alexandre, director de The Ruth Page, ha creído en mí y, con mi trabajo, coincidimos para el desarrollo de un proyecto con niños autistas y otros con capacidades diferentes. Queremos sentar las bases y echar a andar este proyecto.
¿Cuáles son los retos principales para ti como bailarín?
Tengo un problema en la cuarta y quinta vértebra lumbar y tengo una pierna más larga que la otra. Aprender a controlar ese dolor ha sido lo más difícil. Eso sería lo más difícil, porque el lenguaje y el estar fuera de mi país lo tomo más como un incentivo que como una desventaja.
Eres cómo tu propio jefe, ¿cómo administras tu tiempo, cómo decides a quien dar clases y a quien no?
El ser mi propio jefe no es tan fácil. Soy más estricto en algunas cosas conmigo mismo. El baile es mi pasión y si me contratan para un evento no necesito ni siquiera firmar un contrato, sé que es algo serio y que debo hacer. Organizo mi horario de acuerdo a mis prioridades: familia, estudios, trabajo, en ese orden.
¿Por qué decides venir a EEUU?
La historia no es muy grata. Dejé mi país por la violencia. Mi familia ha sido blanco de la delincuencia organizada y en México no hay para dónde hacerse. A final de cuentas, estoy en el mismo mundo, venir fue como cambiar de colonia.
¿Qué es lo mejor que te ha dejado el baile?
Espero que me siga dejando la oportunidad de conocer gente profesional. Y que Dios me libre de mis enemigos.
¿Por qué la salsa?
De ver bailar a mis padres. Ellos me apoyaron en la escuela, en los festivales. Un día vi a un muchacho que bailaba con una chica y con otra, y yo estaba rodeado de hombres y alcohol. Ahí fue cuando dije que algo estaba mal. Ver a ese muchacho me hizo cambiar.
¿Quién baila mejor?
Mientras dejes que tu alma baile, está bien. El baile no tiene raza, ni idioma, ni religión. El baile es el lenguaje oculto del alma.
¿Qué es lo que no te gusta del baile?
Que llega un momento en que el cuerpo te dice para. La molestia de los pies y los calambres mientras duermes. Eso es lo único.
¿Por qué a algunos les da pena bailar?
En otros trabajos, el mayor contacto es quizá un saludo. Al bailar, existe el contacto físico y visual, sentir su aroma y hay gente a la que eso no les agrada. Hay gente que es tímida. El baile es muy bueno para desarrollar tu seguridad y con el tiempo la gente se desinhibe.
¿Todos podemos aprender a bailar?
Todos. Yo tenía tres pies izquierdos. Empecé de pequeño, pero el baile lo tomé en forma hace unos seis años.
¿Cómo decides qué y cómo enseñar baile?
Busque en YouTube a bailarines profesionales y descubrí que cada uno tiene su estilo. Decidí entonces que no quería ser la copia barata de ninguno de ellos.
¿Qué tan importantes son las redes sociales para dar a conocer tu trabajo?
Son muy importante. No me gusta estar detrás de las computadoras. Soy una persona hiperactiva. Las redes sociales son muy buenas herramientas y las puedo recomendar.




