Por Pablo Garibian y Mario Naranjo
CARACAS (Reuters) – Llenar los zapatos del tan carism ¡tico como controvertido mandatario Hugo Ch ¡vez se est ¡ convirtiendo en una cruzada para el vicepresidente de Venezuela.
En una jugada clave para mantener el impulso del chavismo sin Ch ¡vez, Nicol ¡s Maduro arenga a los venezolanos d -a a d -a en actos por todo el pa -s transmitidos en cadena nacional, con un estilo procaz y folcl ‘rico que recuerda al de su jefe.
Mientras Ch ¡vez convalece desde hace dos meses en Cuba de otra cirug -a contra el c ¡ncer, su encargado busca compensar el mutismo del jefe de Estado, dando muestras de un chavismo unido en un pa -s petrolero que gravita en torno al l -der socialista.
Ahora el vicepresidente de 50 a +/-os ha cambiado sus trajes por conjuntos deportivos como los que usa el presidente y abraza gente en las calles. Su habitual discurso moderado y talento negociador han cedido lugar a agresivas arengas contra la oposici ‘n, denuncias de conspiraciones o de planes de atentados.
Maduro ya no parece Maduro. Pero tampoco parece Ch ¡vez.
En su camino por llenar el espacio dejado por el “comandante”, Maduro busca aparecer en p ?blico junto al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, due +/-o de un verbo m ¡s apegado al del l -der de la revoluci ‘n bolivariana.
En un acto para celebrar los 21 a +/-os de una intentona golpista comandada por Ch ¡vez, Cabello logr ‘ que los asistentes se mantuvieran atentos, gritaran, aplaudieran, se pusieran de pie y hasta rieran mientras pronunciaba su discurso.
En contraste, cuando Maduro se encontraba en uso de la palabra muchos de los asistentes revisaban sus tel (c)fonos m ‘viles y conversaban entre ellos.
Para millones de venezolanos humildes, la combinaci ‘n del pasado de insurrecci ‘n de Ch ¡vez, sus or -genes pobres y su fiero discurso de justicia social le dan un estatus casi religioso muy dif -cil de emular.
“Nuestro l -der ha sido, es y ser ¡ Hugo Rafael Ch ¡vez Fr -as. Nicol ¡s Maduro es un compa +/-ero, un reemplazo hasta que el comandante vuelva”, dijo Carlos Segura, un empleado del sector privado de 35 a +/-os, durante un acto del vicepresidente.
“No creo que Ch ¡vez pueda ser reemplazado por un solo hombre”, expres ‘.
Maduro lucha por manejar con destreza su voz, el ritmo discursivo, su fluidez y despertar la pasi ‘n que desata Ch ¡vez, un militar retirado que gan ‘ al poder por las urnas hace 14 a +/-os tras lanzar un fallido golpe de Estado en 1992 que lo puso en el mapa pol -tico.
En sus discursos iniciales, el vicepresidente lleg ‘ a reconocer que era dif -cil seguir el ritmo de su Comandante e incluso se emocionaba al punto de quebr ¡rsele la voz y hasta perderla durante marat ‘nicos actos.
Los esfuerzos de Maduro fueron parodiados el lunes en la portada del diario opositor Tal Cual: una caricatura del vicepresidente sostiene una m ¡scara con el rostro de Ch ¡vez.
“Sin duda Ch ¡vez despert ‘ emociones relevantes y estableci ‘ unos v -nculos muy fuertes con sectores de la poblaci ‘n y no hay duda que ese efecto es muy dif -cil de reproducir”, dijo el analista John Magdaleno, de la Universidad Sim ‘n Bol -var.
“De lo que estamos claros es que evidentemente no va a ser Ch ¡vez ni va a ser una figura equivalente, pero hay que dejar que desarrolle su propia figura p ?blica”, agreg ‘ sobre Maduro.
SIN TANTA BULLA
Aunque comparte las ra -ces populares con el presidente, la historia de Maduro es menos rom ¡ntica que la de Ch ¡vez, quien naci ‘ en un rancho con piso de tierra en la abrasadora sabana venezolana y encontr ‘ en el Ej (c)rcito su camino hacia el poder.
El tesonero Maduro manejaba autobuses y se convirti ‘ en dirigente sindical. Despu (c)s sell ‘ su fidelidad con Ch ¡vez cuando sali ‘ a las calles hasta lograr la libertad del militar que hab -a sido arrestado tras el intento de golpe en 1992.
Quiz ¡s por eso en un emotivo mensaje antes de partir hacia Cuba en diciembre para su cuarta operaci ‘n, el propio Ch ¡vez pidi ‘ a los venezolanos votar por maduro si (c)l no pudiera seguir gobernando por la enfermedad.
A pesar del silencio del mandatario, sus funcionarios aseguran que ha superado las complicaciones del postoperatorio en Cuba y hasta deslizaron la posibilidad de un pronto retorno.
Mientras tanto, su hombre de confianza, apelando al discurso combativo, busca mantener alta la llama del chavismo, que se ha proclamado como una extensi ‘n del movimiento independentista del siglo XIX que acab ‘ con el dominio colonial de Espa +/-a.
Pero las tibias reacciones que despierta Maduro se notaron el fin de semana en un acto en el estado de Sucre.
“A ver cu ¡ntas mujeres hay, vamos a hacer una bulla”, anim ‘ Maduro, generando poco m ¡s que un murmullo masivo. “Vamos a hacer una bulla de los hombres”, intent ‘, redoblando la apuesta.
Las ovaciones que genera su jefe a ?n le son esquivas, pero Ch ¡vez saca cuerpos de ventaja a todos los pol -ticos de su pa -s con su natural talento discursivo, su privilegiada llegada a la gente y los a +/-os de experiencia sobre la tarima.
Sin embargo, el oficialismo asegura que la gente respalda a Maduro. De acuerdo con un sondeo de la encuestadora venezolana Hinterlaces citado por el Gobierno, un 56 por ciento de los venezolanos cree que el actual equipo es capaz de conducir al pa -s durante la recuperaci ‘n del mandatario.
“A Maduro hay que verlo, darle tiempo, apoyarlo. Debe ser dif -cil ocupar el lugar de un l -der tan amado”, dijo Marjorie de D -az, una costurera de 50 a +/-os, en un mitin del vicepresidente.
Los hermanos cubanos Castro, los mayores aliados del Gobierno venezolano y simpatizantes de Maduro, saben lo que es eso.
Ra ?l Castro reemplaz ‘ a su hermano Fidel en el 2008 como presidente de Cuba por la enfermedad que aquejaba al legendario l -der comunista, despu (c)s de una transici ‘n de 19 meses.
Aunque Fidel, despu (c)s de haber estado medio siglo en el poder, todav -a es el l -der espiritual de la revoluci ‘n y es consultado en todas las decisiones importantes de Gobierno, Ra ?l logr ‘ imprimir un estilo propio de leve apertura en la isla.
Pero la oposici ‘n no cree que Maduro pueda estar a la altura.
“Le qued ‘ grande el cargo al Sr. Maduro! Sigue vociferando para tapar su incapacidad, as – son los mediocres, gritones!”, escribi ‘ el gobernador y ex candidato presidencial Henrique Capriles por Twitter.
(Editado por Silene Ram -rez y C (c)sar Illiano)




