
The Associated Press
BOGOTÁ (AP) — A un mes del accidente de un avión militar en Colombia que dejó 69 muertos y 57 heridos, la autoridad aeroespacial divulgó el jueves un informe preliminar señalando que el impacto con tres árboles antecedió al desplome de la aeronave, que —aseguró— se encontraba habilitada para volar.
El 23 de marzo, el Hércules C-130 de matrícula 1016 de la Fuerza Aérea Colombiana se accidentó segundos después de su despegue en Puerto Leguizamo, en el departamento sureño Putumayo en la Amazonia colombiana, precipitándose cerca de la pista.
Según el informe de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) que dio a conocer en rueda de prensa el coronel Luis Giraldo, director de Seguridad Operacional, cuatro segundos después el despegue, la aeronave impactó con tres árboles que se encontraban en la trayectoria de salida de la pista.
El material vegetal afectó a los motores con “pérdida significativa de potencia” e incidió “en el control de la aeronave”, que luego de 36 segundos “impactó en el suelo… generándose el incendio posterior”, detalló el coronel Giraldo.
Consultado sobre una posible falla humana, el director a cargo de la investigación declinó señalarlo como la causa determinante y aseguró que es parte de la investigación en curso.
Pese a ello, Giraldo subrayó que los hallazgos determinaron que “previo al vuelo la aeronave se encontraba perfectamente”, y que contaba con el certificado vigente de aeronavegabilidad. Agregó que tampoco tenía un mantenimiento pendiente “que impusiera restricciones” para su vuelo y que el peso en la aeronave y las condiciones meteorológicas eran adecuadas.
Los últimos segundos en el avión antes de su impacto, de acuerdo con los instrumentos de vuelo analizados revelaron, según contó la autoridad aeroespacial, que “solo hay una exclamación de sorpresa” y que el piloto y la tripulación se concentraron en intentar mantener el control de la aeronave.
El informe preliminar recomienda el retiro de los árboles en la zona pues representan “un riesgo” para otras aeronaves.
En el siniestro fallecieron 61 miembros del ejército, seis de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y dos de la policía nacional.
El accidente aéreo considerado uno de los más graves en el país andino encendió el debate sobre el estado de la flota aérea colombiana. El presidente Gustavo Petro insistió en la necesidad de renovarla, pues, según dijo, la aeronave fue fabricada en 1983 y donada por Estados Unidos.




