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En esta imagen cortesía de Robert Sullivan se puede ver a varios agentes que rodean a una persona tendida en el piso cerca del lugar de un incendio en el 26 de Federal Plaza en el bajo Manhattan, el lunes 20 de julio de 2026, en Nueva York. (Robert Sullivan vía AP)
En esta imagen cortesía de Robert Sullivan se puede ver a varios agentes que rodean a una persona tendida en el piso cerca del lugar de un incendio en el 26 de Federal Plaza en el bajo Manhattan, el lunes 20 de julio de 2026, en Nueva York. (Robert Sullivan vía AP)
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Por MICHAEL R. SISAK y LARRY NEUMEISTER

NUEVA YORK (AP) — Un exsoldado del Ejército de Estados Unidos fue acusado de incendio intencional y permanecía encarcelado sin derecho a fianza el martes, un día después de que, según la fiscalía, confesó que había sido el autor de un ataque incendiario contra un edificio federal de en Manhattan donde se celebran audiencias de inmigración.

Andrew Arrabaca, de 43 años, planeó el ataque durante meses y sopesó la posibilidad de llevar a cabo atentados contra otros objetivos de la ciudad de Nueva York antes de provocar un incendio, encender fuegos artificiales y disparar con una pistola de balines el lunes frente al 26 de Federal Plaza, informó la fiscal federal adjunta Samantha Fry.

Arrabaca les dijo a los investigadores que estaba consciente de que pudo haber muertos y heridos y que estaba dispuesto a aceptar su propia muerte en el proceso, señaló Fry, quien calificó sus acciones de “calculadas, dirigidas e inaceptablemente peligrosas”.

Tres personas sufrieron heridas menores, incluida una que acudía a una audiencia en el tribunal de inmigración que se ubica dentro del edificio, el cual también alberga oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus iniciales en inglés) y del FBI. El inmueble ha sido el centro de protestas contra la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump.

Arrabaca permaneció sentado en silencio rodeado de sus abogados durante su comparecencia inicial ante el tribunal federal de Manhattan. Asintió por momentos mientras le explicaban lo que sucedía. No se le exigió declararse culpable o inocente. El cargo —incendio provocado o explosión con daños a propiedad del gobierno de Estados Unidos— conlleva una pena mínima de siete años en prisión.

La jueza magistrada federal Robyn F. Tarnofsky ordenó que Arrabaca permanezca detenido en una cárcel federal en Brooklyn, rechazando la sugerencia de su abogado de que fuera enviado a un pabellón de un centro de la Administración de Salud de Veteranos para una evaluación de salud mental. En su lugar, la jueza indicó que quiere que Arrabaca sea evaluado en la cárcel tan pronto como sea posible.

“Se trata de una persona que, independientemente de lo que parezca haber hecho, ha servido a nuestro país y está claramente enferma”, declaró Tarnofsky.

Arrabaca vivía en su automóvil y durmió en un parque la noche anterior al ataque, indicó Fry. En 2020 le fueron recetados medicamentos para una afección de salud mental, los cuales dejó de tomar aproximadamente un año después, indicó.

El casco de estilo militar que, según las autoridades, llevaba puesto Arrabaca durante el ataque tenía palabras que dejaban entrever un estado suicida, indicó la abogada defensora Jennifer Brown.

Destacó que Arrabaca no tiene antecedentes penales y que, hasta hace poco, tenía un largo historial laboral. Es ciudadano de Estados Unidos y ha pasado toda su vida en Nueva York, sostuvo. Creció en Queens, según muestran los registros públicos, y estaba vinculado a una dirección en Poughkeepsie.

Arrabaca se desempeñó como mecánico de sistemas de misiles Patriot mientras fue miembro del Ejército de 2001 a 2004. También sirvió un año en la Guardia Nacional del Ejército de Nueva York. No tuvo despliegues y dejó el Ejército con el rango de especialista, dijo un portavoz de la institución.

Al pronunciarse a favor de la cárcel en lugar de la hospitalización o la liberación, Fry sostuvo que el sospechoso representa un peligro para la comunidad y un riesgo de fuga. Brown reconoció que “la naturaleza de este delito es indudablemente peligrosa”, pero que su “intención expresada no era la de causar daño a la gente, sino causar daño a la propiedad”.

Arrabaca comenzó a planear el ataque en enero y viajó al norte del estado de Nueva York para comprar armas y a Pensilvania para adquirir fuegos artificiales, indicó Fry. Fue derribado por un agente de seguridad frente al edificio después de que, según las autoridades, vertió gasolina fuera de una entrada para empleados y le prendiera fuego a la acera.

Arrabaca llevaba consigo dos hachas, tres cuchillos, un martillo, un machete y un carrito que llevaba sujeta una pancarta con la leyenda:”Fuera el ICE de nuestras calles”, informaron las autoridades. Mientras era arrestado, hizo “declaraciones antigubernamentales y antiestadounidenses” y comentarios despectivos sobre el ICE, explicó James Barnacle, jefe de la oficina del FBI en Nueva York, en conferencia de prensa el lunes.

Fry señaló que, aunque sólo unas pocas personas resultaron heridas, “este ataque pudo haber terminado de manera mucho más trágica” en un edificio con cientos de empleados federales, padres que dejan a sus hijos en una guardería y miembros de la población civil que utilizan una oficina de correos en el interior.

Fry afirmó que existe “evidencia abrumadora de su culpabilidad”, incluida “su propia confesión detallada”.

Tarnofsky dijo que consideró seriamente la opción de enviarlo a un pabellón psiquiátrico, pero optó por no hacerlo debido a que no estaba convencida de que Arrabaca cumpliera con su tratamiento.

“El delito del que se le acusa es preocupante”, señaló, dirigiéndose directamente a Arrabaca. “La naturaleza y las circunstancias, el hecho de que se planeó por mucho tiempo y se llevó a cabo en un momento en que podía causar un daño significativo”.

“Esto no se hizo un domingo, cuando no había nadie en el edificio”, añadió la jueza.

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El periodista de The Associated Press Konstantin Toropin en Washington, D.C., contribuyó con este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.