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Luego de una larga batalla contra la amiloidosis, Lorenzo Arroyo, falleció. Fue el último de tres hermanos que perdió la vida tras una larga batalla por el acceso de los indocumentados a trasplantes de órganos en Chicago.

Después de ser desahuciado en Chicago, y tras dejar un legado en la ciudad —del cual ahora otros indocumentados han podido beneficiarse con transplantes o atención médica— Lorenzo Arroyo se fue a Teloloapan, Guerrero, México donde falleció, anunció su familia el domingo por redes sociales.

En abril de 2014 Lorenzo anunciaba que luego de una larga batalla contra la amiloidosis, su hermano Francisco había fallecido.

Un tercer hermano, Elfego, falleció en julio del 2013 tras sufrir varios ataques epilépticos y padecer de muerte cerebral.

Los hermanos Arroyo padecían de amiloidosis, una enfermedad rara de tipo hereditaria que es resistente a la degradación y para la cual es necesario un trasplante de hígado.

Los Arroyo realizaron eventos y celebraciones para recaudar fondos y tratar su enfermedad, pero eso no fue suficiente.

Lorenzo participó en una huelga de hambre por trasplantes de órganos para ellos y otros pacientes indocumentados, en vista que no tenían acceso por su condición migratoria.

“Los vi sufrir, los vi llorar, y los vi luchar”, comentó Hilda Burgos, activista de Chicago quien junto a los Arroyo participó en la huelga de hambre que orilló a varios hospitales locales a abrir sus puertas a trasplantes a indocumentados.

Dadas las condiciones de salud de los hermanos, ese acceso que lograron ya no les beneficio, pero dejaron las puertas abiertas para otros, comentó Burgos.

En junio de 2015 Lorenzo anunció “con el corazón en la mano comparto decisiones que mi esposa y yo hemos hecho en cuanto a mi precaria salud y condición que como ustedes saben afectó a mi familia, causandoles la muerte a mi amada Madre y hermanos Elfego y Francisco Arroyo quienes ya descansan en paz en la tierra que nos vio nacer y partir con una humilde maleta llena de sueños rumbo al País de las oportunidades… Rubi (Aguilar su esposa) y yo hemos decidido regresar a México porque aquí ya los médicos no pueden hacer más por mi, nos vamos porque aún late mi corazón con fuerza dentro de mi fatiga, aún existe una sonrisa en mi rostro a pesar del dolor y aún brillan mi fe y esperanza a pesar de las nubes grises”. A pesar del anuncio, su esposa no se fue con él.

Los últimos días de su vida Lorenzo Arroyo tuvo el apoyo de su hermana Lucía Arroyo; por la falta de donativo él mismo decidió cerrar una cuenta GoFundMe que se abrió para ayudarse económicamente mientras se le practicaban exámenes de salud en México.