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Elon Musk escucha el discurso del presidente chino Xi Jinping durante una cena de Estado con el presidente Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo, el jueves 14 de mayo de 2026, en Beijing. (Foto de AP/Mark Schiefelbein)
Elon Musk escucha el discurso del presidente chino Xi Jinping durante una cena de Estado con el presidente Donald Trump en el Gran Salón del Pueblo, el jueves 14 de mayo de 2026, en Beijing. (Foto de AP/Mark Schiefelbein)
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Por BARBARA ORTUTAY

OAKLAND, California, EE.UU. (AP) — Una corte federal desestimó el lunes las demandas presentadas contra OpenAI y sus principales ejecutivos por Elon Musk, quien los acusó de traicionar una visión compartida para que la organización siguiera siendo una entidad sin fines de lucro dedicada a orientar el desarrollo de la inteligencia artificial en beneficio de la humanidad.

Musk, el hombre más rico del mundo, fue cofundador de OpenAI, que se lanzó en 2015 y luego creó ChatGPT. Tras invertir 38 millones de dólares en sus primeros años, Musk acusó al director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y a su principal lugarteniente de haber virado a un modo de hacer dinero a sus espaldas.

El jurado de nueve personas determinó que Musk esperó demasiado para presentar su demanda y no cumplió el plazo del estatuto de limitaciones. El jurado había deliberado apenas dos horas.

El jurado actuó en un papel consultivo, pero la jueza Yvonne Gonzalez Rogers aceptó el veredicto el lunes como propio de la corte y desestimó las reclamaciones de Musk.

El juicio de tres semanas en Oakland, California arrojó luz sobre la amarga ruptura entre los dos titanes de Silicon Valley y los inicios de OpenAI, hoy una empresa valorada en 852.000 millones de dólares y encaminada potencialmente a una de las mayores ofertas públicas iniciales de la historia.

Altman y OpenAI sostuvieron que nunca hubo una promesa de mantener a OpenAI como una organización sin fines de lucro para siempre. De hecho, argumentaron, Musk lo sabía y presentó su demanda porque no podía tener control unilateral sobre el desarrollador de IA de rápido crecimiento.

Musk buscaba una indemnización para que se destinara a los esfuerzos altruistas del brazo benéfico de OpenAI, así como la salida de Altman del consejo administrativo de OpenAI. La decisión de Musk de dejar de financiar a la empresa contribuyó a una amarga grieta entre los antiguos aliados. Musk afirma que reaccionaba a una conducta engañosa que el consejo de OpenAI detectó cuando despidió a Altman como director ejecutivo en 2023, antes de que recuperara el puesto días después.

Musk no ha respondido a una solicitud de comentarios.

El juicio de tres semanas incluyó testimonios de Musk, Altman y su principal lugarteniente Greg Brockman, junto con el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, y una larga lista de otras personas del entorno de estos titanes tecnológicos.

“Creo que van a intentar hacer que esta demanda… sea muy complicada, pero en realidad es muy simple”, dijo Musk a los jurados en el primero de sus tres días en el estrado. “Y es que no está bien robarle a una organización benéfica”.

La demanda de Musk alegaba que, además de un “incumplimiento de fideicomiso benéfico”, Altman y Brockman se enriquecieron injustamente con la ganancia inesperada a medida que el creador de ChatGPT se disparaba en valoración. Brockman reveló durante el juicio que su participación en OpenAI vale alrededor de 30.000 millones de dólares.

OpenAI ha desestimado las acusaciones de Musk por considerarlas un caso infundado de resentimiento, destinado a socavar su rápido crecimiento y a reforzar la propia xAI de Musk, que lanzó en 2023 como competidora. Durante el contrainterrogatorio, Musk a veces se mostró combativo con el abogado de OpenAI, William Savitt.

“Sus preguntas no son simples”, dijo Musk en un momento. “Están diseñadas para engañarme, básicamente”.

Los jurados también escucharon a testigos, entre ellos las exmiembros del consejo de OpenAI Helen Toner y Tasha McCauley, quienes hablaron sobre la decisión de despedir a Altman en 2023. Ellas mismas fueron expulsadas del consejo cuando Altman regresó a su cargo unos días después.

Altman y Musk compitieron por ser director ejecutivo de OpenAI en sus primeros años. En su testimonio, Altman afirmó que le preocupaban los intentos de Musk de obtener más control sobre OpenAI, que buscaba construir de forma segura una forma de IA superior a la humana llamada inteligencia artificial general.

“Parte de la razón por la que iniciamos OpenAI es que no creíamos que la IAG pudiera estar bajo el control de una sola persona, por muy buenas que fueran sus intenciones”, manifestó Altman.

Cerca del final de su testimonio, Altman comentó que, antes que las cosas se agriaran, tenía una opinión muy alta de Musk.

“Sentí que nos había abandonado, que no cumplió sus promesas, que puso a la empresa en una situación muy difícil, que puso en riesgo la misión, que en realidad no le importaban las cosas que yo creía que le importaban”, señaló Altman. “Ha sido algo extremadamente doloroso para mí… que alguien a quien respetaba tanto no lo reconozca y siga atacándonos públicamente”.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.