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Chicago Tribune
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Por Mfuneko Toyana

JOHANNESBURGO (Reuters) – Cuatro a +/-os despu (c)s del Mundial, el estadio Soccer City sobresale en el horizonte gris del sur de Johannesburgo como un mosaico multicolor de acero y vidrio, envuelto en el polvo amarillo de una ciudad centenaria construida por buscadores de oro.

Muchos fines de semana, el escenario de 94.000 asientos que fue sede de partidos clave durante el torneo del 2010 vibra con los gritos de los aficionados al f ?tbol o de los amantes de la m ?sica, ejemplo de una inversi ‘n que le dej ‘ retornos a Sud ¡frica.

El uso del estadio, que fue objeto de una remodelaci ‘n de 1.500 millones de rands (150 millones de d ‘lares) para el evento, paga c ‘modamente ese monto, seg ?n su sitio web, con un calendario que incluye desde partidos de f ?tbol hasta conciertos de artistas como Lady Gaga y U2.

En diciembre, este estadio fue sede de una misa en memoria del difunto l -der anti-apartheid Nelson Mandela, y el mes pasado fue escenario de un acto masivo del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC) para coronar su campa +/-a electoral.

Sin embargo, el Soccer City se destaca por algo m ¡s.

Las otras nueve sedes construidas o renovadas para el Mundial por una suma de 10.000 millones de rand -una cuarta parte del presupuesto total- est ¡n con n ?meros rojos, ya que son incapaces de atraer eventos deportivos o estrellas internacionales de rock con regularidad.

Los programas de mantenimiento recaen en municipios con problemas de liquidez, una lecci ‘n saludable para Brasil, donde cientos de miles de personas han protestado, a veces de manera violenta, contra el gasto estatal para el torneo que comienza el 12 de junio.

El movimiento contra la Copa del Mundo de Brasil sostiene que los 11.700 millones d ‘lares destinados a gastos vinculados con la Copa -tres veces el presupuesto de Sud ¡frica, aunque hasta ahora solo se hayan desembolsado 7.000 millones- estar -an mejor invertidos en hospitales, escuelas y en obras de transporte p ?blico.

Muchos en Sud ¡frica, el pa -s m ¡s rico del continente pero que sigue siendo de renta media, sienten lo mismo.

“Si el 50 por ciento de los recursos desplegados alrededor de la Copa del Mundo hubieran sido destinados a estas cuestiones cr -ticas, creo que el pa -s habr -a dado un gran, gran paso”, dijo Achille Mbembe, un soci ‘logo de la Universidad Wits de Johannesburgo.

ASIENTOS VACIOS

El estadio Nelson Mandela Bay, en la deteriorada ciudad industrial de Port Elizabeth, es un ejemplo.

El actual inquilino de la sede de 47.000 asientos que cost ‘ 2.100 millones de rands es el Southern Kings, un equipo de rugby que el a +/-o pasado fue excluido de la lucrativa competencia del Super XV, que incluye a equipos de Australia y Nueva Zelanda.

La regi ‘n de Port Elizabeth tampoco ha tenido un equipo en la Liga Premier de F ?tbol (PSL) desde el 2006, e incluso si un equipo local pasara por un gran momento, los molinetes no sufrir ¡n por exceso de trabajo ya que un juego de la liga atrae en promedio a unos 7.000 espectadores.

Desde que abri ‘ sus puertas, el estadio ha atra -do un promedio 300.000 visitantes por a +/-o, s ‘lo cerca de tres veces el r (c)cord de 94.700 que asisti ‘ un d -a al estadio Soccer City para ver el juego entre el equipo sudafricano de rugby Amabokoboko y Nueva Zelanda en el 2010.

Sus propietarios se niegan a revelar los costos anuales de mantenimiento, que pueden llegar a los 65 millones de rand seg ?n dos estudios universitarios, pero admiten una p (c)rdida de 13 millones de rands al a +/-o, una cuenta de la que el municipio tiene que hacerse cargo.

Con tantas otras demandas sociales en una de la regiones m ¡s pobres de Sud ¡frica, un cambio en este aspecto no constituye una prioridad.

“El desarrollo deportivo compite por recursos con otras prioridades en la prestaci ‘n de servicios, como el saneamiento, la electricidad , el desarrollo econ ‘mico y la gesti ‘n de residuos”, dijo el portavoz del consejo Mthubanzi Mniki.

En su informe final sobre el torneo del 2010, la FIFA y la Asociaci ‘n Sudafricana de F ?tbol (SAFA) instaron a la poblaci ‘n a concentrarse en los beneficios “intangibles”, como una selecci ‘n mejorada y un cambio en la marca de un pa -s plagado de cr -menes violentos.

El n ?mero de turistas se ha disparado desde el torneo, un reflejo de que la imagen internacional de Sud ¡frica ha mejorado y de la debilidad de su moneda los ?ltimos 18 meses.

Pero la selecci ‘n de f ?tbol no clasific ‘ para el Mundial que comienza la pr ‘xima semana y actualmente est ¡ languideciendo en el puesto n ?mero 65 del ranking mundial, luego de haber ocupado por un corto per -odo el lugar 38 en el 2011.

Funcionarios de la SAFA aseguran, sin embargo, que lo peor ya ha pasado.

“Ha sido un proceso lento. El a +/-o pasado fue dif -cil para la SAFA en general, ya que tuvimos elecciones e incertidumbre en el liderazgo”, dijo el jefe de desarrollo SAFA Robin Petersen.

“Fue bastante claro que no fuimos de (c)xito en (c)xito. Tuvimos que atravesar el fuego del fracaso”, agreg ‘.

(Traducido por Janisse Huambachano. Editado en espa +/-ol por Daniela Desantis)