Skip to content
Flor Tovar vivía con tranquilidad en San Salvador. Imaginaba que sus hijos se mudarían a EEUU con su esposo, pero el mundo se le vino abajo cuando se enteró que su marido, su padre y dos hermanos perderían el TPS.
Salvador Melendez / AP
Flor Tovar vivía con tranquilidad en San Salvador. Imaginaba que sus hijos se mudarían a EEUU con su esposo, pero el mundo se le vino abajo cuando se enteró que su marido, su padre y dos hermanos perderían el TPS.
Author
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

Hubo lágrimas entre los salvadoreños de Chicago tras la decisión de quitarles el TPS, contó Carlos Alfredo López, activista salvadoreño de Centro Sin Fronteras, una organización que aboga por los inmigrantes con sede en el suroeste de Chicago.

La administración Trump anunció el lunes que no renovará el Estatus de Protección Temporal (TPS) a estos inmigrantes que disfrutan de una protección especial desde los terremotos que golpearon el país centroamericano en 2001. Muchos han echado raíces en Estados Unidos, formaron familias o emprendiendo negocios a lo largo de los años.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo que los daños causados por los terremotos del 2001 en Centroamérica no justifican otra prórroga del status. Añadió que El Salvador ha recibido cuantiosa ayuda internacional y que gran parte de la infraestructura del país ha sido reconstruida.

El TPS proporciona alivio humanitario a extranjeros cuyos países se han visto golpeados por desastres naturales o conflictos.

El Salvador es el cuarto país en perder el TPS durante la presidencia de Trump y sus ciudadanos eran por mucho el grupo de beneficiarios más grande. El gobierno suspendió el año pasado protecciones similares a ciudadanos de Haití y Nicaragua.

En el caso de los salvadoreños, el TPS ha otorgado permiso de trabajo y exención de deportación a 262,528 ciudadanos, algunos de los cuales han logrado legalizarse permanentemente o se les ha revocado el permiso, según datos actualizados del Instituto de Política Migratora (MPI).

Unos 200,000 salvadoreños perderían el beneficio con la decisión recién anunciada.

López, quien llegó a Estados Unidos en 1979 como refugiado político durante la guerra civil en su país, es un padre de familia, de 60 años, que lleva 15 como voluntario en Centro Sin Fronteras. En la organización ayuda a familias indocumentadas de Chicago a llenar formularios de TPS, de ciudadanía u otros procesos migratorios, bajo la supervisión de abogados.

La noticia le duele a López, dice que fue “como un vaso de agua fría”.

“Estamos preocupados porque ya hicimos vida aquí y El Salvador no está equipado para recibir a muchos deportados. Es un país en sub-desarrollo”, cuya infraestructura no cuenta con suficientes servicios, ni oportunidades de empleo ni de educación, agregó.

“Nuestro país no está preparado para recibir a miles de salvadoreños”, dijo por su parte César Ríos, del Instituto Salvadoreño del Migrante. “Una deportación masiva estaría dando un duro golpe a la economía del país, un grave golpe al grupo familiar. Esto provocaría una crisis humanitaria”, agregó.

Las remesas familiares son fundamentales para la economía del pequeño país centroamericano. Durante 2016, los salvadoreños que viven en Estados Unidos enviaron $4,576 millones de dólares a El Salvador, un 7.6% más que en 2015. Las remesas recibidas en 2016 equivalieron al 17.1% del Producto Interno Bruto.

En Chicago viven más de 5,000 residentes de origen salvadoreño, de acuerdo al Censo. Pero la mayoría de salvadoreños en Estados Unidos reside en Washington DC, seguido por Los Angeles, Nueva York, y Houston.

Los beneficiarios del TPS son padres de aproximadamente 190,000 niños nacidos en Estados Unidos, según estudios recientes, y aproximadamente un tercio son dueños de casa.

“Los que tienen pareja o hijos ciudadanos deberían intentar legalizar su situación a través de ellos,” aconseja López.

El Departamento de Seguridad Nacional indicó que los inmigrantes actualmente bajo TPS deberán re-aplicar para el programa si desean quedarse en el país hasta la fecha límite, el 9 de septiembre de 2019. Pero no ofrecieron una fecha de inscripción, comentó López.

En 2017 Trump ordenó a oficiales federales a centrar sus recursos en la lucha contra las pandillas transnacionales como la MS-13; y en operativos realizados tanto en EEUU como en El Salvador arrestaron a 4,000 sospechosos, según el fiscal general de Estados Unidos.

Desde El Salvador

Desde su pequeña casa ubicada en un pueblo al oeste de San Salvador, Flor Tovar vivía con tranquilidad. Al pensar en el futuro de su familia imaginaba que sus hijos se mudarían a Estados Unidos y ella podría seguir viviendo de las remesas que recibía de su marido, pero el mundo se le vino abajo cuando se enteró de que él, su padre y sus dos hermanos pronto perderían el beneficio migratorio del TPS y podrían verse obligados a regresar a El Salvador.

“Nos encontramos en un callejón sin salida”, dijo Flor.

—Con información de agencias