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* Compras de alimentos y electrodom (c)sticos se apuran antes

de que remarquen precios

* Oposici ‘n rechaza medida de ajuste del tipo de cambio

* Analistas temen sobre efectos de la medida en precios al

consumidor

(Actualiza con reacciones de la oposici ‘n)

Por Marianna P ¡rraga y Mario Naranjo

CARACAS, 9 feb (Reuters) – Los venezolanos acudieron el

s ¡bado a mercados y tiendas de electrodom (c)sticos buscando

anticiparse al nuevo tipo de cambio que imperar ¡ tras la

devaluaci ‘n anunciada por el Gobierno, que pretende oxigenar las

finanzas del pa -s acuciado por el alto gasto p ?blico y una

inflaci ‘n feroz.

Las autoridades ordenaron devaluar el bol -var un 31,7 por

ciento, a 6,3 bol -vares desde las 4,3 unidades por d ‘lar que se

hab -an fijado como cambio oficial en 2011, una decisi ‘n que

seg ?n sus cr -ticos forma parte de un paquete de ajuste tras un

a +/-o de fuerte gasto p ?blico y que conlleva riesgo inflacionario.

“La gente se toma esto de la devaluaci ‘n como un juego, me

preguntan si ya deval ?e mis precios. En vez de estar jugando

deber -an protestar, porque lo que hizo el Gobierno es un asalto

al pueblo”, dijo Ana Mar -a Pi +/-ango, una vendedora de un mercado

de la capital.

La econom -a venezolana, que depende de las exportaciones

petroleras para el ingreso de 9 de cada 10 d ‘lares que circulan

y alimentan la entrega de divisas mediante un control de cambio,

hab -a experimentado una creciente presi ‘n para depreciar la

moneda local.

La quinta devaluaci ‘n desde que en 2003 se instaur ‘ el

control cambiario en Venezuela mitigar -a la escasez de divisas

que ha ralentizado las importaciones en los ?ltimos meses,

generando una frecuente escasez de alimentos y otros bienes.

La medida hab -a sido postergada recurrentemente ante la

inestabilidad pol -tica que trajo consigo la intempestiva

ausencia del presidente Hugo Ch ¡vez para someterse a una nueva

operaci ‘n por c ¡ncer en La Habana, mientras se adoptaban otros

recursos fiscales buscando aliviar las arcas p ?blicas.

Entre las resoluciones anteriores se reform ‘ un impuesto

petrolero para permitir a la estatal PDVSA, a sus empresas

mixtas y al Banco Central tener una mayor disposici ‘n de dinero

al limitar la transferencia obligatoria de recursos al Fonden,

un fondo extrapresupuestario para obras de infraestructura.

Adem ¡s, el Ministerio de Finanzas y la Asamblea Nacional han

sugerido modificar la Ley de Impuesto Sobre la Renta.

“Lo ?nico que corregir -a la distorsi ‘n cambiaria es que se

introduzca otra alternativa. Creo que van a venir m ¡s medidas

econ ‘micas, aun cuando algunas no se anuncien oficialmente”,

dijo Angel Garc -a, socio de la firma local Econom (c)trica.

COSTO POL TICO

La correcci ‘n del bol -var es la primera decisi ‘n impopular

que ejecuta el vicepresidente Nicol ¡s Maduro, l -der de la triada

de poder que tom ‘ las riendas del pa -s desde que Ch ¡vez sali ‘

del ojo p ?blico dos meses atr ¡s, junto al ministro de Petr ‘leo,

Rafael Ram -rez, y al presidente del Legislativo, Diosdado

Cabello.

Las autoridades segu -an tratando el s ¡bado de aclarar c ‘mo

funcionar -a el nuevo ajuste cambiario.

“Los consumos realizados con tarjeta de cr (c)dito en el

exterior autorizadas por Cadivi hasta el martes 12 de febrero

ser ¡n canceladas a 4,3 bol -vares por d ‘lar”, dijo el s ¡bado el

ministro de Informaci ‘n, Ernesto Villegas en Twitter.

Cadivi, la comisi ‘n que administra la asignaci ‘n de divisas

en el pa -s, tendr ¡ un nuevo ente de supervisaci ‘n integrado por

varios ministerios, a partir de esta medida.

