
Associated Press
YANGÓN, Myanmar (AP) — Densas nubes de humo negro se elevaron el viernes hacia el cielo en las afueras de la mayor ciudad de Myanmar mientras las autoridades quemaban más de 50 toneladas de heroína, opio, ketamina, metanfetamina, marihuana y metanfetamina cristalina —drogas ilegales confiscadas valoradas en unos 600 millones de dólares.
Myanmar tiene un largo historial de producción de drogas vinculada a la inseguridad política y económica causada por décadas de conflicto armado.
Ha sido una fuente importante de drogas ilegales destinadas al este y sudeste de Asia, pese a los reiterados esfuerzos por combatirlas, y desde hace tiempo ha sido uno de los mayores productores mundiales de heroína y metanfetamina.
La violenta inestabilidad política en Myanmar tras el golpe de Estado militar de 2021 —que derivó en una guerra civil entre el gobierno militar y sus opositores prodemocracia, así como grupos armados étnicos— ha provocado un aumento en la producción de drogas, según expertos.
La junta militar afirmó en enero que realizó las mayores incautaciones de drogas ilegales y equipos para su fabricación en la historia del país, decomisados en un total de 12 centros de producción durante una serie de redadas en la parte norte del estado Shan.
El valor en la calle de los estupefacientes destruidos este año fue más del doble del total del año pasado, dijo a reporteros el teniente coronel Aung Myat Soe, de la Fuerza Antinarcóticos de la policía de Yangón, en un recinto de una estación de autobuses a las afueras de la ciudad donde se estaban quemando las drogas.
Solo en Yangón, se destruyeron 31 tipos distintos de drogas valoradas en unos 321 millones de dólares, indicó Aung Myat Soe.
Se llevaron a cabo operaciones similares en Mandalay y Taunggyi, la capital del estado oriental de Shan, —zonas más próximas a los centros de producción— para conmemorar el Día Internacional contra el Abuso de Drogas y el Tráfico Ilícito.
Muchas zonas de Myanmar están controladas por milicias de larga data organizadas por los diversos grupos étnicos del país, muchas de las cuales combaten a las fuerzas gubernamentales en una sangrienta guerra civil, junto a grupos prodemocracia surgidos tras el alzamiento militar que tomó el control del país y desplazó a la líder elegida democráticamente, Aung San Suu Kyi.
En unas elecciones celebradas a comienzos de año —que según observadores internacionales no fueron ni libres ni justas y en las que se vetó a los principales grupos de la oposición—, los líderes militares obtuvieron una victoria aplastante.
El gobierno sostiene que las milicias utilizan el narcotráfico para financiar su insurgencia y que no están dispuestas a participar en ningún proceso de paz porque no quieren renunciar a ese lucrativo negocio.
Se sabe que algunos grupos están implicados en el narcotráfico, tanto actualmente como en el pasado, pero otros también han intentado luchar contra los estupefacientes.
El Ejército de Liberación Nacional Ta’ang, por ejemplo, que capturó importantes zonas en el norte del estado Shan en la guerra civil antes de firmar un alto el fuego en octubre con los militares, anunció el jueves que destruiría drogas incautadas por un valor de unos 5,5 millones de dólares en el territorio que controla.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



