Skip to content
PUBLISHED: | UPDATED:
Getting your Trinity Audio player ready...

Por MARIA SHERMAN

Es de Texas, puedo notarlo por la forma en que incluye el two-step en “Middle of Nowhere”.

El sexto álbum de estudio de Kacey Musgraves no es tanto una carta de amor a su hogar en el Estado de la Estrella Solitaria como un espacio para la profundidad: una celebración de sonidos familiares, nuevos, antiguos y recuperados, entregados con su estilo vocal cristalino y su ingenio pícaro.

Pero no se dedica sin más al honky-tonk en “Middle of Nowhere”. Su clásica hibridez de géneros sigue plenamente vigente: desde el pop de atardecer, ondulante, de “I Believe In Ghosts”, hasta la narración con banjo teñida de bluegrass de “Abilene”, pasando por una breve melodía vocal en el verso inicial de “Loneliest Girl” que guarda un parecido sorprendente con “Circles” de Post Malone.

“Middle of Nowhere” se aleja de las meditaciones acústicas de su último álbum, “Deeper Well” (2024), con su calidez caleidoscópica y su narrativa influida por el folk de los años 60. Pero llamarlo un regreso al Country con mayúscula de sus primeros discos quizá sea una mirada demasiado estrecha. Sí, la guitarra steel es un elemento central en la mayoría de las 13 canciones del álbum, cortesía del veterano de Nashville Paul Franklin, pero esto no es una evocación directa de “Same Trailer Different Park” (2013) ni de “Pageant Material” (2015). Con algunas excepciones muy reales, como la reaparición de su humor influido por John Prine en la desternillante “Dry Spell”, con sus guitarras románticas y letras lascivas que harían sonrojar a Sabrina Carpenter. Y su ingenio impregnado de cannabis en “Rhinestoned”.

Pero quienes esperen, por ejemplo, el disco-pop que adornó “Golden Hour” de 2018, que le valió el premio a álbum del año en los Grammy de 2019, o su disco de divorcio de 2021, “star-crossed”, quedarán encantados con una nueva era en la composición de Musgraves. No le interesa recalentar el pasado en “Middle of Nowhere”, pero sí está tirando de sus raíces. La vida, ha vivido un par de cosas, y esa sabiduría abunda en canciones sobre abrirse camino por cuenta propia.

Eso se potencia con sus colaboraciones, inspiradas y escasas. Desde el irreverente Billy Strings en la balada “Everybody Wants to Be a Cowboy”, pasando por las suaves armonías vocales de Gregory Alan Isakov en la tradicionalista “Coyote”, hasta la destacada “Horses and Divorces” con Miranda Lambert, una deliciosa resolución entre dos ex “amienemigas”, con su acordeón norteño y letras para corear a gritos.

Es una introducción adecuada para la pista que sigue, “Uncertain, TX”. Esa canción desarrolla aún más las influencias de la música mexicana en Musgraves, con su acordeón y ritmos familiares, realzados con generosa campana y el gran Willie Nelson en persona. Ambas canciones también funcionan como recordatorios cruciales de que gran parte de la cultura y la música de Texas es mexicana; el norteño, una especie de música country con otro nombre. ¿Lo único que falta en la lista de invitados? Un espacio para un artista regional mexicano, aunque quien necesite saciar ese antojo puede hacerlo dándole play al sensual y bilingüe “Lost In Translation”, su colaboración de 2025 con la estrella Carín León.

Todo es más grande en Texas: las canciones, los sentimientos, las oportunidades de cruzar líneas de género y fronteras, incluso los vacíos. Al fin y al cabo, es el “Middle of Nowhere”, y tanto espacio da para una composición adictiva. ___

“Middle of Nowhere”, de Kacey Musgraves

Cuatro estrellas de cinco.

Para repetir: “Loneliest Girl”, “Horses and Divorces”, “Uncertain, TX”

La puedes saltar: “Hell On Me”, para ahorrarte algunas lágrimas

Para fans de: Flores silvestres de Texas, resiliencia, poner manos a la obra.