
Por MENELAOS HADJICOSTIS y LORNE COOK
NICOSIA, Chipre (AP) — El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, se negó el viernes a entrar en una disputa con Estados Unidos ante reportes de que el Pentágono está sopesando castigar a los miembros de la OTAN que no respalden sus operaciones en la guerra con Irán.
Entre las naciones en el punto de mira está España, que se ha negado a permitir que fuerzas estadounidenses involucradas en la guerra utilicen bases en su territorio o su espacio aéreo. España sostiene que las acciones de Washington e Israel en la guerra con Teherán contravienen el derecho internacional.
Francia y Reino Unido también se niegan a dar carta blanca a las fuerzas estadounidenses para utilizar su territorio para la campaña de bombardeos.
Según los reportes, el Pentágono estaría considerando suspender a España de la OTAN, de acuerdo con un funcionario estadounidense no identificado que se refirió a un correo electrónico del Departamento de Defensa de Estados Unidos y fue citado por la agencia noticiosa Reuters.
“Nosotros no trabajamos sobre emails”, dijo Sánchez a reporteros en una cumbre de la Unión Europea en Chipre. “Trabajamos sobre documentos oficiales y posicionamientos que haga, en este caso, el gobierno de Estados Unidos”.
“La posición del gobierno de España es clara: absoluta colaboración con los aliados, pero siempre dentro del marco de la legalidad internacional”, agregó.
El correo electrónico también sugería que podría reevaluar el apoyo de Estados Unidos a la reclamación de Reino Unido sobre las islas Falkland, o Malvinas, cerca de Argentina.
Dave Pares, portavoz del primer ministro británico Keir Starmer, dijo que la posición de Londres sobre las islas es “de larga data y no ha cambiado: la soberanía corresponde a Reino Unido, y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial”.
Pares señaló que “las islas Falkland han votado anteriormente de forma abrumadora a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar”.
La OTAN se mantiene al margen de la guerra
La OTAN funciona por consenso, y sus 32 miembros deben estar de acuerdo para que actúe.
El tratado fundacional de la alianza transatlántica no contempla ningún mecanismo para suspender o expulsar a ninguno de los 32 países miembros, aunque las naciones pueden retirarse por voluntad propia un año después de notificarlo a los aliados. Como organización, la OTAN no tiene un papel directo en la guerra con Irán, salvo la defensa de su propio territorio.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha enojado por lo que considera el fracaso de algunos miembros de la alianza a la hora de respaldar las acciones estadounidenses en la guerra con Irán y de ayudar a vigilar el estrecho de Ormuz, una ruta comercial clave. Además, ha cuestionado el propósito de la pertenencia de Washington a la organización militar.
La jefa de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, se mostró desconcertada por las críticas estadounidenses, dado que Reino Unido y Francia encabezan un esfuerzo para ayudar a garantizar el comercio en el estrecho una vez que termine la guerra.
“Cuando hemos mantenido contactos con los homólogos estadounidenses, lo que nos han pedido ha sido exactamente lo que podemos ofrecer tras el cese de las hostilidades”, afirmó. “Desminado, escolta de buques, todo eso es lo que hemos estado discutiendo”.
Pero Estados Unidos tiene “acuerdos y arreglos de larga data con aliados europeos sobre sobrevuelos y bases” que deberían respetarse, manifestó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en una crítica implícita a algunos aliados como España, pero también a Francia.
Mientras España restringió la actividad militar estadounidense relacionada con la guerra con Irán, aviones de guerra de Estados Unidos han sobrevolado el espacio aéreo de otros aliados de la OTAN y han utilizado bases estadounidenses en otros países de la alianza para operaciones vinculadas al conflicto.
Trump ha amenazado incluso con reducir el comercio con España por su negativa a permitir el uso de sus bases y su espacio aéreo. En términos más generales, España también ha decepcionado a sus aliados al no comprometerse a gastar en defensa tanto como ellos prevén.
Seguridad sin Estados Unidos
A medida que se asienta la realidad de que el compromiso de Washington con la OTAN y la seguridad de Europa ha disminuido con Trump en la Casa Blanca, los líderes de la UE debatieron la mejor manera de utilizar las leyes europeas para ayudarse mutuamente en caso de que uno de ellos sea atacado.
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, cuyo país ostenta la presidencia rotatoria del bloque hasta julio, dijo que los líderes encargaron a la Comisión Europea “preparar un plan sobre cómo respondemos” en caso de que un miembro solicite ayuda en virtud del artículo 42.7 de los tratados de la UE.
El artículo solo se ha invocado una vez antes, por parte Francia tras los atentados terroristas de París en 2015.
Está previsto que el próximo mes enviados y ministros de la UE realicen “simulacros de mesa” para simular cómo podría utilizarse el artículo, recurriendo a las capacidades militares del bloque, pero también a otros activos no disponibles para la OTAN, como las políticas comerciales, fronterizas y de visados.
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Lorne Cook informó desde Bruselas. La periodista de The Associated Press Jill Lawless en Londres contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




