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Por PAOLA FLORES

AVIRCATO, Bolivia (AP) — “¡No podemos esperar más!”, señaló Jhoselyn Chávez luego de trepar montañas y caminar más de 15 kilómetros al igual que centenares de amas de casa bolivianas para sortear los puntos de bloqueos antigubernamentales y proveerse de hortalizas en un mercado improvisado.

“Ya tengo verduras para dos semanas, ahora que pase lo que pase”, dijo a The Associated Press Chávez, de 48 años, contenta de adquirir brócoli, lechugas y pepinos en Avircato, en los valles bajos en el sur de La Paz.

Chávez, madre de cuatro niños, prefirió caminar desde la medianoche para comprar directo de los productores porque dice que en los mercados tradicionales el precio se ha encarecido por los cortes de ruta que llevan cinco semanas y que mantienen aislada a La Paz para exigir la renuncia del presidente boliviano Rodrigo Paz.

El gobierno atribuye a los cortes de carreteras la muerte de al menos diez personas por no recibir atención médica oportuna.

La Paz y su vecina ciudad de El Alto son las más afectada donde escasean alimentos, oxígeno medicinal y combustible, mientras la solución no llega. Las autoridades dijeron el jueves que los puntos de bloqueos han disminuido de 90 a 60 en medio de un feriado por Corpus Cristi.

Las productoras de las verduras en Avircato han improvisado un mercado en las calles cerca de sus sembradíos para recibir a las compradoras.

Ana Sirpa, una cultivadora de choclos de 28 años, explicó que de esta forma no pierden su cosecha y “pueden recuperar lo invertido”, aunque aseguró que no va a generar ganancias. “No esperábamos que tardara tanto en solucionarse el conflicto”, señaló.

Ante la gran afluencia de compradores, los operadores turísticos locales alquilaron sus caballos y cuadriciclos para transportar a las personas en tramos cortos de la ruta.

En el camino a estas localidades productoras, consideradas la despensa de La Paz, se veían cantidades de tomates y lechugas podridas tiradas en el trayecto, así como largas filas de autos esperando gasolina en la zona. Los manifestantes controlaban que no salgan grandes cantidades de hortalizas y otros alimentos.

Mientras tanto, otras familias hacían largas fillas para conseguir carne de res y pollo que el gobierno trae vía aérea y que vende en tiendas oficiales al doble del precio normal.

Las protestas también golpean a los empresarios quienes reportaron pérdidas por cerca de 2.000 millones de dólares en medio de una dura crisis económica. El sector advierte que se encuentra al límite de su sostenibilidad y exige una rápida solución al conflicto.

Paz asumió en noviembre después de casi 20 años de gobiernos de izquierda y en medio de la profunda crisis de la economía. El mandatario centrista se ha resistido a decretar un estado de excepción y utilizar la fuerza pública para contrarrestar las protestas, abogando por una vía de diálogo que no ha dado resultados hasta el momento. Por la tarde se prevé un acercamiento del gobierno con un sector campesino que participa en los bloqueos.

“Hace cuánto estamos esperando una solución y hasta ahora no hay nada”, se quejó en un barrio al este de La Paz Mirian Chávez, una ama de casa desesperada que pidió al presidente que ordene un régimen de excepción.

Las protestas iniciaron en mayo lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB) y a las que se sumaron sindicatos campesinos, juntas vecinales de la ciudad de El Alto y seguidores del expresidente Evo Morales, para exigir la renuncia de Paz. Alegan que sus pedidos sectoriales y de un aumento salarial no fueron atendidos a tiempo.