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The Associated Press

LA PAZ, Bolivia (AP) — El presidente boliviano Rodrigo Paz tomó juramento el miércoles al nuevo ministro de Defensa al cumplirse un mes de las protestas con cortes de rutas que exigen su renuncia.

Ernesto Justiniano asumió en reemplazo de Marcelo Salinas y en su primer discurso dijo que su misión será retornar el país a la normalidad. También destacó la labor de las Fuerzas Armadas y sostuvo que “no venimos a actuar por impulso, venimos a actuar con prudencia, firmeza y responsabilidad. Bolivia no necesita más violencia. Necesita paz, presencia del Estado, abastecimiento, seguridad y convivencia democrática”.

Hasta ahora Justiniano se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, cargo desde el que lideró en marzo la captura del presunto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, luego entregado a Estados Unidos.

A su turno, Paz convocó nuevamente al diálogo a los sindicatos que protestan con bloqueos viales que han causado millonarias pérdidas al sector productivo y provocado escasez de alimentos, oxigeno medicinal y combustibles a La Paz. Según el gobierno, siete personas murieron por falta de atención médica por los cortes de carreteras y vías.

A su vez el mandatario anunció que envió un proyecto de ley a la Asamblea Legislativa para regular el Estado de excepción. “Nuestra Policía Nacional y nuestras Fuerzas Armadas y el gobierno van a ser acción humanitaria para cambiar esta situación. Nosotros no venimos del concepto de la violencia”, señaló.

El mandatario —que el mes pasado había cambiado a su ministro de Trabajo— expresó que habrá otras modificaciones en su administración luego de las críticas de que su gabinete no tenía representación de todos los sectores. “Agradezco a aquellos servidores que han estado, pero serán cambios también en un proceso de inclusión”, mencionó.

La ciudad de La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, es la más castigada por las protestas y la víspera se declaró en emergencia sanitaria y humanitaria por 90 días.

Los cortes de ruta se han extendido a siete de las nueve regiones del país, según un informe de la Administradora Boliviana de Carreteras.

Las protestas han polarizado al país entre quienes piden una pronta solución del conflicto y la Central Obrera Boliviana, que lidera las manifestaciones junto a sindicatos campesinos, juntas vecinales y seguidores del expresidente Evo Morales (2006-2019) y que piden la renuncia de Paz y han rechazado dialogar con el gobierno. Alegan que sus reclamos sectoriales y de un aumento salarial no fueron atendidos a tiempo.

Los empresarios estimaron las pérdidas en cerca de 2.000 millones de dólares.