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En algunos días, John Gutiérrez acompañará a su padre a una cita en las oficinas de Inmigración en Chicago. El jovencito de 16 años, ha vivido con angustia y bajo el temor que alguno de sus padres sea deportado en cualquier momento. A medida que la cita de su padre se acerca, ese temor se incrementa, contó.

“Nuestra familia podría separarse”, comentó Gutiérrez. Esa posibilidad “siempre está en mi mente”.

Él y dos de sus hermanos nacieron en el país, son ciudadanos estadounidenses. Pero sus padres y su hermano mayor son mexicanos. Después del nacimiento de su primer hijo, quien todavía vive con familiares en México, los padres de Gutiérrez decidieron trasladarse a EEUU para proveer lo mejor a su familia. Han vivido en EEUU desde 1997, criando a su familia en Chicago.

Por muchos años, la familia Gutiérrez mantuvo un bajo perfil para evitar llamar la atención del Buró de Vigilancia de Inmigración y Aduanas (ICE). Eso cambió cuando en 2006 el padre de Gutiérrez recibió una noticia convocándolo a una reunión con ICE. Desde entonces se ha reportado a una cita de control rutinaria con Inmigración año tras año. Su próxima cita es el 11 de julio, la primera bajo la administración de Trump.

Gutiérrez no sabe qué va a pasar con su padre cuando se encuentre con oficiales de ICE; dice que está preparando para lo peor.

“Tenemos más miedo de que mi padre sea deportado ahora, con todo lo que está pasando con (la administración del presidente Donald) Trump”, explicó el jovencito.

“Antes, no estábamos muy preocupados, pero ahora sí lo estamos”.

Gutiérrez es uno de aproximadamente 5.9 millones de jóvenes menores de 18 años que viven con un padre indocumentado, según el Censo de 2010-2014. Entre 2011 y 2013, el colmo de deportaciones bajo la administración de Obama, medio millón jóvenes ciudadanos estadounidenses experimentaron la detención y deportación de al menos uno de sus padres, según cifras de ICE. Es posible que Gutiérrez y sus hermanos se sumen a esa estadística.

Steve Cortés, miembro del Consejo Asesor Hispano de Trump, dijo que la administración tiene planes para una reforma migratoria comprensiva que quizás podría prevenir la separación de familias. Pero, tal reforma probablemente no sería promulgada hasta 2018, como pronto, según Cortés, quien reconoció que jóvenes como Gutiérrez no pueden esperar por el proceso político prolongado que requeriría en Washington.

“No sería pronto, desafortunadamente”, comentó Cortés. “Desearía que lo fuera”.

Gutiérrez está a punto de acabar su segundo año en la Benito Juarez Community Academy, en Pilsen, y quiere graduarse de la secundaria y matricularse en la universidad. Pero, si su padre es deportado, será improbable realizar ese sueño. Sin el apoyo de su padre, Gutiérrez dice que tendrá que trabajar y ayudar a su madre con sus hermanos menores.

“Me gustaría asistir a la universidad y ayudar a mi familia, dar un ejemplo a mis hermanos para que se gradúen de la escuela y tener éxito, eso posiblemente no ocurrirá”, indicó Gutiérrez. “Si mi padre es deportado, será difícil lograr esa meta”.

Gutiérrez explicó que sus padres emigraron en busca de un futuro mejor para sus hijos. No entiende por qué la administración política querría deportar a inmigrantes como su padre.

“Todos somos iguales y todos queremos ser felices”, mencionó. “No venimos a hacer nada malo aquí a EEUU. Todos somos iguales. Nadie debería ser separado de su papá, ni de su mamá”.