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Jay Wamsted, y su hija, Kira, son fotografiados el jueves, 20 de mayo del 2021, en an Smyrna, Georgia. Wamsted, que es maestro de matemáticas de 8vo grado, le permitió a su hija no someterse a exámenes en al escuela este año.
Ben Gray/AP
Jay Wamsted, y su hija, Kira, son fotografiados el jueves, 20 de mayo del 2021, en an Smyrna, Georgia. Wamsted, que es maestro de matemáticas de 8vo grado, le permitió a su hija no someterse a exámenes en al escuela este año.
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Los exámenes estandarizados regresan a las escuelas en Estados Unidos esta primavera, pero millones de estudiantes encontrarán pruebas menos difíciles y más cortas. De hecho, la mayoría de los estudiantes reciben la opción de evitarlos por completo.

Con una nueva flexibilidad de parte del gobierno del presidente Joe Biden, los estados adoptan una mezcolanza de planes de evaluación que buscan reducir el estrés de las pruebas al tiempo que capturan algunos datos sobre el aprendizaje de los estudiantes. Ese enfoque indulgente significa que grandes números de estudiantes no serán examinados, destrozando las esperanzas de saber cuánto se retrasó el aprendizaje durante la pandemia.

“Vamos a terminar con una colección de datos sumamente imperfecta”, dijo Robin Lake, directora del Center on Reinventing Public Education en la Universidad de Washington. “Eso es algo que nuestro país deberá monitorear y aprender por al menos los próximos años, quizás la próxima década”.

Algunos de los mayores distritos escolares de la nación planean examinar a solamente una fracción de sus estudiantes, pues muchos siguen tomando clases a distancia. En la ciudad de New York, los estudiantes deberán registrarse para ser examinados este año. En Los Angeles, en cambio, a la mayoría de los estudiantes no se les ha pedido que se examinen este año. Otros distritos reducen la cantidad de preguntas o realizan exámenes en menos asignaturas.

Es el episodio más reciente en una larga batalla sobre los exámenes escolares y, al igual que en ocasiones pasadas, los padres están polarizados. Algunos demandan exámenes para tener una idea del avance escolar de sus hijos. Otros no ven necesidad de que sus hijos sufran ese estrés.

Como maestro, Jay Wamsted cree que los exámenes son valiosos, pero cuando su hija de sexto grado, Kira, le pidió no examinarse este año, él no vio razón para oponerse. Él ya sabe que ella necesita ponerse al día en Matemáticas luego de meses de aprendizaje a distancia. Y como maestro en la escuela de Kira, sabía que muchos otros estudiantes optaron por no hacer exámenes, socavando el valor de los resultados.

“Sé que ella se retrasó un poco, así que no necesito esa información”, dijo Wamsted, quien vive en Smyrna, Georgia. “Tomarse un mes para colectar datos no va a significar nada para ninguno de los maestros el año próximo. Me parece una pérdida de tiempo”.

Abby Norman encontró a su hija de tercer grado llorando la mañana en que iban a comenzar los exámenes en su escuela cerca de Atlanta. Priscilla, de 9 años, acababa de regresar a las aulas tras tomar clases vía remota y temía no estar preparada.

“Ella estaba tan nerviosa por el examen que ya no me importa, no es importante para mí”, dijo Norman. “Literalmente le dije: ‘Si sólo quieres lamer el examen y entregarlo, hazlo'”.

Con esa confianza, Abby aceptó tomar el examen y consiguió excelentes resultados, dijo su mamá. Aun así, Norman resiente que los estudiantes hayan sido colocados en esa situación.

En NY, las escuelas reabren en otoño

Los alumnos de la ciudad de New York podrán regresar a clases en persona en el otoño sin necesidad de tomar lecciones a distancia, anunció el alcalde Bill de Blasio.

“No tendremos una plena recuperación hasta que vuelvan todos a sus aulas, hasta que los niños vuelvan a aprender”, declaró De Blasio en el programa “Morning Joe” del canal MSNBC.

El millón de estudiantes que asisten a las escuelas públicas de la ciudad, sin embargo, tendrán que seguir las normas de prevención del coronavirus, como someterse a pruebas periódicamente y tener puesta la mascarilla, indicó el alcalde.

“Es hora de regresar a clases plenamente”, añadió.

La ciudad de New York cerró las escuelas en marzo de 2020 al estallar la pandemia de COVID-19. Ese mismo otoño las reabrió, pero la mayoría de los padres optaron por mantener a sus hijos aprendiendo a distancia.

Alumnos y docentes que han estado físicamente en las aulas ya han sido sometidos a pruebas aleatorias, y han arrojado tasas de contagio ínfimas.

Al ser preguntado cómo las autoridades piensan calmar los temores de los padres que hasta ahora han preferido tener a sus hijos aprendiendo a distancia, de Blasio contestó: “con mucha información, con mucha educación”.

Añadió que se invitará a los padres a ir a las escuelas por su propia cuenta “para que se vayan acostumbrando” a la idea de asistir a clases en persona.

Hace unos días el gobernador de New Jersey, Phil Murphy, anunció que su estado hará lo mismo.

Andrew Cuomo, gobernador de New York, quien discrepa con De Blasio sobre quién tiene la autoridad de imponer medidas en las escuelas de la ciudad de New York, no ha anunciado normas a nivel estatal para el año escolar 2021-2022.