
The Associated Press
LA PAZ, Bolivia (AP) — El ministro de la Presidencia de Bolivia pidió el jueves una tregua a los manifestantes mientras se agudiza la escasez de combustible y el gobierno intenta dialogar con los campesinos que bloquean gran parte de las carreteras que van a La Paz.
“Esta tregua tiene que permitirnos ya habilitar los corredores para que se normalice la circulación”, dijo el ministro José Luis Lupo en conferencia de prensa.
Tras casi 50 días de bloqueos —que han afectado principalmente a La Paz y a su vecina ciudad de El Alto—, el presidente Rodrigo Paz se reunió con la dirigencia de la Central Obrera de Bolivia (COB), el sindicato que lidera las protestas y que reclama al gobierno la liberación de manifestantes detenidos durante choques con la policía a cambio de negociar el fin del conflicto.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, dijo a radio Panamericana que la Fiscalía revisa los casos, pero advirtió que “una cosa es que una persona sea detenida protestando, pero otra cosa son los delitos que se cometen”.
En las protestas se han registrado unos 17 fallecidos, en su mayoría por falta de asistencia médica debido a los bloqueos que también han causado escasez de alimentos y oxigeno medicinal.
Las protestas comenzaron el 1 de mayo con demandas salariales de la COB y quejas por gasolina de mala calidad que había importado el gobierno y fueron escalando hasta pedir la renuncia de Paz. Los movilizados acusan al mandatario, que asumió en noviembre, de dilatar las soluciones para resolver la peor crisis económica en 40 años e inclinarse a favor de sectores conservadores en detrimento de los populares.
Los bloqueos se han ido reduciendo, pero las carreteras a La Paz y a la región altiplánica de Oruro, por donde se importa el combustible, permanecen bloqueadas. El departamento de Cochabamba, en el centro del país, es la segunda región con más cortes por afines al expresidente Evo Morales (2006-2019).
En varios puntos se observan kilométricas colas de vehículos alrededor de estaciones de servicio debido a la escasez de combustible y muchos conductores de transportes de carga deben dormir en la fila para abastecerse.
Sectores productivos reclaman a Paz que evalúe un estado de excepción, pero el mandatario conservador ha descartado aplicar esa medida o utilizar la fuerza para despejar los cortes para evitar que el conflicto se profundice.
La Cámara Nacional de Industrias estimó que las pérdidas por los bloqueos y protestas ascienden a 2.000 millones de dólares.




