Por Jeremy Wagstaff
SINGAPUR, 29 oct (Reuters) – Durante nuestro romance con la
tableta, dediquemos un momento a su hermano: el lector
electr ‘nico.
Miremos por ejemplo a la firma taiwanesa E Ink Holdings
, que fabrica la mayor -a de las pantallas
monocrom ¡ticas para dispositivos como el Kindle de Amazon.com
y el Nook de Barnes & Noble.
Tras cinco a +/-os de crecimiento durante los cuales sus env -os
aumentaron un 100 por ciento, al final del 2011 sufri ‘ un bache
cuando los ingresos mensuales bajaron un 91 por ciento en dos
meses.
Los lectores electr ‘nicos se beneficiaron en un principio de
sus pantallas, que pueden leerse bajo la luz solar y requieren
muy poca energ -a.
Pero el (c)xito del iPad de Apple, la mejora en las
pantallas retroiluminadas, la tecnolog -a de ahorro de energ -a y
las tabletas m ¡s peque +/-as apuntan en una direcci ‘n: el lector
electr ‘nico se ha convertido en una tecnolog -a de transici ‘n.
Ahora las empresas de papel electr ‘nico, como E Ink, luchan
por dar con nuevas formas de vender su producto o en algunos
casos lo abandonan por completo.
Un estudio reciente del Centro de Investigaci ‘n de Pew
revel ‘ que menos de la mitad de los estadounidenses de m ¡s de 30
a +/-os que leen libros electr ‘nicos lo hacen en un lector
electr ‘nico. La cifra cae a menos de un cuarto para los menores
de 30 a +/-os.
Los analistas han rebajado sus previsiones para el sector,
en ocasiones de forma dr ¡stica. ISH iSuppli predijo el diciembre
pasado que en 2014 se vender -an 43 millones de lectores
electr ‘nicos. Al revisar esas cifras el mes pasado, redujo la
estimaci ‘n en dos tercios.
En contraste, Morgan Stanley dobl ‘ sus predicciones en junio
para despachos de tabletas en el 2013, calculando 216 millones
frente a su previsi ‘n de 102 millones en febrero de 2011.
OTROS PRODUCTOS
No todas las noticias son malas. Ha llegado al mercado una
nueva generaci ‘n de lectores electr ‘nicos con luz frontal, que
permiten leer en la oscuridad.
El Kindle Paperwhite se agot ‘ r ¡pidamente y, junto con el
lector electr ‘nico Kindle b ¡sico de 69 d ‘lares, ocupan los
puestos 2 y 3 de productos m ¡s vendidos en Amazon, en funci ‘n de
unidades vendidas. Amazon tambi (c)n ha lanzado sus Kindle en dos
nuevos mercados de gran tama +/-o, India y Jap ‘n.
Pero E Ink no est ¡ apostando su futuro en que los
consumidores compren m ¡s ‘e-readers’, sino en ¡reas como la
educaci ‘n o dispositivos como relojes, memorias USB o carteles
en la v -a p ?blica.
Esa estrategia no acaba con todo el pesimismo de los
analistas. E Ink no s ‘lo se ha visto superada por la aparici ‘n
de la tableta, tambi (c)n ha sido lenta en innovar.
Aunque las pantallas de los ?ltimos Kindle se refrescan m ¡s
r ¡pido que en modelos anteriores, los detractores dicen que
siguen pareciendo algo antiguas respecto a pantallas de Apple o
Samsung.
E Ink dice que no se amilana y que pretende jugar un papel
m ¡s central y cualquier nueva industria en la que encuentre un
hueco. “Para nuestros nuevos productos, no seremos s ‘lo un
proveedor de componentes”, afirm ‘ el presidente ejecutivo de la
compa +/- -a, Scott Liu.
Sus posibilidades son limitadas, seg ?n Alva Taylor, que
emplea a E Ink como ejemplo en sus clases en la Escuela de
Negocios Tuck del Dartmouth College. “El porcentaje de (c)xito
para empresas con una tecnolog -a que buscan una soluci ‘n es
bastante bajo”, se +/-al ‘.
(Informaci ‘n adicional de Mayumi Negishi en Tokio y Alistair
Barr en San Francisco. Traducido por la redacci ‘n de Madrid)




