De la mano de la mejora en la seguridad en años recientes, Colombia ha empezado a dejar atrás el estigma de la violencia, pero en sus telenovelas aún prolifera el fantasma del narcotráfico.
La lista de melodramas relacionados con ese flagelo es larga:
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Críticos de televisión atribuyen la reiterada inclinación de guionistas y productores hacia el tema del narco dada la facilidad de emplear fórmulas ya probadas, aunque también a cierta falta de creatividad para desarrollar historias más universales.
Pero, sobre todo, a la disposición de la sociedad colombiana a afrontar estos temas en la pantalla chica una vez que las peores épocas de la narcoviolencia han quedado atrás, como una catarsis para una herida que ya está cerrando.
“Cada sociedad encuentra la veta desde la cual se cuenta. Nuestro gran karma nacional es el narco y sabemos del tema porque lo hemos vivido, por eso ‘libretear’ esas historias es mucho más fácil que otras. Producen identificación en el público. Por otro lado, las televisoras en Colombia acostumbraron a la gente a ver casi sólo comedias y narco. El contrato actual es por ese lado y el narco todavía da para más variaciones”, dijo Omar Rincón, analista de medios.
Explicó que justamente porque el narcotráfico ha dejado de ser un drama nacional en Colombia, el tema se está abordando más en la televisión, a diferencia de cuando estaba en sus etapas más sangrientas.
“En su auge, el narco es un gran dolor, un gran drama nacional, y la gente no se atreve a tratarlo porque da miedo. Pero como ya sentimos que lo superamos, entonces se puede contar”, anotó.
Coincidentemente, dada la escalada de narcoviolencia que aqueja a México, las telenovelas colombianas con temática de estupefacientes han tenido buena acogida en canales de televisión mexicanos.
Pero lo han hecho porque no retratan la crudeza de la narcoviolencia propia, sino vista en el espejo colombiano, lo que vuelve las historias más asimilables.
“Cuando en México ven las historias de narco, no necesariamente están pensando en México, sino en lo que ha pasado a los colombianos, por eso no los toca tanto”, acotó Rincón.
“En el caso de ‘La reina del sur’, se produjo en Colombia más a la española, con un acento mucho más melodramático que neorrealista en el sentido mexicano. No alcanza a reflejar el drama mexicano”, acotó.
Con el secuestro, más tacto
Mientras Omar Rincón advierte que sería más difícil abordar el tema del secuestro en una telenovela (dado que aún hay plagios en Colombia, aunque en menor número), otros creen que permitiría sensibilizar a la audiencia.
“Mientras se trate el tema con profundidad, dignidad y respeto por el sufrimiento de las víctimas, también es una forma de sensibilizar no sólo a los colombianos, sino al mundo entero.
“Los secuestros son largos, con muchos periodos de incomunicación; las familias se rompen por la angustia de no saber qué está pasando con su ser querido, es un negocio cruel e inhumano, donde se negocia por dinero la vida del secuestrado”, opinó Olga Lucía Gómez, directora de Fundación País Libre, organismo que atiende a víctimas de plagio.
-Por Octavio Pineda/Bogotá




