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LONDRES (Reuters) – Mientras acomoda a su beb (c) en un asiento para autom ‘vil, Abu Khaled dice que lamenta que un soldado brit ¡nico muriera en un aparente atentado isl ¡mico el mi (c)rcoles en Londres, aunque esa no es la ?nica preocupaci ‘n que lo atormenta.

“Un hombre de 75 a +/-os fue apu +/-alado y muri ‘ previamente este mes cuando volv -a de la mezquita en Birmingham. No se supo nada de eso, ¿no?”, dijo el entrenador personal de 36 a +/-os, cerca de la Mezquita de Londres Oriental, una de las m ¡s antiguas y grandes de la capital brit ¡nica.

“Once ni +/-os murieron en Afganist ¡n en un ataque con un avi ‘n no tripulado de Estados Unidos cerca del momento en que se produjo el estallido de las bombas en (el Marat ‘n de) Boston. Tampoco se supo nada de eso, ¿no?”, agreg ‘.

La abrumadora reacci ‘n de las comunidades musulmanas al brutal asesinato del mi (c)rcoles ha sido de horror, mezclada con temores a represalias.

“Estos hombres han insultado a Al ¡ (Dios) y deshonrado nuestra fe (…) Sin duda habr ¡ mucha introspecci ‘n sobre por qu (c) estos individuos hicieron lo que hicieron”, dijo Farooq Murad, jefe del Consejo Musulm ¡n de Gran Breta +/-a, en conferencia de prensa.

Abu Khaled se +/-al ‘ que probablemente haya sido el tratamiento de Occidente hacia la vida musulmana como “da +/-o colateral” en los conflictos de Afganist ¡n e Irak lo que dispar ‘ el feroz ataque del mi (c)rcoles en Woolwich, al sudeste de Londres.

En un video sobre el asesinato, uno de los dos sospechosos, identificado por los medios locales como Michael Adebolajo, de 28 a +/-os, dijo que lo hizo porque “musulmanes fallecen cada d -a” y que la muerte del soldado brit ¡nico era un caso de la famosa ley del “ojo por ojo, diente por diente”.

Para la ama de casa londinense de 35 a +/-os Muna Hussein, nada podr -a justificar un acto as -.

“Ese hombre fue sacrificado como una cabra. Me impact ‘. No pude dormir. Tem -a salir de casa y que las personas me ataquen por llevar puesto el pa +/-uelo en la cabeza”, dijo la mujer.

TEMOR A LAS REACCIONES

La mayor preocupaci ‘n de Abu Khaled es ahora por sus familiares que viven en el distrito de Barking, en el este de Londres, un basti ‘n de la Liga de Defensa Inglesa, un grupo de extrema derecha que se opone a lo que considera la expansi ‘n del extremismo isl ¡mico en Gran Breta +/-a y que el mi (c)rcoles sali ‘ a las calles para protestar por el ataque.

“Los terribles eventos en Woolwich fueron un recordatorio de algo que muy pocos est ¡n dispuestos a aceptar: estamos en guerra (…) en defensa de nuestra cultura, nuestros derechos, nuestra libertad y nuestro pa -s”, indic ‘ el grupo en su sitio de internet.

La p ¡gina de Facebook de la Mezquita de Londres Oriental est ¡ ahora plagada de amenazas y comentarios xen ‘fobos, y otras dos mezquitas han sido atacadas. La Mezquita de Londres Oriental alberga adem ¡s un centro musulm ¡n y est ¡ involucrada en la lucha contra el extremismo.

“Estamos intentando combatir dos tipos de grupos extremistas: la extrema derecha (…) y los grupos extremistas dentro de nuestra propia comunidad”, dijo el portavoz Salman Farsi, que agreg ‘ que el temor se hab -a expandido por las comunidades musulmanas de toda Gran Breta +/-a.

El centro dijo que el apoyo estatal hab -a sido escaso desde que la coalici ‘n liderada por David Cameron lleg ‘ al poder en el 2010, debido a una gran austeridad que apunta a enmendar el d (c)ficit presupuestario del pa -s.

Pero adem ¡s, en los ?ltimos a +/-os, los l -deres partidarios tambi (c)n endurecieron su ret ‘rica sobre la inmigraci ‘n.

“La coalici ‘n ha cortado lazos con la comunidad musulmana. Es casi como que no quieren relacionarse. El dinero se ha retirado (…) y esa es una de las razones por las que se ven problemas en las calles”, dijo Shaynul Khan, otro portavoz de la mezquita.

(Reporte adicional de Michael Holden; Traducido al espa +/-ol por Ana Laura Mitidieri, editado por Patricia Avila)