Cuando el huracán Fiona azotó Puerto Rico el domingo, dejó al menos un muerto, arrastró puentes y carreteras, arrancó tejados y envió a más de 2,100 personas a refugios de emergencia. También dejó al descubierto, una vez más, lo enferma que está la infraestructura eléctrica de la isla.
Incluso antes de que la tormenta tocara tierra en el extremo suroccidental de la isla, había provocado un apagón general que afectó a todo el territorio de 3.1 millones de habitantes. Luma Energy dijo que había restablecido el suministro eléctrico a más de 100,000 de sus 1.5 millones de clientes.
Los apagones se produjeron mientras la Autoridad de la Energía Eléctrica de Puerto Rico, conocida como PREPA, se enfrenta a una quiebra sin un final claro a la vista. La mediación ordenada por el tribunal para reducir la deuda de 9,000 millones de dólares que debe la empresa se rompió el viernes —apenas unas horas antes de que llegara Fiona—, abriéndole la puerta a un prolongado y costoso litigio con los tenedores de bonos.
Para muchos, el apagón es un recordatorio de los días oscuros después de que el huracán María azotara Puerto Rico como una tormenta de categoría 4 en 2017. María se cobró casi 3,000 vidas, destruyó la red eléctrica y dejó vastas franjas de la isla a oscuras. Se tardó casi un año en restablecer completamente el suministro eléctrico.
Los problemas persisten
Yajaira Vargas, de 56 años, vendía callos y sopa de pollo en la parte trasera de su coche en el Barrio Obrero de San Juan el lunes por la mañana, mientras Fiona seguía lloviendo sobre la capital. Después del huracán María, se quedó sin electricidad durante más de un mes. Aunque Fiona fue leve en comparación, Vargas tiene poca fe en que se le restablezca la electricidad rápidamente.
“No me voy a ir a casa hasta que venda todo esto, porque tiene que estar refrigerado y no voy a dejar que se eche a perder”, dijo, mientras sacaba la sopa de una nevera. “Nunca se sabe cuándo se va a encender la luz”.
Desde el paso de María, el gobierno federal destinó 9,500 millones de dólares a reparar el sistema y la isla puso la gestión de la transmisión y distribución de electricidad en manos privadas.
Y, sin embargo, los problemas persisten: la isla sigue teniendo una de las energías más caras y menos fiables de cualquier jurisdicción estadounidense y los apagones son habituales, incluso sin tormentas. En un día despejado y sin viento de abril, un incendio en una subestación anticuada provocó un apagón en toda la isla del que se tardó días en recuperarse.

Y los proyectos financiados con fondos federales, aunque vitales y masivos, avanzan a un ritmo glacial. De los miles de millones asignados a la red eléctrica, sólo se han desembolsado unos 40 millones de dólares, de acuerdo con la administradora asociada de FEMA, Anne Bink.
La lentitud no se limita a las autoridades eléctricas de la isla. De los 21,000 millones de dólares que FEMA designó para proyectos de asistencia pública en general en Puerto Rico, solo se ha gastado el dos por ciento, dijo Chris Currie, director del Equipo de Seguridad Nacional y Justicia (HSJ) de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno (GAO).
Consorcio de energía
En su intervención ante el Congreso la semana pasada, Currie dijo que la falta de personal capacitado y el hecho de que el gobierno de Puerto Rico no haya igualado los fondos estaban frenando el flujo de la ayuda federal.
“Estos dólares federales no solo son críticos para la reconstrucción de los proyectos dañados”, dijo. “Son fundamentales para la economía de Puerto Rico en los próximos años. Es una parte enorme de su PIB previsto y creo que es muy importante que sigamos controlándolos”.
Mucho dependerá del rendimiento de Luma, el consorcio privado de Atco Ltd. y Quanta Services Inc. que trabaja con Innovative Emergency Management Inc. La empresa se hizo con el contrato de 15 años, estimado en 1,500 millones de dólares, con la promesa de que podría desbloquear la financiación federal y acelerar la recuperación.
Pero 15 meses después del acuerdo, el resentimiento va en aumento. Un informe reciente de Center for a New Economy (CNE), un grupo de reflexión local, dijo que Luma no ha mejorado el servicio ni ha reducido los costos desde que se hizo cargo. Los continuos apagones han provocado protestas masivas de clientes descontentos. La estrella mundial del pop, Bad Bunny, suele criticar a Luma durante sus conciertos en los que se agotan las entradas. Una poderosa facción de la asamblea legislativa de Puerto Rico, entre la que se encuentra el presidente de la Cámara de Representantes Rafael Hernández, está intentando rescindir el contrato.
Luma negó que esté fallando en el trabajo y culpó de la mayoría de sus problemas a su predecesora, PREPA, que todavía controla la generación de energía.
Amenaza existencial
“El sistema de transmisión y distribución que heredó Luma estaba debilitado por años, si no décadas, de mal diseño, escaso o nulo mantenimiento, falta de inspección adecuada y otros profundos fallos que siguen afectando a la estabilidad y fiabilidad general del sistema”, le dijo la semana pasada el vicepresidente sénior de ingeniería de Luma, Shay Bahramirad, al Congreso de Estados Unidos.

Las cuadrillas se afanaban el lunes en evaluar los daños, mientras la policía decía que había encontrado el cuerpo de un hombre de 58 años que había sido arrastrado por un río en el municipio de Comerío. El secretario de agricultura Ramón Gonzále le dijo al periódico El Nuevo Día que las pérdidas de las cosechas eran probablemente “millonarias”.
Mientras Luma Energy apenas comenzaba a hacer un balance de los daños, también advirtió que podría tomar “varios días” para restablecer completamente la energía.
Los problemas de energía son más que una molestia: son una amenaza existencial para la economía de la isla, dijo Yandia Pérez, vicepresidenta ejecutiva de Puerto Rico Manufacturers’ Association.
“Con una energía cara, ineficiente y sucia no podemos promover la industria, ni siquiera hablar de un desarrollo económico sostenible en la isla”, dijo.
La falta de energía fiable y una economía aletargada han provocado una salida histórica de población. Entre 2010 y 2020, la isla perdió el 12 por ciento de su población, la mayoría de la cual se trasladó al territorio continental de Estados Unidos.
Para que la economía y la población de Puerto Rico se recuperen, es fundamental contar con una energía asequible y fiable, dijo John Ceffalio, analista principal de investigación municipal de CreditSights.
Puerto Rico “tiene una oportunidad única en una generación para reconstruir su red y hacerla más resistente, usando fondos federales como resultado de la ayuda de FEMA por el huracán María”, dijo Ceffalio. “Es crucial para el futuro de la isla que aprovechen eso pronto y reconstruyan un sistema de distribución eléctrica moderno”.