Villegas tambi (c)n anunci ‘ que los estudiantes que reciben

d ‘lares preferenciales en el exterior pagar ¡n 4,3 bol -vares por

sus compras de divisas tramitadas antes del 8 de febrero, lo

mismo para casos de salud y compra de boletos a (c)reos.

Se espera que el nuevo tipo de cambio entre en vigencia el

mi (c)rcoles pr ‘ximo.

Algunos transe ?ntes curiosos y otros ¡vidos de ofertas

escrutaban las vitrinas de los comercios de electrodom (c)sticos en

el centro de Caracas, chequeando precios en las calles casi

vac -as por el asueto de Carnaval.

Mientras, otros se apuran en comprar pasajes a (c)reos o

utilizar los cupos de divisas autorizados por el Gobierno para

compras por internet para anticiparse con ello al efecto de la

devaluaci ‘n.

La oposici ‘n no ha ocultado su ira sobre una decisi ‘n que

llev ‘ la referencia en d ‘lares del salario m -nimo normativo a

unos 325 d ‘lares, desde los anteriores 476 d ‘lares, y que hab -a

sido desmentida varias veces por las autoridades.

“Ya no es un bol -var fuerte o un bol -var d (c)bil, es un

bol -var maltratado. Esto va a tener un impacto inflacionario”,

dijo el l -der opositor Henrique Capriles, quien compiti ‘ con

Ch ¡vez por la silla presidencial en octubre.

“Ah – ustedes ven qui (c)n ten -a un paquetazo neoliberal y ases

bajo la manga”, a +/-adi ‘ en respuesta a las acusaciones que se le

hac -an durante la campa +/-a electoral.

SIN ALTERNATIVA

El gobierno no s ‘lo ajust ‘ el tipo de cambio, sino que

tambi (c)n elimin ‘ un sistema alternativo de asignaci ‘n de divisas

que manejaba el Banco Central y, que a un tipo de cambio de 5,3

bol -vares por d ‘lar, hab -a servido de refugio a viajeros e

importadores de bienes no esenciales.

Economistas y expertos han advertido que sin un mecanismo de

reemplazo del SITME, como se conoc -a al sistema manejado por el

Banco Central, la inflaci ‘n, que hasta enero acumul ‘ una

variaci ‘n anualizada del 22,2 por ciento, tendr ¡ que resistir

adem ¡s la presi ‘n del alza del d ‘lar informal.

“Lo reconocemos. En este momento tenemos un brote

inflacionario y especulativo. El gobierno tiene que actuar con

eficiencia, con firmeza como nos lo exige el Presidente. La

inflaci ‘n es un fen ‘meno complejo, dif -cil, lo hemos dicho, y lo

hemos estado venciendo”, dijo Giordani la noche del viernes.

Tras el anuncio, la cotizaci ‘n informal del d ‘lar, que no

tiene una referencia de precios confiable, comenz ‘ a subir hasta

triplicar el nuevo tipo de cambio oficial, dijeron a Reuters

intermediarios de ese mercado.

Sin embargo, Giordani acot ‘ que los d ‘lares solicitados

hasta el 15 de enero se liquidar ¡n a 4,3 bol -vares y durante

tres meses m ¡s se entregar ¡n divisas a ese precio para algunos

bienes, lo que atenuar -a el efecto inmediato de la devaluaci ‘n.

“No he subido los precios. No se puede porque la gente se

obstina y deja de comprar y me quedo con el producto”, dijo Omar

Gonz ¡lez, un vendedor de frutas de 48 a +/-os.

En Venezuela tambi (c)n impera un control de precios que se ha

vuelto m ¡s estricto en los ?ltimos a +/-os para abarcar toda la

cadena de comercializaci ‘n de bienes como alimentos y medicinas.

Cada vez que se ajusta el tipo de cambio, organismos

gubernamentales salen a las calles a verificar que no haya

remarcaje de los importes.

Pero ni siquiera la vigilancia m ¡s f (c)rrea logra el cometido

de evitar que la devaluaci ‘n se traslade a los precios al

consumidor en una econom -a que usa los d ‘lares de las ventas

petroleras para importar la mayor -a de lo que consume.

“Seguro que el mi (c)rcoles sube todo, as – que hay que

aprovechar”, asegur ‘ Alicia Le ‘n, una ama de casa de 67 a +/-os,

mientras arrastraba su carrito lleno de compras.

(Reporte adicional de Eyanir Chinea, editado por Dami ¡n

Wroclavsky)